La imaginación de Zidane a prueba con Bale y el trato que quiere Florentino

Si el galés se sale definitivamente con la suya, no tiene sentido no utilizarle. Capacidad de soportar las cítricas y la indiferencia de Zidane ha demostrado que tiene mucha

Foto: Gareth Bale durante el Roma-Real Madrid jugado el 11 de agosto. (Reuters)
Gareth Bale durante el Roma-Real Madrid jugado el 11 de agosto. (Reuters)

A Zidane se le puede acusar de falta de imaginación si no da con la tecla con el mejor sistema para aprovechar tanta calidad, creatividad y experiencia. Si decide incorporar a su pizarra el esquema de los tres centrales, ¿por qué no cae en la cuenta de los orígenes que convirtieron a Gareth Bale en una superestrella? El galés podría jugar, por su largo recorrido, como lateral izquierdo ofensivo. La posición en la que deslumbró en sus inicios en el Tottenham, destruyendo rivales, y en la que puede seguir explotando sus mejores cualidades físicas y técnicas. Siempre que esté sano. La velocidad, potencia, llegada y pegada definen al galés. Es el carril que ocupa Marcelo. ¿Defendería peor? Al brasileño también le sienta bien esta demarcación cuando ataca por ser un futbolista habilidoso, driblador y con capacidad de definición. Activar a Bale en ese sistema de tres centrales, en perjuicio de ser igual de débil atrás, sería una solución más para un equipo al que le sigue faltando gol y capacidad de sorpresa. Es cuestión de coco, imaginación, ganas... Con Hazard en punta junto Benzema, claro que cabe Bale como extremo izquierdo.

El problema es que Zidane prefirió gastarse el dinero en Ferland Mendy, y no a cualquier precio. Florentino Pérez tiene buenas relaciones con Jean-Michel Aulas, presidente del Olympique de Lyon, y pagó 48 millones de euros. En la planificación del Madrid no había necesidad de gastar en un lateral izquierdo cuando tenía a Marcelo, Reguilón, Theo Hernández y a Achraf cedido en el Borussia Dortmund y disponible para la temporada 20-21. También está Nacho como solución de urgencia. Zizou ha gestionado el lateral izquierdo con poca cabeza o con la idea de que iba a dar salida a Bale y tendría las manos libres para gastar en otro jugador para el centro del campo (objetivo Paul Pogba), y antepuso a Marcelo por encima de la política de jóvenes de Florentino. Hay que esperar un tiempo para conocer quién es y qué puede dar Mendy.

Bale sigue a las órdenes de Zidane. (EFE)
Bale sigue a las órdenes de Zidane. (EFE)

Pasa el verano y Bale se queda en el Real Madrid. Zidane tiene que encontrar el sistema o los mecanismos que mejor le sienten al equipo y acabará tirando de Bale porque se irá imponiendo la necesidad de dar profundidad, verticalidad y desborde al juego. Si el galés se sale definitivamente con la suya, no tiene sentido no utilizarle. Capacidad de soportar las cítricas y la indiferencia de Zidane ha demostrado que tiene mucha. Su aislamiento, defecto que ahora es una virtud, le ayuda a ser un superviviente de un mercado de fichajes en el que hay ido dando portazo a los chinos, ingleses y cualquier otra fórmula para sacarlo del Madrid.

A Zidane le falta pasión con Bale y al galés, ganas de salir del Real Madrid y de Madrid. El respeto se lo perdieron en público cuando el entrenador puso en duda, tras la derrota liguera en Vallecas, que estuviera comprometido. "Preguntádselo a él", dijo con desprecio. También cuando se le escapó en el inicio de la pretemporada que si salía mañana, mejor. La respuesta la encontró en el agente del jugador, Jonathan Barnett, con colmillo afilado. Florentino se quedó al margen de esta guerra en la que no está satisfecho con la mala gestión del entrenador por devaluar a su jugador más caro y ponerle más difícil cualquier opción de buscar un comprador. Bale, con tres años de contrato, es el marrón de Zidane. Tiene que ingeniárselas para que sea uno más y sume en el nuevo Real Madrid.

Hoy están distanciados y les falta esa complicidad y confianza que es fundamental en las familias bien avenidas. Mañana, si se queda, puede ir a mejor si cada uno pone de su parte, si Zidane tiene más imaginación para darle un rol importante en el equipo y si el galés muestra más compromiso o mejor actitud para interpretar lo que quiere entrenador. Es el trato que le valdría al presidente.

Tribuna
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