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La hora de los 'Intocables' del establishment, una lucha encarnizada por el poder
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Agustín Marco

A Corazón Abierto

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La hora de los 'Intocables' del establishment, una lucha encarnizada por el poder

La presidencia de tres de las empresas del Ibex -Indra, ACS y Endesa- está en juego, en una lucha de poder como hacia tiempo no se atisbaba

Tras un invierno tormentoso, la primavera ha traído un tiempo soleado en lo que se refiere al clima económico. La recuperación parece asentarse gracias al sacrificio de la ciudadanía –más deberes y menos derechos-, una mejoría que los trileros de la asesoría política manipulan para bendecir la gestión del PP o echarle en cara su severo programa de ajustes.

Mientras se usa la campaña electoral europea como entrenamiento de las municipales y generales de 2015, con el fin principal de adoctrinar al rebaño y dar de comer al circo televisivo, en el mundo paralelo que no aparece en el prime time se atisban cambios muy relevantes. Las fichas del dominó de los que mandan de verdad, de los que mueven los hilos del país, de los que se reúnen con ministros y secretarios de Estado para acomodar las leyes a su cintura, de los que consiguen que la Justicia se balancee a su favor, empiezan a ponerse nerviosas.

Ya es pública la intención del Gobierno de remover la presidencia de Indra, que desde hace 24 años reposa en la figura de Javier Monzón. Un profesional de las telecomunicaciones que llegó a la compañía con el PSOE cuando era pública, se afianzó con el PP en plena privatización y volvió a anudarse a la izquierda con Zapatero. Sin embargo, los nuevos inquilinos de Moncloa tienen ganas de aires nuevos por esta compañía que se considera estratégica al gestionar los sistemas de seguridad del Ministerio de Defensa. Su colaboración es tal que los agentes del CNI están en sus instalaciones como unos empleados más.

Las presidencias de Javier Monzón, Borja Prado y Florentino Pérez en Indra, Endesa y ACS están en juego, tres íntimos amigos que han hecho negocios muy golosos en los años del todo vale, con el permiso del arco parlamentario

A Monzón le han puesto la proa algunos miembros del Ejecutivo, donde no tiene muchos amigos. Su principal aliado es el Rey Don Juan Carlos, colaborador, asesor, amigo y confidente, con el que tiene una relación tan estrecha que hablan muy a menudo.  El presidente de Indra, que tiene regado a todo el arco parlamentario, empezando por CiU y terminando por el PSOE (compró a muy buen precio dos empresas a los hijos de Jordi Pujol y Felipe González), maneja información muy sensible, de la que genera canguelo en las altas instancias. Por ello, el Gobierno quiere que la salida sea amistosa, con una indemnización de dos cifras que deje contentos a todas las partes.

Pero Monzón no es de los de entregar la cuchara fácilmente. Está calibrando la pólvora de sus enemigos para saber si los asesores de Rajoy tienen la potencia suficiente para que el gallego incline el pulgar hacia abajo tal César en el Coliseum. Cuando tenga el diagnóstico claro, decidirá si se aferra al cargo o si negocia un pacto de caballeros. Algunas fuentes aseguran que la segunda opción es la que ya está en marcha, pero otras apuntan a la capacidad de supervivencia de Javier, que se mueve como pocos en aguas movedizas. Su última maniobra para ganarse el favor político ha sido ofrecer la contratación de un importante diplomático como lobista de cabecera. Todo por mantenerse en la poltrona a razón de 3,5 millones de euros al año más compensaciones.

La ficha de Monzón va en paralelo a la de Florentino Pérez, del que es íntimo amigo. El presidente de ACS le tiene reservado un sillón en el consejo de la constructora y comparte con él secretos de Estado. La diferencia es que el jefecito de Indra tiene inoculado el virus de la discreción y no se deja ver por el palco del Santiago Bernabéu pese a tener invitación permanente. No necesita la alfombra blanca para agasajar al poder, para tener hilo directo con el establishment, mientras que Florentino sigue poniendo a disposición de las autoridades sus servicios más básicos -avión privado para ir y venir a su antojo- sin ningún rubor. No es casualidad que los dos empresarios estuviesen en la privilegiada primera fila en el retrato del reciente viaje de Su Majestad por el Golfo Pérsico

Facciones del Gobierno se ha cansado de los 24 años de Monzón en la empresa de seguridad y Defensa, mientras que los March no perdonan el agujero que el presidente del Madrid les ocasionó con la aventura de Iberdrola

Pero el problema de Florentino es que sus accionistas no le han perdonado los 2.000 millones de pérdidas oficiales (las reales fueron más de 4.000 por intereses y garantías) por su apuesta personal de Iberdrola. Los March le han propuesto irse como se merece porque, pese a fracasar en su intento de ser el Ser Superior del universo empresarial, al señor Pérez no se le puede negar que ha construido un líder de casi la nada, desde una pequeña compañía llamada OCP a un grupo con tentáculos en gran parte del mundo. Si bien contó con muchos favores políticos por el camino, como el regalo de Auxini por parte de José María Aznar, amén del maltrato evidente hacia los minoritarios de Dragados, su vinculación con el poder no fue muy diferente a la que disfrutaron los dueños de Ferrovial, Acciona, OHL o FCC a la hora de ganarse adjudicaciones. Con el mérito que hace veinte años ACS no era nada y hoy solo es inferior a la primera y el triple de grande que las otras tres.

El relevo de Florentino está muy cocido a favor de Marcelino Fernández Verdes, un profesional que ha corregido los errores en la compra de la alemana Hochtief y de Iberdrola, que pusieron al grupo al borde de un colapso que se evitó por la complicidad de Deloitte y varios bancos afines. El que fuera concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de la capital está cada vez más enfocado a perpetuarse en el Real Madrid, donde ha cambiado sus estatutos para no tener oposición. Como buen demócrata ya ha conseguido que no se celebren ni elecciones. Cada vez se le escapa más la vena de forofo que lleva dentro –qué SMS más calentitos ha enviado en este final de Liga- y que oculta bajo esa imagen de buen seminarista, con la protección de su cuadrilla de subalternos.  

El tercero de la partida es otro íntimo amigo de Florentino y de Monzón, Se trata de Borja Prado, que consiguió la celebridad al alcanzar la presidencia de Endesa tras años en la fontanería de oro del propio Pérez. Desde su otro puesto como vicepresidente de Lazard primero y como presidente de Mediobanca actual, le ayudó a hacerse con Dragados y a horadar un túnel subterráneo hacia la cabeza de Iberdrola que finalmente no vio la luz. Aquello fue con el permiso de Zapatero y de CiU, las mismas connivencias que le llevaron a ser el primer ejecutivo de la eléctrica vendida al hólding público italiano Enel. Todo un conflicto de intereses sobre el que el poder callaba.

Borja Prado no está dispuesto a que Enel le baje el sueldo casi un 90%, por lo que ha empezado a mover los hilos para tomar una participación de control en Repsol, operación que requiere un placet del Gobierno que hoy no existe

Su obsesión es tal que circula un informe elaborado por Mediobanca en el que se exponen las debilidades de la petrolera y las mejoras que se podrían hacer con un nuevo presidente y con dinero fresco para invertir en exploración. Lleva tiempo buscando inversores para comprar un paquete de control en Repsol, operación que solo es viable si el Gobierno asiente. A los chicos de Rajoy les ha explicado el daño que le hizo al país el conflicto con Argentina y el que supuestamente va a crear con México por romper con Pemex.

Pero ahí es donde está el problema. En Moncloa no le tienen mucho cariño desde que intentó poner en el consejo de administración –no como asesor, como han hecho Caixabank (Fainé), Santander (Botín) y Telefónica (Alierta), vaya ejemplo- al defenestrado Rodrigo Rato. Aquella maniobra no sentó bien a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que se dejó influir por la opinión de Fátima Báñez. La ministra de Empleo aún tiene muy presente cómo Borja Prado no le hizo la vida precisamente fácil a su marido, Jaime Alonso, cuando era banquero de Lazard (terminó en la calle), la entidad donde se cocieron muchas monterías de caza mayor en el Ibex 35.

Las conspiraciones están en marcha, pero las fichas no son de las que se vuelcan con facilidad. Son duros de pelear, expertos en el cuerpo a cuerpo, en los duelos palaciegos. La historia reciente demuestra que las defensas numantinas han ganado la partida a los ataques, como demostró en su día Francisco González (BBVA), Manuel Pizarro (Endesa) y Brufau (Repsol), que ha dado una lección de resistencia. La clave es qué hará el Gobierno, que no quiere mancharse las manos de sangre, pero aprovecha cualquier resquicio para dar la puntada, como ha ocurrido en los consejos de Red Eléctrica y Enagás.

Atentos a la partida con la Santísima Trinidad... Hay mucho poder en juego y mucho dinero a repartir. 

Sean felices 

Tras un invierno tormentoso, la primavera ha traído un tiempo soleado en lo que se refiere al clima económico. La recuperación parece asentarse gracias al sacrificio de la ciudadanía –más deberes y menos derechos-, una mejoría que los trileros de la asesoría política manipulan para bendecir la gestión del PP o echarle en cara su severo programa de ajustes.

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