El petróleo no convencional es el responsable

Tiene una tasa de retorno energético reducida, lo cual implica que necesitan para su extracción recursos más glotones y contaminantes que el petróleo convencional

Foto: El parlamentario Daniel Maeztu enseña una foto de una explotación de gas mediante el método del 'fraking'. (EFE)
El parlamentario Daniel Maeztu enseña una foto de una explotación de gas mediante el método del 'fraking'. (EFE)

Hasta hace poco, se pensaba que las reservas de petróleo se acababan. Ahora dicen que hay para rato. Ambas afirmaciones son verdad. Las reservas del petróleo convencional están en declive. Se pudo haber traspasado hace un lustro su pico de producción.

Es el petróleo que se obtiene haciendo apenas un agujero en el suelo o en el fondo del mar, esto último algo más complicado. Su tasa de retorno energético es elevada, cada día menor según las mejores reservas se van agotando, las más baratas de extraer, las menos contaminantes durante el proceso de perforación y explotación.

Las reservas conocidas más antiguas, como las de Arabia Saudí, llevan largo tiempo en el ojo del huracán. Ha sido el regulador tradicional del precio del cártel de la OPEP. Parece que cada vez tiene menos fuerza para controlar la producción. Según muchos observadores, sus pozos podrían estar agotándose, comenzando la etapa terminal que necesita bombear los restos. La señal es que Aramco podría salir a bolsa. Nadie vende por las buenas la empresa más rentable del mundo. Significaría, si es verdad lo que barruntan los agoreros, que sería la mayor venta de reservas de… agua de la historia. El tiempo lo dirá.

Foto de una refinería de Petrobras. (Reuters)
Foto de una refinería de Petrobras. (Reuters)

Petróleo no convencional hay para rato. El incremento de la demanda de los últimos años se ha cubierto mediante los nuevos yacimientos canadienses y norteamericanos. Tienen una tasa de retorno energético reducida, lo cual implica que necesitan para su extracción recursos más glotones y contaminantes que el petróleo convencional. Una bomba atómica medioambiental, si se explotaran de forma masiva cuando las reservas de petróleo convencional se agoten. Por ello es necesario acelerar la transición energética.

Los petróleos no convencionales fueron los primeros en explotarse, también en España, a través de las pizarras bituminosas de Puertollano, origen de la refinería actual. Hasta que se masificaron los pozos tradicionales. Un siglo después, una vez agotados los anteriores, vuelven a ser protagonistas. Así somos de modernos y avanzados.

Aunque las reservas mundiales de petróleo parecen ingentes, lo son las de petróleo no convencional. Describamos por encima la nueva revolución petrolífera, obsoleta nada más comenzar.

'Oil shale'

Ciertas rocas sedimentarias están impregnadas de querógeno, un complejo orgánico que se descompone térmicamente, produciendo crudo y gas. Hay dos métodos diferentes para extraer el hidrocarburo, cualquiera de los cuales necesita de un importante aporte energético.

'Shale oil'

El 'shale oil', diferente al anterior, son hidrocarburos atrapados entre rocas no muy porosas. No pueden extraerse mediante las técnicas tradicionales. Se obtienen con perforación horizontal, fracturando mediante técnicas hidráulicas a continuación, rompiendo la roca para permitir fluir el producto.

La diferencia principal entre el 'oil shale' y el 'shale oil' es que el primero puede aguantar mejor estos entornos de precios difíciles, mientras que el segundo lo podría hacer en el futuro, con permiso del medioambiente. Parece que ya se están cerrando explotaciones no competitivas. El reajuste de la oferta ha comenzado.

'Oil sands'

También denominadas 'tar sands', son una combinación de arcilla, arena, agua y betún que se extrae de minas gigantescas a cielo abierto, como las del Alberta, en Canadá. Necesitan tratamiento para refinar petróleo a partir del betún. Por cada dos toneladas de tales arenas, se puede conseguir una de petróleo muy viscoso.

Necesita ser mezclado con hidrocarburos más ligeros para poder ser transportado por oleoducto. Constituyen las mayores reservas, dos trillones (americanos) de barriles. Buena parte de ellas no se podrán extraer jamás. Su coste ambiental sería insoportable.

Significa que una cosa son las reservas teóricas y otra diferente las reales, muy difíciles de estimar. Dependerá de la evolución del manido cambio climático y del estropicio adicional que queramos producir a este planeta. De tales disquisiciones, esta economía marginalista no quiere saber nada. Certificará su defunción.

El 'fracking'

Existen diferentes tecnologías para obtener petróleos no convencionales. La más llamativa es el 'fracking', la fractura hidráulica. Tiene su origen primigenio en la mina romana de las Médulas, en el Bierzo. Donde, mediante el método denominado 'ruina montium', se excavaban túneles en la montaña, los cuales se inundaban de golpe, desmenuzándola completamente con el fin de poder recoger el oro. La energía utilizada era la gravedad, muy ecológica ella.

Los métodos de rotura hidráulica actuales, que utilizan tecnología digamos moderna, no por ello ecológica, a la postre hacen lo mismo, haciendo reventar la roca que impide que fluya el producto. La elevada cantidad de energía utilizada es asimismo fósil. Necesita agua a raudales mezclada con productos químicos.

Su rendimiento energético es mucho más reducido que el producido por explotaciones convencionales, donde apenas es necesario hacer un agujero sin demasiadas complicaciones. Excepto cuando los yacimientos se están agotando y es necesario bombear para aumentar la presión en los pozos.

Tal tecnología ecológica enriqueció Roma dando lugar, 2.000 años después, a un paraje maravilloso, Patrimonio de la Humanidad en el Bierzo

La mina romana de las Médulas era exquisitamente ecológica por causa tecnológica mayor. Utilizaba como energía la fuerza de la gravedad. Durante la explotación, el paisaje debía parecer lunar, inocuo comparado con cualquier tecnología de extracción actual. Los recursos humanos utilizados eran otra cosa, aunque parece que allí no se utilizaban esclavos. En todo caso, se parecería al trabajo basura que está fomentando la economía global, que se niega a reprimir el 'dumping' humano y medioambiental.

Tal tecnología ecológica enriqueció Roma, dando lugar, 2.000 años después, a un paraje maravilloso, Patrimonio de la Humanidad. Y al lago de Carucedo, que fue acumulando a lo largo de los siglos el flujo hidráulico que pulverizó la montaña.

Hay reservas para rato

Hay reservas de combustibles fósiles para rato. No es ninguna novedad. El problema es que, si no surge un milagro tecnológico a la manera romana, buena parte de tales reservas se deberán quedar bajo tierra. Su reducido retorno energético es debido al elevado gasto energético necesario para su extracción y a la insoportable contaminación que producen.

La modernísima tecnología actual no legará dentro de 2.000 años ningún paraje como las Médulas ni nada remotamente parecido. Las nuevas tecnologías mineras permiten exprimir las reservas fósiles y minerales de manera brutal. Cada mineral o cada barril de petróleo adicional costará cada vez más, sea medido en términos económicos o ambientales.

La modernísima tecnología actual no legará dentro de 2.000 años ningún paraje como las Médulas ni nada remotamente parecido

La extracción de tierras raras, necesarias para las aplicaciones tecnológicas más rabiosamente sofisticadas, es buen ejemplo de ello. Son necesarias para casi todo, desde el coltán asesino utilizado en la fabricación de los 'smartphones', hasta los imanes de neodimio que necesitan unos ecológicos molinos eólicos que han olvidado la historia de su proceso de fabricación.

Molinos de viento en La Mancha. (EFE)
Molinos de viento en La Mancha. (EFE)

El mayor reto tecnológico no será la posibilidad de fabricar cacharros tecnológicos asombrosos e inútiles con el fin de anestesiar a la chusma, afianzando 'Un mundo feliz' neofascista con barniz democrático políticamente correcto que condena la inteligencia y afianza la autocensura. Sino poder hacerlo sin destruir la naturaleza, respetando la biodiversidad y el entorno.

Deberá ser objetivo prioritario de la Industria 4.0 tanto como de la inexistente Economía 4.0. Momento en el cual comenzaremos a dejar de ser depredadores económicos, cuando desacoplemos el crecimiento económico del gasto energético, ralentizando drásticamente el incremento de entropía terrestre.

He incluido barbarismos con el fin de evitar confusiones, al ser la nomenclatura aceptada en medios técnicos. No se repetirá. Ha sido un aperitivo para intentar dilucidar entre todos cuándo subirá el precio del petróleo, por qué los precios de las gasolinas en España (antes de impuestos) son los más elevados de Europa y por qué deberá ser bienvenida la refinería de Irán. Tiemblen los oligopolios. Otro día será.

Apuntes de Enerconomía
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