el brasileño no se presentó en barcelona

Niñatos como Arthur que plantan al Barça y ejemplos como Wu Lei en el Espanyol

Este tipo de comportamientos son habituales en este deporte porque los futbolistas se creen que están por encima de los clubes. Arthur se niega a jugar más con el Barcelona

Foto: Arthur Melo durante un partido con el Barcelona. (Efe)
Arthur Melo durante un partido con el Barcelona. (Efe)

En el fútbol pueden pasar este tipo de cosas que son impensables en otros sectores. Un jugador decide que no se presenta al entrenamiento y se queda en su país. Es el caso de Arthur Melo, que no tiene ganas de cumplir su contrato con el Barcelona porque dejó de contar para Josep María Bartomeu, primero, y después para Quique Setién. Así que Arthur entiende que los jefes no le pueden pedir compromiso. Se siente ninguneado. Despreciado.

Este tipo de comportamientos son habituales en este deporte porque los futbolistas se creen que están por encima de los clubes. Cualquiera que lance un pulso a su empresa o a un superior lleva las de perder. Los futbolistas son otra especie y se manejan por sus propias reglas. Ganan muchos millones de euros, incluso más que sus entrenadores, y se creen sus propios jefes. De esta forma se convierten en personas irrespetuosas, insolentes, desobedientes y egocéntricas. A menudo se habla del cariño que tiene que recibir un jugador para que dé un buen rendimiento. La confianza que necesita para que no se desconecte. Todo un cúmulo de mimos y tener que estar pendientes porque el proyecto de un club con muchísimos millones de euros depende del estado de ánimo y la motivación de un vestuario.

Wu Lei aplaude a la afición del Espanyol. (Efe)
Wu Lei aplaude a la afición del Espanyol. (Efe)

Esta forma de actuar no tiene otro calificativo que ser un niñato. Jóvenes, en muchos casos pese a que se acerquen a la treintena, con fama, soberbios, mal asesorados, que te pueden dar un plantón cuando les apetece. Caprichosos. Ponen malas caras si no juegan y les cambian. Se ríen y parecen burlarse de los entrenadores cuando están en el banquillo. Arthur estuvo bostezando con descaro en el último encuentro de Liga del Barcelona contra el Alavés en Vitoria. Lamentable fue la imagen de un jugador sin interés por lo que estaba sucediendo en el césped. A ojos de todo el mundo daba la sensación de que el Barça tenía un holgazán que se estaba riendo de su propia empresa. Este tipo de situación la sufre el Real Madrid con Gareth Bale cuando se queda en el banquillo.

El caso de James en el Real Madrid

Acabó la Liga y los jugadores se fueron de minivacaciones antes del inicio de la Champions en el mes de agosto. Arthur Melo no se presentó a las pruebas del coronavirus que estaban programadas para toda la plantilla del Barcelona este lunes en la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí. Evidentemente, el club toma cartas en el asunto y abre un expediente. Pero ahí está la postura de un futbolista que decidió quedarse en su localidad de Guiania (Brasil) porque el club le traspasó a la Juventus (72 millones de euros más otros 10 en variables) antes del 30 de junio para cuadrar el presupuesto.

Se debió sentir utilizado y después repudiado por Setién. El entrenador no le vio motivado en los entrenamientos y confió en la energía del canterano Riqui Puig. Arthur le echa la culpa de su situación a Bartomeu y Setién y filtra que el entrenador le dijo que no iba a volver a jugar. En la operación con la Juventus para este maquillaje contable llegará Pjanic al Barcelona. Un lío para salvar las cuentas que están tocadas por la crisis que provoca el coronavirus en el fútbol y, en especial, los problemas de liquidez en el Barcelona. Pero Pjanic no ha tenido la actitud de Arthur. Ha seguido jugando con la Juventus.

James Rodríguez en un partido con el Real Madrid. (Efe)
James Rodríguez en un partido con el Real Madrid. (Efe)

Arthur Melo ha hecho lo que le ha dado la gana. Igual que hizo James Rodríguez en el Real Madrid cuando se negó a ir convocado a los últimos partidos de Liga. Zidane, sorprendentemente, se mostró comprensivo. Lo de Arthur y James son dos formas diferentes de declararse en rebeldía, pero no dejan de ser dos actitudes con falta de compromiso. El brasileño siente que lo han vendido a la Juventus contra su voluntad y el colombiano que ya no se siente útil para ayudar al Real Madrid en sus objetivos. La diferencia o el matiz en la rebeldía está en que uno fue de cara y el otro por la espalda. James se borró y a Zidane no le sentó mal porque se lo argumentó y no dejó de entrenar. Arthur está incumpliendo todo el contrato sin previo aviso.

El lunes sucedió un caso a la inversa y en el otro equipo de la Ciudad Condal. Wu Lei, el delantero chino que juega en el Espanyol, dio una entrevista a la televisión estatal de su país y confirmó que se queda en el equipo pese al descenso a la Segunda división. “Me siento culpable y quiero ayudar al ascenso”, son las palabras que han llegado al corazón de los aficionados. Han podido comprobar cómo todavía hay futbolistas que tienen la humildad y el compromiso de ayudar a sus empresas, clubes en este caso, a recuperarse del batacazo. Wu Lei es el jugador chino más mediático y podía haber cambiado de equipo para estar en otro con más aspiraciones, pero entendió que él era parte de un proyecto que tuvo malos resultados. En el Espanyol hay jugadores, de nacionalidad española, que están planteándose una salida y miran otras ofertas. El chino los deja en evidencia.

Tribuna
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