El Real Madrid tuneado de Zidane y el único fichaje que lo mejora

Casi a mediados de agosto, el ambicioso proyecto es una reconstrucción sobre lo que hace unos meses era inservible. Y quedan días para que Florentino se saque un conejo de la chistera

Foto: Eden Hazard celebra su gol en el Red Bull Salzburgo-Real Madrid jugado el miércoles. (EFE)
Eden Hazard celebra su gol en el Red Bull Salzburgo-Real Madrid jugado el miércoles. (EFE)

A estas alturas del verano y a las puertas de que empiece la Liga, el Real Madrid tiene mejor plantilla que la temporada pasada y, por lo tanto, mejor equipo por la incorporación de Eden Hazard. No hay que olvidar que se pasó del todo a la nada. Del triplete consecutivo de la Champions al descalabro con Lopetegui y Solari. Recuperado Zidane, a destiempo, para hacer borrón y cuenta nueva o eso es lo que parecía. Casi a mediados de agosto, el ambicioso proyecto es una reconstrucción sobre lo que hace unos meses era inservible. Con futbolistas que siguen manteniendo la jerarquía y la confianza de un entrenador-leyenda con carisma dentro del vestuario. Respetado por el aficionado. Este es el crédito de Zidane. Buen aval.

Hazard es la figura en el césped. El belga sube el nivel, pero queda la duda de si es suficiente para apostar por un once fiable, competitivo. Sin más estrellas, el Madrid es un equipo tuneado con los Mendy, Militao, Jovic, Rodrygo... que se unen a la fe que tiene Zidane en la vieja guardia. Los Marcelo, Ramos, Casemiro, Modric, Kroos, Isco, Benzema... más los que tienen que dar un paso firme y adelante en liderazgo para dejar de estar a la sombra (Varane, Carvajal, Odriozola, Nacho, Lucas Vázquez, Fede Valverde o Vinicius...). Con el infortunio de Marco Asensio. Hasta Bale y James (si alguno o los dos se quedan) o Mariano mejoran la ruina de la temporada pasada. Sin olvidarse de que se ha quedado Keylor Navas como garantía de pieza de recambio. Más sensato que apostar por Luca. El Madrid ha mejorado, fichado en posiciones necesarias en previsión de que se caigan por su propio peso esos a los que Zidane tributa un respeto por un pasado glorioso.

El plan de Zidane sigue incompleto sin el refuerzo de Pogba u otro centrocampista que le dé ese plus de energía y músculo a la verticalidad del juego. Para suplirlo hace uso de la defensa de tres centrales y anuncia un Madrid más versátil con diferentes sistemas, estrategias y tres mandamientos: estar metidos en la faena, ser intensos y aceptar que no son los mejores. No por simples son menos necesarios cuando se viene de estar a la deriva. El plan de Zidane es una idea más colectiva que individual en la que podrán salir días sublimes, otros grises y, si se repiten los vicios, otros bochornosos. Avisados están los jugadores que más conocen a un entrenador que tiene la obsesión de rotar la plantilla y exigir que se juegue el partido sin pensar en el siguiente. El banquillo volverá a ser clave, útil, decisivo para un técnico que saborea más la Liga que la Champions.

Zinédine Zidane ha apostado por mantener a la vieja guardia en el equipo. (EFE)
Zinédine Zidane ha apostado por mantener a la vieja guardia en el equipo. (EFE)

A Zidane le importa más la estructura que el decorado. La portería está bien cubierta. La defensa tiene gente fresca, contundente. La delantera parece más agresiva y el centro del campo es experto. El tuneo del Real Madrid con el brillo y las diferencias que puede marcar, sobre todo, Eden Hazard hacen que se pueda pensar en la mejoría. Falta la excelencia. Esa que un día encontró Florentino Pérez cuando se lanzaba al mercado sin freno y con voracidad. Quedan días para que se saque un conejo de la chistera, dé un golpe que sorprenda y nos deje boquiabiertos. Un Neymar sería una de esas locuras que provocarían ver a este Real Madrid tuneado en un equipo nuevo y más ilusionante.

Hay que volver a llenar el Bernabéu antes de techarlo, ponerle piel vanguardista y digitalizarlo. Pasó la temporada de transición y Florentino, Zidane y los jugadores están obligados a dar soluciones a los problemas no resueltos como la ausencia de un goleador (la foto del verano es el abrazo de Florentino con Cristiano Ronaldo en un acto de 'Marca'), la regularidad para no tirar la Liga en octubre, el compromiso, la buena forma física... De nada vale el maquillaje del fracaso que supuso ver caer al Barcelona en la Champions y ante el Valencia en la final de Copa del Rey.

Tribuna
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