Carta política pero esperanzada a los Reyes Magos (o Reinas Magas)

Como contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, más demandas de postre que se deberán abordar cuando se pongan buenos mimbres intelectuales al frente del Gobierno entrante

Foto: Rajoy y Pedro Sánchez, frente a La Moncloa. (EFE)
Rajoy y Pedro Sánchez, frente a La Moncloa. (EFE)

La revista satírica 'El Jueves' ha reflejado con crudeza lo que una parte importante de la sociedad rumia con impotencia: limpiar la política de caspa bipartidista. El pueblo sabio (sic) ha votado por una mayoría absoluta de gilipollas, tapándose las narices para escoger entre lo peor y lo malo.

Entre lo viejo casposo y lo viejuno digital, con apariencia de inconformismo y modernidad. Alternativas ambas que pretenden seguir mamando de la voluptuosa teta del BCE, que acabará sin sostén de ninguna clase. Antes o después se secará y reiremos todos su exuberancia irracional aplastados por el peso bestial de la ubre, de la deuda impagable almacenada. No escarmentamos. Palabra de 'El Jueves'.

Formar Gobierno será un folletín. Si se consigue. O quizás una oportunidad para devolver España a la senda de una democracia real y un crecimiento sano. Al fortalecer lo que nos une y no lo que nos separa, que no es más que ambición de poder y meter mano a la caja por parte de políticos aldeanos, ineptos los más, sin pretender ninguna indirecta evidente e innecesaria.

Veremos si por fin los acontecimientos hacen madurar a los políticos y convertirlos en personas decentes, capaces de abordar con visión de Estado los problemas acuciantes. Ningún cabeza de lista da la talla para convertirse en estadista ni resolver nada. La meritocracia política, de momento, no existe más allá de contemplar caras bonitas con mentalidad retrógrada y caras fosilizadas con mentalidad casposa trituradas en redes sociales y tertulias zafias.

Ningún cabeza de lista da la talla para convertirse en estadista ni resolver nada. La meritocracia política no existe más allá de contemplar caras bonitas

Podemos seguir huyendo de la realidad o realizar cambios de calado en las estructuras económicas, políticas y sociales capaces de regenerar estos eriales, implicando a la ciudadanía. Para que algún día este país pueda volver a sentirse orgulloso de sí mismo y su madurez, como cuando se realizó la Transición.

Obligando a que sus políticos aprendan a pactar y gobernar estableciendo objetivos a largo plazo que apuntalen la clase media, los medianos de Teseo. Abandonando el nefasto rodillo parlamentario y la corrección política que tantas libertades ha cercenado, colocando mordazas al ciudadano y grilletes a inocentes.

Un presidente de consenso…

Quizá no sea tan mala idea la propuesta de Iglesias de nombrar un presidente independiente de prestigio, con aptitudes de estadista, dispuesto a gobernar para todos sin sucumbir a la corrección política.

Portada de 'El Jueves'.
Portada de 'El Jueves'.

Que permita formar una coalición en función de los objetivos. Capaz de proponer y ejecutar políticas de crecimiento a favor de la sociedad que evite un mayor empobrecimiento. Con autoridad moral para mantener bajo control las élites extractivas y, de paso, abordar el cambio climático y el resto de problemas medioambientales que permitan desmentir la estremecedora profecía de la NASA.

El escogido deberá lidiar con un país derrotado que necesita encontrar un nuevo rumbo, que aglutine los desconchones patrios más allá de su ideología. Ninguno de los posibles cabezas de lista goza de ninguna de esas cualidades, y alguno de ellos, de ninguna.

… en forma de tres Reyes Magos (o Reinas Magas)

Estadista que, cuando surja, escribirá una carta a los Reyes Magos que podría ser esta misma:

Reformar las instituciones políticas y judiciales que soportan unas estructuras clientelares insoportables. Obligando a establecer contrapoderes efectivos que contribuyan a que la corrupción desaparezca y la democracia se homologue a Europa.

Separando los tres poderes. Racionalizando atribuciones entre ayuntamientos, autonomías y Gobierno central que eliminen disposiciones superfluas, redundantes o contradictorias que agobian al ciudadano con obligaciones burocráticas absurdas y al buen emprendedor, poniéndole continuas chinas en el zapato.

Legislación caótica de pésima calidad que fomenta los litigios y la necesidad de acudir a los tribunales como medio para resolver disputas originadas de manera absurda, por decirlo de modo suave, que anula la presunción de inocencia al ciudadano común, no así al corrupto o los miembros de la casta que han promovido el desmadre actual.

Formando a jueces y fiscales en derechos fundamentales, cincelando en su mollera el concepto de igualdad. Obligándolos a que cese la discriminación promovida en función del origen o el colectivo desgraciado al que pertenece el acusado, dejando de aplicar penas y mordazas que beben de ideologías bastardas. Obligándolos a acatar los Convenios de Derechos Humanos Internacionales.

Que elimine los privilegios de la casta que divide la sociedad española en dos clases: aquellos que tienen que levantar cada día la persiana sin tener garantizado el sustento a pesar de trabajar arduamente y con tesón. Y aquellos otros que lo tendrán de por vida sin merecerlo a costa del esfuerzo y la incertidumbre de los primeros.

Que promueva un crecimiento sostenible siguiendo el espíritu emanado de la Cumbre de París. Tomando iniciativas INNOVADORAS, valientes y sabias que permitan un crecimiento sano que deje de destruir la biodiversidad, generando empleo de calidad.

Si se formara un gobierno de coalición capaz de gobernar en función de objetivos coherentes, el país podría alumbrar un futuro de manera ilusionada

Reindustrializando de nuevo España. La industria representa menos del 15% del PIB. Hace pocos lustros era más del 30%. Un país con una tasa de empleo como la española, sin perspectivas para sus jóvenes, es un país sin futuro que se dirige hacia la nada. Si queremos salir del pozo, debemos marcarnos tal objetivo de nuevo.

Estableciendo estrategias sectoriales que nos permitan competir, defendiéndonos de los tramposos, desincentivando el 'dumping' humano y medioambiental. Exigiendo a Bruselas que se afane en la tarea. Acercando el productor al consumidor, reduciendo ineficacia logística y energética, y la polución, ayudando a mitigar el cambio climático.

Exigiendo a Bruselas que deje de legislar contra la propia Europa. Obligándola a establecer un plan de fomento de la industria que corrija sus meteduras de pata recurrentes, basadas en nefastas ideologías económicas que tanto empleo han triturado.

Como contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, más demandas de postre que se deberán abordar cuando se pongan buenos mimbres intelectuales al frente del Gobierno entrante.

Cómo reducir el fatídico endeudamiento. Abandonando el buenismo social y el gasto suntuario en infraestructuras inútiles. Un pacto por la educación y la reforma de las universidades. Servicios sociales y pensiones dignas de un país de nuevo pobre. Bien gestionados con el fin de no dejar a nuestros hijos una carga demasiado onerosa. Al ritmo actual, ellos se quedarán con montañas de pasivos financieros y naturales mientras los activos se los habrán engullido sus padres, al fabricar una ilusión de prosperidad suicida a crédito, que produce asma.

Si se formara un Gobierno de coalición capaz de gobernar en función de objetivos coherentes como los aquí soñados, y muchos más que aguardan en el tintero, el país podría alumbrar un futuro de manera ilusionada que destruya los sistemas malvados que tanto enfrentamiento cainita han generado, demostrando por una vez que la fatal profecía de Bismarck era equivocada.

¿Defraudarán los Reyes Magos (y Reinas Magas) de la Carrera de San Jerónimo?

Soñar es gratis. Feliz Año Nuevo. 

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