El chollo de Iago Aspas y el lastre del fútbol español

En deportes como el automovilismo o el motociclismo, desde edad temprana se 'educa' al deportista a no separar los deberes en la pista con los que tiene que realizar fuera de ella

Foto: Iago Aspas durante esta temporada. (EFE)
Iago Aspas durante esta temporada. (EFE)

“Es difícil que los futbolistas lo entiendan. Cuando les dicen de hacer una grabación…”. En el fútbol español hay un cortocircuito: mientras la Liga pretende que cada club de Primera exporte su equipo y sus figuras fuera de España a través de sus redes, resulta que una parte de los gabinetes de comunicación de los mencionados clubes y, sobre todo, los jugadores, no entienden que se deban prestar a realizar acciones de este tipo. La ausencia de esta cultura disfraza de ignorante a quien rechaza porque sí (comúnmente porque no le apetece) esta pequeña inversión de su tiempo. Un ejemplo de que la inversión merece la pena es Iago Aspas y su paso por Inglaterra: un futbolista que disputó 468 minutos con el Liverpool y que tiene redes sociales en chino porque la Premier está más evolucionada que la Liga, la mentalidad de sus clubes, directores de comunicación y jugadores. ¿Cuántas figuras juegan todas las semanas en Primera que son potencialmente como Aspas y no le conocen fuera?

En deportes como el automovilismo o el motociclismo, desde edad temprana se 'educa' al deportista a no separar los deberes en la pista con los que tiene que realizar fuera de ella, como los de la prensa y patrocinadores. Va por contrato, igual que en clubes de fútbol ingleses como el pionero Manchester United, donde sus estrellas realizan las acciones que les piden. Así funciona también en Barcelona, Real Madrid y grandes entidades. Pero, por sorpresa, no en equipos de media o baja tabla.

Desde el organismo que preside Javier Tebas insisten que, además de las acciones que realiza LaLiga, cada club debe empujar por su lado para tratar de llegar a ser como la Premier. La diferencia, actualmente, es enorme: los ingleses perciben por la TV 2.400 millones de euros por los 1.325 de los españoles.

Qué bien está el dinero de los derechos de TV

Quizás la cultura española es de ir con el freno de mano echado a la hora de realizar inversiones (sólo hay que ver el I+D que hay en la Piel de Toro…), pero en una industria como la del fútbol, que representa el 1,37% del PIB nacional, se hace obligatoria una mayor profesionalización en cada uno de los rincones de clubes que desde hace unos años vive bajo el amparo del nuevo reparto de los derechos televisivos. No es dinero que 'cae del cielo', sino emolumentos obtenidos gracias a los clubes y futbolistas que sí entendieron en su día que para vender el producto de Primera han de potenciar su exposición en el extranjero.

Borja Mayoral, un atractivo del Levante. (EFE)
Borja Mayoral, un atractivo del Levante. (EFE)

Cada vez que un club o futbolista de Primera -e incluso Segunda- cierra la puerta a una oportunidad de llamar al exterior con su mensaje, se está privando de aportar su granito de arena más allá del que aporta en el terreno de juego, hoy por hoy una aportación 'obsoleta' desde el punto de vista de la industria (salvo que te llames Leo Messi o similar).

La temporada pasada, un grupo de estudiantes chinos aficionados al fútbol realizó una visita a un entrenamiento del Celta de Vigo y, ¿a quién conocían? A Iago Aspas -ex del Liverpool- y a Andreu Fontás -ex del Barcelona-. Dos jugadores que, sin ser protagonistas en el césped de los clubes mencionados, sí han estado expuestos internacionalmente lo suficiente como para ser reconocidos por unos chinos, lo que equivale a ser potencialmente un producto 'vendible' para el Celta en aquel país. Retomando la pregunta del primer párrafo, ¿cuántas figuras juegan todas las semanas en Primera que son potencialmente como Aspas?

Parece incongruente que un club pida a la Liga que sea férrea en las negociaciones para vender su producto a las televisiones y, por otro lado, realice una nula inversión de su exposición en el extranjero. Lo mismo ocurre con el jugador que quiere una mejora de contrato al alza y luego no quiera colaborar en alguna acción (por redes sociales, etc.) que pueda tener impacto fuera del alcance que le permite su vista.

Tribuna
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