Cuatro gráficos para una juez madrileña machista

La ONU suplica reducir a cero las emisiones para el año 2100 y una buena parte de ellas antes de mitad de siglo. Mal que pese,

La ONU suplica reducir a cero las emisiones para el año 2100 y una buena parte de ellas antes de mitad de siglo. Mal que pese, es la portavoz oficial de la comunidad mundial. Todas sus declaraciones e iniciativas son milimétricamente medidas con el fin de obtener el mayor consenso y no pisar más callos de los debidos a ninguno de sus miembros, a pesar de que la mayoría tiene infinitas vergüenzas medioambientales que ocultar y demasiada basura hipócrita debajo de la alfombra. Debemos el máximo respeto a su trabajo.

Sigue siendo furiosamente atacada, y, al injustamente vilipendiado IPCC, el Panel de la ONU sobre el Cambio Climático, tratando de desautorizar a ambos mediante sofisticadas campañas de desinformación financiadas por grupos depredadores a los que sólo les interesa el corto plazo y la impunidad más absoluta con el fin de acumular dinero fácil sin escrúpulos de ninguna clase.

Una versión actual del oscurantismo medieval más lóbrego y mezquino que cuenta doblones hoy igual que ayer en la soledad virtual de la Torre del Oro, convertida en un absurdo casino financiero global. Es fácil hacer negocios haciendo trampas. Dejando de pagar salarios dignos, comerciando con la muerte o destrozando el medioambiente. Lo difícil es realizarlos respetando al de enfrente, sin realizar ningún dumping humano y medioambiental, o generacional ahora.

Ya que hablamos de retraso mental y barbarie financiera, sugeriría, a modo de visite nuestro bar, poner al frente de la Reserva Federal y el BCE, o del Banco del Japón, al tonto del pueblo o a Forrest Gump. Al menos estos poseen un sentido común muy básico del que aquellos carecen. Y, por supuesto, un conocimiento de la economía muy superior, como todo el mundo es capaz de constatar una vez comprobado el percal, y de padecer, vistos los resultados.

Una vez presentados los nueve jinetes del Apocalipsis medioambiental habrá que conocer las causas directas, o al menos algunas de ellas, ya que otras, como el urbanismo salvaje, la agricultura insostenible o la deforestación del Amazonas y tantos otros bosques no sólo tropicales, lo son de manera indirecta como consecuencia del la quema incontrolada de combustibles fósiles.

Mostramos cuatro gráficos recién salidos del paritorio y por lo tanto provisionales según el mismo IPCC hace constar. Ello no quiere decir que los resultados finales, y mucho menos las conclusiones, vayan a ser muy diferentes. Son estos:

a) Anomalía media global de las temperaturas en la superficie de la tierra y de los océanos, mostrada de manera combinada.

b) Incremento medio del nivel del mar.

c) Concentración global media de gases de efecto invernadero.

d) Emisiones globales de CO2 de origen antropogénico.

 

 

 

La moraleja es evidente cualesquiera que sean las interpretaciones que se le quieran dar y el uso torticero de los datos: durante el último siglo todo parámetro económico, biológico o humano ha variado de manera exponencial.

Alguno para bien, como los relacionados con la salud y la longevidad. Otros para hacernos temblar, como el incremento demográfico. La mayoría para mal, como la injusticia, la violencia, la codicia, la intransigencia, la incultura, el medioambiente, la pérdida de biodiversidad o la evolución de la teoría económica y su desquiciada aplicación práctica.

Una burbuja detrás de otra, aunque ninguna de ellas sea financiera o bursátil. Denominemos al fenómeno la excepción fósil. Pronto finalizarán tales anomalías no solo existenciales con permiso de la NASA, Malthus, el Club de Roma y la degeneración política y social en curso, que asuelan casi toda región del planeta.

Un siglo no es nada en términos biológicos o geológicos. Jamás a lo largo de la historia tantos parámetros, incluyendo los climáticos, habían variado de manera tan brusca salvo cataclismos, como pudiera ser la caída repentina de un meteorito, una lluvia de rayos gamma o un vulcanismo brutal, como el que le acecha en sus posaderas al inolvidable Oso Yogui.

Triste desconocido para la infancia actual, ya que los dibujos animados no encajan en la programación de la espeluznante telemierda que anestesia a tanto analfabeto funcional, buena parte de la población, por mucho título universitario o MBA que luzca y atesore.

Independientemente de las consecuencias previsibles que antes o después cada parámetro producirá en la salud y el bienestar humano cual burbuja bursátil que revienta, tales pendientes harán un quiebro regresando a niveles tolerables, ya sin humanos molestos dando por saco al planeta.

Bien porque los encaucemos nosotros controlando la decencia democrática y la justicia de verdad, las emisiones, la contaminación o la pérdida de biodiversidad. Bien porque sea la propia naturaleza la que se encargue de propinar una patada en el trasero a la especie humana con el beneplácito autorizado de Darwin y Wallace.

Las costuras terrenales crujen. Las humanas revientan. Las sociales están rotas a causa de la codicia y las desigualdades en todo país mal llamado avanzado, con Podemos o sin Podemos, o de autistas irredentos como los que gobiernan la política monetaria actual.

O de jueces franquistas criminales, vergüenza de la justicia española actual, que cometen por sistema delitos de lesa humanidad contra padres condenados sin defensa posible por el mero hecho de serlo a causa de una justicia fascista y perversa.

La misma Inquisición brutal e inhumana que jamás desapareció. Que gobierna una “justicia” infame que despoja cada año de manera cruel y salvaje a miles de niños de su derecho a ser criados por su padre a cambio de pagar la totalidad de la cuenta.

Durante el último siglo todo parámetro económico, biológico o humano ha variado de manera exponencial

Una justicia, parte integrante de la casta, que después de tantos años de corrupción flagrante apenas ha sido capaz de condenar de manera ejemplar a ningún mangante más que con penas livianas, un insulto al ciudadano, que una vez cumplidas en cómodas instituciones penitenciarias de lujo les permitirán disfrutar impunemente lo atesorado.

La inconsciencia y la insolidaridad las padecemos nosotros. Las consecuencias del inmovilismo suicida y de tanta zafiedad monetaria y judicial la sufrirán nuestros hijos de manera cruel y amarga, incluso sin abominables jueces franquistas por medio, aquellos que envilecen por sistema a las mujeres al condenarlas a una vida fácil sin más responsabilidad que vivir del cuento, al privar en pleno siglo XXI a los hijos de su padre, cometiendo de manera rutinaria crímenes execrables de lesa humanidad.

Regresemos al centro comercial a seguir espoleando los gráficos. Y la perversa juez machista y chantajista de la Comunidad de Madrid, a continuar delinquiendo con la impunidad otorgada por una Fiscalía cobarde y unos miembros del Consejo Superior del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, corazón y garantes de los privilegios de la casta, igual de criminales que aquellos jueces sádicos y malvados a los cuales protegen.

Casta judicial igual de corrupta e indecente que aquella otra que ha elevado a leguleyos rastreros e impresentables a responsabilidades tan importantes, defraudando al pueblo. A esta democracia en fase terminal que permite y tolera que juezas y “juezos” holgazanes, machistas, chantajistas, espeluznantemente franquistas continúen ejerciendo con total impunidad para vergüenza y oprobio del feminismo decente que trata de dignificar a la mujer en vez de envilecerla, como la juez machista madrileña hace cada día por sistema.

 

 

Apuntes de Enerconomía
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
11 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios