El mensaje repetido de Messi a la afición y la bendición a Griezmann que se hace de rogar

Los gestos cuentan y se espera como agua de mayo una imagen de Messi ni que sea dándole los buenos días a Griezmann o pasándole el termo de mate

Foto: Leo Messi dio un discurso a la afición antes del Trofeo Joan Gamper. (EFE)
Leo Messi dio un discurso a la afición antes del Trofeo Joan Gamper. (EFE)

Cuando hace un año, también en el Gamper, Leo Messi dijo aquello de "la copa tan linda y deseada" refiriéndose a la Champions, no pudo imaginarse que la afición culé se lo tomaría como una certeza de que, esa vez sí, la iban a ganar. Después del ridículo ante el Liverpool, el astro se vio obligado a explicar que él había expresado un deseo, solo eso, igual que había hecho durante la temporada cada vez que le preguntaban si prefería lograr la Champions antes que la Liga. Este domingo, los seguidores azulgranas volvieron a acudir en masa al Camp Nou como los feligreses van a misa: a escuchar la palabra de Dios. Y Messi no defraudó. Unas palabras suyas bastan para sanar las heridas y para inflamar los ánimos.

Consciente de que su discurso del pasado verano le había perseguido después, Messi podía haber optado esta vez por uno más moderado, pero también sabe que él es el único capaz de volver a enchufar a la afición. Ni Griezmann, que escuchó tímidos silbidos en su presentación, ni De Jong, aclamado por el público, tienen el poder de exaltar al personal como él.

Así que volvió a coger el micrófono, con un caramelo en la boca, y lanzó el mensaje: "Es difícil decir algo hoy después de la temporada pasada. No me arrepiento de nada, vuelvo a repetir lo mismo que dije. Confío en esta plantilla, en estos jugadores, en este cuerpo técnico y no tengo duda de que todos juntos pelearemos por todo. La temporada pasada terminó siendo un poco amarga para todos por como se dio, pero tenemos que darle valor a la Liga que conseguimos, la octava en once años, eso en cualquier club sería grandioso y en este también es algo muy importante. De aquí a unos años veremos la dificultad, pero como todos sabemos este club siempre lucha por todo y este año no va a ser diferente. Estamos con ilusiones renovadas, con muchas ganas, espero que ustedes vengan de la misma manera. ¡Visca el Barça y visca Catalunya!".

La ovación fue atronadora. Misión cumplida. No solo no se desdijo de su deseo de "la copa tan linda y deseada", sino que se reafirmó y en su tono cuando habló de la dificultad de la octava Liga había cierta crítica también hacia la afición, como una especie de regañina, de tirón de orejas. Un "¡Eh! Que esto igual no lo volvéis a ver". Y cuando habló de la plantilla y del cuerpo técnico se volvió para mirarles mientras le decía al mundo entero que él confía en ellos, así que cuanto antes se pongan todos las pilas, mejor.

Recién llegado de vacaciones, ni siquiera se ha entrenado ni pasado el reconocimiento médico, así que no disputó el partido ante el Arsenal. No hizo falta. Con el micrófono en mano ya había logrado con creces su objetivo. Este lunes se embarca junto al resto de la plantilla rumbo a Estados Unidos, donde el Barça disputará dos amistosos frente al Nápoles. Habrá que esperar hasta entonces para ver cómo acoge a Griezmann, con el que se sospecha que puede haber alguna tirantez después del espectáculo mediático del fránces con el documental ‘La decisión’ en el que dejó al Barça compuesto y sin novia y a él con la palabra en la boca después de haberle elogiado. Por el momento no hay imágenes de los dos juntos. Y tampoco de su amigo Luis Suárez con Griezmann a pesar de que el uruguayo lleva ya varios días ejercitándose en la Ciudad Deportiva. Ni una sola foto en el vestuario, el comedor, el gimnasio… Nada. A pesar de que el francés comentó que Suárez le había enviado un mensaje tras su fichaje, y Messi no, por el momento el recibimiento parece haber sido un tanto frío.

Antoine Griezmann se estrenó en el Camp Nou en el partido contra el Arsenal. (Reuters)
Antoine Griezmann se estrenó en el Camp Nou en el partido contra el Arsenal. (Reuters)

Los gestos cuentan y se espera como agua de mayo una imagen de Messi ni que sea dándole los buenos días a Griezmann o pasándole el termo de mate. Del buen entendimiento entre ambos depende el éxito de la empresa, así que para "pelear por todo", como prometió la estrella, es urgente que la conexión se produzca cuanto antes, mejor. Porque nadie duda que la habrá, pero Leo está marcando los tiempos y Suárez tampoco se ha dejado camelar por el francés en ausencia de su colega y vecino.

A la espera de la bendición de Messi a Griezmann, en un Camp Nou lleno y con masiva presencia de turistas, el argentino ya ha hecho lo que debía: volver a ilusionar a la afición.

Tribuna
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