Por qué Iker Casillas llamó a Luis Enrique para regresar a la Selección española

Iker Casillas reconoce que ha llamado a Luis Enrique para decirle que no ha dejado la selección y no tenga miedo en llamarle. Un gesto de mal compañero o elogiable

Foto: Iker Casillas hace estiramientos antes de empezar un partido con el Oporto. (Efe)
Iker Casillas hace estiramientos antes de empezar un partido con el Oporto. (Efe)

Qué se les habrá pasado por la cabeza a De Gea, Kepa Arrizabalaga y Pau López ante la llamada de Iker Casillas a Luis Enrique para recordarle que nunca ha dicho que deja la Selección española. Los tres porteros que están hoy en la concentración para preparar las eliminatorias de la Eurocopa de 2020 sentirán que hay otro colega de profesión que ha utilizado unos métodos feos o desleales para ofrecerse. No es frecuente que un futbolista llame al seleccionador para ‘autoconvocarse’ porque se puede interpretar como una presión o ejercer una influencia que no hacen otros compañeros. Es extraño lo que ha hecho Iker Casillas. Insaciable en su afán de que le tengan en cuenta y valoren su rendimiento, ilusión y motivación por regresar con España.

Lo ha reconocido el propio Iker Casillas: “Llamé a Luis Enrique para comunicarle que no dejé la selección y que no tenga miedo en llamarme por mi nombre, mi edad y mi curriculum” –dijo en Onda Cero–. Lo de Iker Casillas se puede mirar como un gesto de mal compañero o como el ejemplo de un profesional con un compromiso envidiable por defender la camiseta española. Lo raro es la llamada. Lo elogiable y admirable son sus ganas por seguir en activo en la élite y volver a sentir algo que echa de menos: escuchar el himno español y seguir compitiendo para la selección.

Es el deseo de ceñirse al presente lo que le ha llevado a llamar a Luis Enrique. Casillas pide que no se mire el pasado. Ni que se tenga en cuenta su parada con el pie a Robben en la final de Johannesburgo, ni que fue el hombre que levantó la Copa del Mundo o lleva 167 internacionalidades –seis más que el segundo, Sergio Ramos–. Tampoco que se miren sus 37 años. Es uno más. Entiende que está en activo y puede ser útil a España como lo es en el Oporto, con el que está en cuartos de final de la Champions y se enfrenta al Liverpool. Viene de eleiminar a la Roma. En el club portugués sí le deben ver como un chaval porque tiene sobre la mesa una oferta de renovación por dos temporadas más y, de cumplirlas, acabaría con 40 años. Iker está de subidón.

El discutido De Gea y a la espera de Kepa

La llamada tiene miga. Pero Iker Casillas se rebela contra la edad y su glorioso pasado. Este carácter voraz le dice que su ciclo con España no tiene por qué estar acabado. Es peleón, de los que no se resignan y conserva algunas espinas clavadas. Acabó mal en la Eurocopa de 2006 cuando Del Bosque le dejó en el banquillo para poner a De Gea. Luego lo arreglaron con una fotografía de la paz en la Federación. Lopetegui le fue a ver a Oporto para decirle, a la cara, que De Gea era su portero.

Con el paso del tiempo no parecen haber cicatrizado esas heridas. No se siente inferior a ningún otro portero. Casillas no acepta su salida por la puerta de atrás de la Selección. Pide volver y da argumentos tan tangibles como que está en la pomada de la Champions. Tiene ilusión y pasión. El asunto de la portería tampoco ha mejorado desde su salida porque De Gea está más discutido que elogiado cuando juega con España. No se puede decir que el relevo haya sido sobresaliente. El portero del Manchester United se siente un ídolo en la Premier League y mal tratado por la prensa en España. Queda por ver o correr el escalafón para observar las prestaciones de Kepa.

A la selección ha regresado Jesús Navas (33 años) cinco años después y puede que éste sea otro de los motivos que le produce una envidia sana a Casillas y le hacen pedir a ‘gritos’ que se le tenga en cuenta. Como comprobar que un día no contaba Jordi Alba y ahora sí. No necesita venderse y puede parecer de mal gusto que llame al seleccionador. Conociendo a Luis Enrique, seguro que le habrá encantado que un campeón del mundo quiera regresar o se ponga a su disposición cuando hay otros que han cerrado su ciclo antes de tiempo. Luis Enrique llamó a Piqué para que se pensara su adiós a la selección y no le pudo convencer. Otros como Casillas se ofrecen y esto le tiene que producir a Luis Enrique una sensación reconfortante.

El momento para haberle llamado habría sido el oportuno por los méritos que está haciendo en el Oporto. Pero quién sabe si habrá llamada de vuelta de Luis Enrique a Iker Casillas porque tipos con esta ambición, aunque no jueguen, conviene tenerlos en una concentración para que lideren y den seguridad al grupo.

Tribuna
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