El FMI denuncia los subsidios a las energías fósiles

El organismo ha publicado un comunicado en el que denuncia los efectos negativos del subsidio a la energía fósil, que supone un 6,5% del PIB mundial

Foto: La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. (EFE)
La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. (EFE)

Los subsidios a las energías fósiles suponen un 6,5% del PIB mundial, algo así como 5,3 trillones de dólares (americanos). Constituyen una de las mayores externalidades negativas jamás detectadas con consecuencias adversas para el crecimiento, la eficiencia y la igualdad. Lo acaba de publicar el Fondo Monetario Internacional (FMI). Perogrullada primera.

En qué consisten los subsidios a la energía

Es la diferencia entre lo que los consumidores pagan por la energía y sus “costes verdaderos”, más el valor añadido normal que cada país suma o la tasa por ventas. Tales costes verdaderos incluyen los costes de suministro, pero también el daño que su consumo inflige a los ciudadanos y el medioambiente.

Daños que provienen de las emisiones y su influencia en el calentamiento global, los perjuicios a la salud causados por la polución, los efectos de las congestiones de tráfico, los accidentes y el deterioro de las carreteras. Tales externalidades afectan a las poblaciones locales. La parte del calentamiento global constituiría tan solo un cuarto del total (Chart 1).

La emergente Asia computa la mitad. Las economías presuntamente avanzadas le dedican una cuarta parte (Chart 2). China es campeona en cifras absolutas, para variar, con 2,3 trillones de dólares (americanos). Segundo es USA con 699 billones de dólares. Continúa Rusia (335), India (277) y Japón (157). La Unión Europea, líder de boquilla en sostenibilidad, destina la nada despreciable cantidad de 330 billones de tales dólares a subvenciones y subsidios a las energías fósiles. ¿Cuánto es un billón americano? ¿Y un trillón? Que adivinen los expertos. Son más ilustrativos los porcentajes.

Más de lo previamente estimado

Continúa el FMI rasgándose las vestiduras, haciendo constar la cantidad creciente de problemas sanitarios ligados al consumo de energía y la mala calidad del aire. Solo en China, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en más de un millón las muertes provocadas cada año a causa de tales externalidades negativas, particularmente el carbón. Segunda perogrullada.

El control de la natalidad lo garantizaban antaño las externalidades negativas clásicas que creíamos obsoletas: guerras, hambrunas y agua. A partir de ahora lo harán los daños biológicos y medioambientales, las catástrofes naturales cada vez más fuera de control. Incentivarán las tradicionales. Regresarán con más fuerza.

Cómo obtener un precio de la energía justo

Sigue el comunicado con el cuento de la lechera sin mayores recetas más que soltar todavía más verdades de Perogrullo, como que el precio de la energía debe aumentar con el fin de reflejar los costes, todos, lo cual a su vez provocará una mejora de las arcas públicas de cada país, junto un descenso en el consumo, desincentivando el derroche. Medidas tales que reducirían las emisiones y la contaminación de manera notable.

No habla para nada de asuntos más serios, como algún procedimiento para descontar el imposible uso futuro de la energía que nuestros descendientes necesitarán y no tendrán, o no podrán utilizar al haber jeringado la atmósfera y los océanos, o masacrado la biodiversidad.

No se trata de que la energía sea cara o barata, sino de que la subvención del gasto energético deje de proporcionar ventajas a ciertos países

Ni de cómo desincentivar el dumping humano y medioambiental, la competencia desleal que está destrozando este planeta, arruinando Europa y fomentando la inmigración por parte de aquellos desplazados que han perdido sus hogares y sus medios de subsistencia por culpa de la ceguera y la codicia de los países llamemos avanzados y por los que pugnan, para su desgracia y la de todos, por serlo.

El FMI sugiere actuar de manera local para solucionar problemas globales. Perogrullada tercera. Solo que no propone herramientas sólidas y potentes para conseguirlo. Ni cómo luchar contra el capital falto de escrúpulos, los lobbies que les soplan a la oreja lo que tienen que decidir, o el dumping medioambiental y, de paso, el humano.

Corolario de Perogrullo

No se trata de que la energía sea cara o barata, sino de que la subvención del gasto energético deje de proporcionar ventajas competitivas determinantes a ciertos países especialmente contaminantes que permitan la deslocalización industrial y la competencia desleal, el ignorado dumping mencionado, con consecuencias espeluznantes para la vida y la salud de este planeta.

La desfosilización de la energía necesaria para mover esta civilización arrogante, terca en aplicar fallidos teoremas, comenzará cuando la teoría económica propugne por desfosilizarse ella misma y sus caducos dogmas pasen a mejor vida.

Cuando los modelos y postulados planteados por la neonata economía fundamental, que incluyen tales “externalidades negativas” en su formulación, sean asumidos por la comunidad científica. Cuando se promueva su aplicación y se envíe a hacer puñetas a unos cuantos sabios nobelados y con ellos sus deficientes teorías que jamás fueron modernas.

El FMI sugiere actuar de manera local para solucionar problemas globales. Perogrullada tercera. Solo que no propone herramientas sólidas y potentes

Ayer fue el Banco Mundial. Hoy es el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ni quito ni pongo rey. Solo digo lo que dicen ellos, en línea con lo que se lleva difundiendo desde este inconveniente blog largo tiempo ha. De momento sueltan apenas perogrulladas. Es algo. Esperemos que la próxima vez añadan más enjundia, más valentía y rigor a sus planteamientos.

La ortodoxia económica comienza por fin a espabilar y sacar los pies del tiesto. Ve las orejas al lobo. Ya no cuestiona el cambio climático, el deterioro irreversible del medioambiente, ni las aberraciones teóricas en forma de burdas externalidades que tanto daño causan a la economía y a las personas.

El Banco Mundial y el FMI se rasgan por fin las vestiduras a causa de la barbarie por ellos fomentada. La corrupción ideológica del capitalismo vigente ha llegado demasiado lejos. Incluso para aquellos que lo han impulsado. Se suponía eran ellos los expertos. Mucho les ha costado alcanzar unas conclusiones que convertirían en catedrático excelso al ínclito Perogrullo.

Desgraciadamente, siguen sin aparecer estadistas que se propongan arreglar el desaguisado ni domesticar un sistema económico desquiciado.

Apuntes de Enerconomía
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