Salir a bolsa, ¿para qué?

Cerca de treinta compañías han salido a cotizar en el Mercado Continuo en España desde 2005. De ellas, casi un tercio o han sido excluidas de

Cerca de treinta compañías han salido a cotizar en el Mercado Continuo en España desde 2005. De ellas, casi un tercio o han sido excluidas de bolsa o han cambiado su denominación con la que debutaron en el parqué o incluso han desaparecido; y otro tercio no han tenido una evolución favorable en el mercado ni mantienen una política proactiva de comunicación con sus inversores, frente al resto que sí lo hace. La pregunta entonces es inevitable, ¿para qué sale una compañía a bolsa?

Obviamente, la respuesta es clara: para captar capital. Y, desde luego, creo que son de sobra conocidas las ventajas de que una empresa esté presente en los mercados. De hecho, que prácticamente dos tercios de las empresas que salieron a bolsa desde 2005 hayan tenido un resultado tan poco esperanzador responde a muchos y diversos motivos, y uno de ellos, el más importante: la crisis que tan dramáticamente ha asolado a España desde 2008. No obstante, la mayoría de las que en algún momento de su historia han salido a cotizar son ejemplos de lo contrario.

Pero salir a bolsa, que en muchos casos es un proceso trascendental y único para una compañía, no es sólo ir a pedir dinero a los inversores. Es decirles para qué lo necesitas y por qué tu compañía es una atractiva oportunidad de inversión para ellos y no la otra empresa que también debuta paralelamente en la misma u otra plaza financiera. Es cumplir con unos requisitos y unas obligaciones, algunas de las cuales son de buen gobierno corporativo y transparencia.

Tener claro el “para qué” es muy importante y por supuesto una compañía no sale a bolsa sin tenerlo claro, pero también lo es darlo a conocer a todos los 'stakeholders' de la empresa y seducir a los “nuevos”Según un estudio realizado por Burson-Marsteller, el 64% de las compañías que acometieron este proceso en el último periodo en España decían el mismo “para qué” en su folleto informativo. Si ello no se unía a un equity story bien contado y explicado, no había una diferencia ni llamada de la atención significativa para el inversor. De hecho, un 70% de las colocaciones que salieron finalmente con el rango de precios en la parte baja no habían hecho una comunicación proactiva del mismo.

Y es fundamental, porque en las salidas a bolsa también hay “competencia”. En un informe reciente de PwC en el tercer trimestre de 2013, se alcanzó la cifra 173 salidas a bolsa en Europa, que levantaron 11.700 millones de euros. Un cifra ocho veces superior a la de 2012, un año prácticamente seco para este tipo de operaciones en el Viejo Continente. Cada vez hay más compañías que de nuevo salen a pedir dinero a los inversores, y se trata de atraer su atención y de hacerlo, además, a los inversores que realmente interesen a la compañía, no en vano van a ser sus nuevos accionistas. En 2014, ya suenan algunas compañías como Ono, Aena, Talgo, Applus y Globalia, entre otras.

Tener claro el “para qué” es muy importante y por supuesto una compañía no sale a bolsa sin tenerlo claro, pero también lo es darlo a conocer a todos los stakeholders de la empresa y seducir a los “nuevos”. Es, en definitiva, considerar la comunicación del proceso también desde un enfoque estratégico que permita trazar el mejor plan de acción y resultados. El objetivo es que la salida a bolsa sea un éxito y el comienzo de una nueva etapa de crecimiento.

*Pablo Zamorano, Comunicación Corporativa y Financiera Burson-Marsteller

Basado en la Evidencia
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