La alumna aventajada de César Alierta, en la operación bikini de Telefónica

A Telefónica le gustan los 25 de julio, día de Santiago, el apóstol al que Herodes Agripa I despachó para Galicia espada en mano. La operadora

A Telefónica le gustan los 25 de julio, día de Santiago, el apóstol al que Herodes Agripa I despachó para Galicia espada en mano. La operadora ha convocado para esa fecha a los inversores para anunciar los resultados del primer semestre de 2013, un día en el que se conmemora el primer aniversario de la decisión más difícil que ha adoptado la compañía en sus 84 años de historia. Fue la supresión del dividendo, una medida insólita que solo se había producido durante la Guerra Civil del 36.

Hace un año, César Alierta pasó noches durmiendo poco, analizando entre insomnios las consecuencias de tal determinación entre el millón de accionistas de Telefónica, el imperio venido a menos al que no le llegaba el crédito. La banca no le prestaba dinero y financiarse en el mercado con la prima de riesgo en 600 puntos era imposible. Sus dudas eran tales que llamó uno por uno a los miembros del comité de dirección y les preguntó qué opinaban. “¿Tú qué harías?, les inquirió el presidente a sus discípulos.

Cada uno se retrató, dio su diagnóstico y la medicina necesaria para atajar una enfermedad que tenía a la multinacional en urgencias. La respuesta de Santiago Fernández Valbuena, presidente de Telefónica Latinoamérica y el cerebro financiero del grupo, fue reducir poco a poco el dividendo, pero no eliminarlo de golpe, como sugería Alierta, al considerar que la compañía no podía pasar de prometer meses antes que mantendría su generosa remuneración al inversor a dejarla a cero. Perdería credibilidad ante la comunidad inversora. Por su parte, José María Alvarez-Pallete, responsable de Telefónica Europa, suscribió la tesis del presidente, al igual que Eva Castillo, consejera del grupo y mujer de máxima confianza de cuando hacía de becaria del ejecutivo maño el broker bursátil Beta Capital.

Las consecuencias de aquel diagnóstico no se hicieron esperar. Pallete ganó la carrera de la sucesión a Valbuena. Fue nombrado consejero delegado en septiembre, mientras Castillo ascendía a máxima ejecutiva de Telefónica Europa, incluida la maltrecha división de España. Santiago no tenía mucho que festejar el día de su santo: le mandaron a Brasil.

Egos a parte, Alierta renunciaba a ingenieros de telecos y apostaba por financieros porque el tumor procedía del balance, de una deuda de 60.000 millones acumulada por compras de dudosas rentabilidad (Irlanda, Chequia, Telecom Italia...) que había que extirpar ante el hundimiento en bolsa de la compañía y la bajada del rating a los infiernos. Un año después, Telefónica se presentará el próximo día de Santiago Apóstol con mejor cara, sin fiebre amarilla, fuera de la UVI. El enfermo ya ha sido subido a planta gracias al tratamiento que le aplicaron los cirujanos designados por Alierta: vender a cualquier precio, incluso perdiendo dinero si fuese necesario.La operadora, comandada por José María álvarez-Pallete y Eva Castillo, ha vendido filailes a pérdidas para ponerse a dietas tras salir de la UVI

Así ha sido. De las últimas desinversiones de Telefónica, muchas de ellas se han liquidado en números rojos. La primera fue la venta del 5% de China Unicom, en la que la española perdió 97 millones de euros. Después llegó Atento, la filial de call center, en la que obtuvo 61 millones de plusvalías, pero tras tener que darle un crédito al comprador de 110 millones. En marzo de este año se deshizo del 2% que tenía en autocartera con poco que celebrar y esta semana se ha desprendido de su negocio en Irlanda donde ha perdido hasta la camisa. Solo el año pasado provisionó más de 400 millones. Los 27 millones ganados en la venta de la agencia de viajes Rumbo y los 47 por su participación en Hispasat no compensan los pelos que se ha dejado en la gatera, especialmente si se tienen en cuenta los miles de millones dilapidados en Telecom Italia.

Sin embargo, lo que a primera vista puede ser más que cuestionable, ya que algún inversor se lo podría echar en cara a Alierta, la terapia tiene mucho sentido. Partiendo de que es un sacrificio irremediable, Telefónica ha liberado cash para volver a pagar dividendo, ha reducido personal –los 100.000 teleoperadores subprime del call center ya son de un fondo de capital riesgo- y ha rebajado su deuda, que debería estar en 47.000 a finales de año. 

No es que Telefónica esté en plena forma en un sector en plena ebullición corporativa y con unas comunicaciones de las que se han apoderado los Google, Apple, WhatsApp, Skype, Spotify y Netflix. Pero tiene un tipito más atractivo y pesa menos gracias al riguroso plan de adelgazamiento impuesto por Eva Castillo, la cual ha renunciado a todas los comités de Bankia, donde es consejera, para dedicarse íntegramente a poner al grupo en su cintura ideal. Una mujer que solo vive para el business (no se le conoce pariente cercano), que ejecuta con precisión, sin atender las numerosas solicitudes de revistas y asociaciones feministas que la quieren agasajar como directiva del año. No le interesa un carajo el incienso.El estancamiento de la cotización expresa que a Alierta aún le queda mucho camino para ponerse en forma ante el baile de OPAs que se avecina en el sector

Como cualquier compañía cotizada, la operación bikini de Telefónica debe ser juzgada por los inversores, que de momento no se han calentado ni con el supuesto interés de AT&T. La acción deambula por el entorno de los 10 euros, en niveles similares de hace un año. A menos de la mitad de como se pagaba en 2007 y a los mismos precios de 2004. 

Debería ser el siguiente reto de Alierta y sus dos dietistas –Pallete y Castillo-, que lleva más de dos años sin desnudarse ante los gestores de cartera de todo el mundo. Telefónica no hace un Investor Day desde abril de 2011. Es hora de saber cómo está de grasa, de colesterol, de salud en general. Porque se otea ruido de OPAs en el sector de las telecos en el que no es lo mismo que te saquen a bailar obligado que dar el primer paso, no es lo mismo comer que ser comido por mucho que el Gobierno presuma de un poder de veto que huele a naftalina. 

De momento, el presidente de AT&T y responsables de Verizon han ido a la Comisión Europea para saber a qué restricciones se enfrentan si quieren engullir a Telefónica, Vodafone, Deutsche Telekom o KPN, compañía que ya está en manos de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, socio de AT&T en Estados Unidos

Sean felices que empieza la música.

A Corazón Abierto
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