Si usted quiere un crédito, en casa Botín hay dinero de sobra a pesar de JP Morgan
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Agustín Marco

A Corazón Abierto

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Si usted quiere un crédito, en casa Botín hay dinero de sobra a pesar de JP Morgan

Hace apenas un mes, JP Morgan hizo saltar la alarma al poner en el disparadero a Banco Santander. Al mayor grupo financiero español le faltaban 10.000

Hace apenas un mes, JP Morgan hizo saltar la alarma al poner en el disparadero a Banco Santander. Al mayor grupo financiero español le faltaban 10.000 millones de capital, vino a decir el analista del broker estadounidense. La interpretación inmediata fue que si la mayor institución bancaria nacional estaba así, ¿cuál era el diagnóstico del resto, de los BBVA, Caixabank, Popular, Sabadell, Bankia y compañía?

Poco después, Enrique Casanueva y Emilio Saracho, el jefe de JP Morgan en España, y el máximo responsable de banca de inversión en Europa, respectivamente, dos íntimos amigos de Ana Patricia Botín, con la que trabajaron cuando ambos defendían los colores de la llama roja, se pasaron por las oficinas de Boadilla del Monte para presentar sus disculpas ante el nuevo consejero delegado del Santander, Javier Marín. Las aceptó con deportividad,

Cosa que no hizo cuando el mismo analista, Jaime Becerril, emitió otro informe desde Londres alertando de las debilidades de la filial de México, que fue sacada a bolsa en el otoño de 2013. Un research que se contradecía con las bondades que contaba otro analista de JP Morgan desde Sao Paulo, desde donde cubren a Santander México. Un juego del bueno y el malo que provocó un cabreo monumental en la Ciudad Financiera de Emilio Botín porque el banco, con sus debilidades temporales (Brasil, Reino Unido..), está mejor de lo que parece.

Por primera vez en cinco años, una empresa española cotizada vuelve a tener acceso al crédito en el mercado, la mejor señal de que la recuperación toma cuerpo

Y no solo el Santander. La España económica ha vivido esta semana uno de sus mejores momentos en al menos cinco años. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), los resultados empresariales, mejores de lo esperado, y la compra por parte de Telefónica de una compañía de móviles –E-Plus- en Alemania por 5.000 millones de euros. Una operación que pone sobre la mesa dos cosas muy relevantes para los inversores en bolsa y los ahorradores en general: que las compañías españolas han hecho sus deberes, han perdido grasa y tienen hasta crédito, un hecho que hace un año era impensable. 

A Telefónica le van a dar un préstamo puente de 4.000 millones. Y se lo van a conceder bancos americanos como Citi y Morgan Stanley, que hasta hace unos días tenían el grifo completamente cerrado para cualquier cosa que sonara a spanish. Es cierto, como algún avispado lector pensará, que la garantía de ese préstamo es un activo en Alemania y que si fuera de casa difícilmente algún banco internacional le dejaría dinero. Seguramente así sea. Pero lo relevante es que la matriz del holding tiene su sede social en España, un lugar que varias compañías, entre otras Telefónica, Iberdrola o Banco Santander, estuvieron pensando abandonar el pasado verano porque ser español era un estigma que les ahogaba a la hora de financiarse.

¿Significa esto que la situación se ha normalizado, que el dinero empieza a fluir, que el sistema financiero recupera el pulso? No, ni mucho menos. No hay que olvidar que las grandes multinacionales, como la propia Telefónica, Repsol (esta por el atraco argentino), ACS y otras menores como FCC, Uralita o Sacyr han estado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Y que la banca estaba engangrenada, con la excepción de Bankinter. Y es obvio que ningún enfermo que ha pasado por una situación crítica echa a correr al día siguiente de darle el alta. Primero lo bajan a planta, después empieza a dar paseos con la gorrita hasta que recobra la musculatura.

El Santander tiene 20.000 millones de exceso de liquidez que tiene queprestar si no quiere que los inversores le penalicen por ser demasiado tacaño con sus clientes

Pero esta mejoría si refleja que las constantes vitales tiene otro color. Prueba de ello es el propio Santander, que la próxima semana presenta sus resultados. Un dato relevante será ver que el banco tiene 20.000 millones de exceso de liquidez, es decir, para prestar tan rápido como pueda porque tenerlos en la caja le penaliza. Es lo que se llama el ratio de depósitos sobre préstamos, un indicador muy relevante para medir la salud de una institución financiera.

Un índice del 100% significa que ese banco tiene concedidos como préstamos exactamente el mismo importe que mantiene como depósitos de clientes. Un ratio del 150 significa que la entidad ha sido muy agresiva al otorgar un 50% más de préstamos en relación a su saldo de depósitos y en consecuencia tiene que endeudarse hasta las cejas. Por el contrario, estar por debajo del 100% se interpreta que el banco ha sido muy conservador y que ha tenido el grifo cerrado más de la cuenta. Pues bien, el Santander lo tiene en el 88%, por lo que le urge abrir el melón y repartir frescas tajadas para el nuevo ciclo económico. Para que se hagan una idea, BBVA, su principal competidor, está en el 122%

El nuevo CEO lo sabe, por lo que en breve iniciará una campaña expansiva para dar crédito a particulares y pymes fiables, algo insólito en los últimos cinco años en este país empobrecido por tanto corrupto. Y no lo va a hacer para quedar bien con el Gobierno a través de las famosas líneas ICO. No. Va a poner dinero en la ventanilla porque le sobra liquidez y tiene que engrasar la maquinaria, demasiado preocupada en digerir los excesos de un pasado tan reciente.

Si el Santander reabre la lonja, no duden que los demás seguirán al líder de la manada. Otra cosa es el tipo de interés que ofrezcan en los préstamos, que en algunos casos ya rozan la usura. Pero en cualquier caso será la primera señal para que la recuperación se consolide, para que los clientes entren en la sucursal sin el temor a que les vayan a robar sus ahorros y para que los más decididos empiecen a endeudarse con prudencia para invertir en sus negocios.

Sean felices y no olviden seguir rebelándose no vaya a ser que con la bicoca de la recuperación los que mandan sigan metiéndonos la mano en el bolsillo. 

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