El 'engaño' de Griezmann al Atlético de Madrid vale 15 millones (derrota de Gil Marín)

El consejero delegado del club rojiblanco acepta la insignificante cantidad del Barcelona a cambio de no hacer públicas las pruebas. Renuncia a otros 65 millones de euros

Foto: Griezmann celebra un gol con la camiseta azulgrana. (Reuters)
Griezmann celebra un gol con la camiseta azulgrana. (Reuters)

El Atlético de Madrid decide que le viene mejor ingresar 15 millones de euros más por Griezmann que llegar hasta el final para defender lo que es suyo. Renuncia a los 80 millones de euros que reclamaba Miguel Ángel Gil Marín al Barcelona por tener pruebas de que el acuerdo entre el francés y el club azulgrana estaba cerrado en el mes de marzo. Fecha en el que la cláusula de rescisión era de 200 millones de euros. No iba de farol el máximo dirigente del Atleti cuando denunciaba las irregularidades y ponía el grito en el cielo por un movimiento que se calificaba de desestabilizador. Tiene los correos electrónicos en los que se reflejan los pasos dados entre Griezmann y el Barcelona para el fichaje con meses de antelación.

El tiempo ha ablandado a Miguel Ángel Gil Marín. El dirigente rojiblanco acepta 15 millones de euros (según informa 'El Mundo') del Barcelona. Aquí paz y después gloria. Josep María Bartomeu y Gil Marín zanjan el conflicto. El coste de Griezmann es de 135 millones de euros (más los 300 euros que le puso el Comité de Competición por la denuncia que interpuso el Atleti). Un mal negocio de Gil Marín, que pierde 65 millones de euros. Puede que lo más importante (sin menospreciar la elevada cantidad) no sea el dinero sino el poso de debilidad que deja Gil Marín. Desiste de algo que quieren muchos de esos aficionados rojiblancos que se sintieron traicionados por el futbolista francés. Darle un escarmiento.

Griezmann y Bartomeu en el día de la presentación del francés con el Barcelona. (Efe)
Griezmann y Bartomeu en el día de la presentación del francés con el Barcelona. (Efe)

Con las pruebas de los correos en su poder podía haber llegado hasta el final (vía Federación, FIFA o justicia ordinaria) y hacerle pagar a Antoine Griezmann las mentiras y triquiñuelas. Pero Gil Marín se desinfla y tira por la calle de en medio. La de coger algo de más de dinero y renunciar a lo que verdaderamente le pertenece. Los 200 millones de euros de una cláusula de rescisión que bajó a 120 en el mes de julio, pero que con las pruebas en la mano (facilitadas por uno de los intermediarios que parece que no quedó conforme con su comisión) le daban la munición. 15 millones de euros más para el Barcelona, después de presentar un presupuesto de más de 1.000 millones de euros, supone un pequeño desembolso. 15 millones de euros más para el Atlético de Madrid es una deshonra. O no se acuerda Gil Marín de los pulsos de Griezmann y cómo no se presentó en el primer día de pretemporada cuando estaba citado como uno más y el Barcelona no había abonado los 120 millones de euros.

El daño económico y moral en el Atleti

Griezmann y Bartomeu se salen con la suya por una insignificante cantidad y Gil Marín, que los tenía entre las cuerdas, claudica y pierde la autoridad y cierto crédito atendiendo a que había denunciado el caso en un duro comunicado. La gestión es todavía peor cuando se conoce que el Barcelona incluye, en el acuerdo para que no se hagan públicos los correos electrónicos que delatan que firmó a Griezmann en el mes de marzo, una serie de jugadores con derecho de tanteo. Tres futbolistas del filial y dos del primer equipo: Saúl y Giménez. Un derecho que significa tener una opción preferente en el caso de que el Atleti los ponga en el mercado, los jugadores se quieran marchar y el Barça iguale la cantidad de una posible oferta. El club azulgrana araña algo más del tejemaneje del ‘caso Griezmann’. Un asunto tan turbio y en el que el Atlético de Madrid se sintió engañado tiene un final todavía más triste para esos aficionados rojiblancos que todavía les puede doler más que su dirigente se haya avenido a negociar y adopte una postura conciliadora.

Pactar 15 millones es poco castigo para el Barcelona y, en especial, para Griezmann cuando no se puede obviar que la eliminatoria contra la Juventus en la Champions el francés la jugó con la cabeza en otro sitio. Una actuación que debería ser imperdonable por la apuesta que hizo todo el Atlético de Madrid de intentar llegar a la final de la Champions que se jugaba en el Metropolitano. Parecía que Gil Marín no se lo iba a perdonar, no lo olvidaría y se lo haría pagar tan caro como los 200 millones de euros que le correspondían. Pero el fútbol es un negocio diferente, como se puede comprobar una vez más. El daño económico y moral al club y la afición no se repara con esos insuficientes 15 millones de euros.

Tribuna
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios