Presidenciales francesas, primer asalto

De acuerdo con un reciente estudio de Kantar Sofres-OnePoint, quien más opciones tiene de ganar la primera vuelta es Le Pen. 'Les Echos' ya señala a Macron como acompañante de la parisina

Foto: Figuras del candidato de la derecha a las presidenciales francesas, François Fillon (2-i), la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen (i), y el exministro de Economía y aspirante socialista, Emmanuel Macron (2-d). (EFE)
Figuras del candidato de la derecha a las presidenciales francesas, François Fillon (2-i), la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen (i), y el exministro de Economía y aspirante socialista, Emmanuel Macron (2-d). (EFE)

“La France ne peut être la France sans la grandeur”.

Charles de Gaulle

El próximo 23 de abril, tendrá lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, a la que seguirá, si ninguno de los candidatos obtiene la necesaria mayoría absoluta, una segunda vuelta el domingo 7 de mayo; desde 1965, fecha en la que se estableció el actual sistema mayoritario, ningún presidente ha obtenido la mayoría necesaria en la primera vuelta. Charles de Gaulle obtuvo entonces casi un 45% de los sufragios, proporción que sigue siendo desde entonces la más alta que jamás haya obtenido nadie en primera vuelta. Además de las condiciones habituales exigidas a los candidatos (nacionalidad, mayoría de edad, no estar impedido legalmente para ser elegido, etc.), deben conseguir al menos 500 firmas de representantes elegidos en alguno de los órganos administrativos de la República.

Actualmente, son cuatro los candidatos con más opciones de pasar a la segunda vuelta, según señalan las encuestas. Marine Le Pen, del Frente Nacional (cuyo programa recorrió aquí mismo Juan Ramón Rallo), Emmanuel Macron, exministro de Economía con Manuel Valls y fundador del movimiento En Marche!, y François Fillon, ex primer ministro con Sarkozy y ganador de las primarias del partido conservador Les Républicains (Los Republicanos). El cuarto en discordia, aunque muy alejado en la actualidad de poder pasar a la segunda vuelta, es Benoît Hamon, ganador contra pronóstico de las primarias del Partido Socialista frente al actual primer ministro, Manuel Valls.

En los últimos meses, se viene comprobando cómo las encuestas han dejado de ser el mejor sistema para pulsar la opinión en situaciones de confrontación electoral, especialmente en sociedades fragmentadas en las que la corrección política impide, cada vez más, opinar libremente. En 'El fin de la demoscopia' expliqué las razones, y en 'Por qué ganará Trump' señalé que son las técnicas de 'data science' las únicas que realmente permiten anticipar qué puede ocurrir en sociedades con alta penetración de las redes sociales. A falta de modelos predictivos, necesitamos sin embargo recurrir a las encuestas para tener una idea de qué dicen las encuestas que los franceses piensan de sus candidatos.

De acuerdo con un reciente estudio de Kantar Sofres-OnePoint, quien más opciones tiene de ganar la primera vuelta es Le Pen, con una intención de voto de alrededor del 25%. 'Les Echos' ya señala a Macron como acompañante de la parisina de 48 años, con un apoyo de alrededor del 21%, superando ligeramente al conservador de 62 años Fillon, a quien el Penelope Gate puede empezar a pasar factura. Recordemos que el candidato de la derecha acaba de pedir disculpas por haber contratado de forma aparentemente ficticia a su mujer, Penelope, como asistente parlamentaria durante ocho años por un importe total de más de 500.000 euros y con una indemnización por cese de 45.000 euros de acuerdo con la muy reciente información del satírico 'Le Canard Enchaîné'.

El resto de candidatos se encuentra ya a mucha distancia como para ser, hoy por hoy, considerados como elegibles; así, Hamon ganó las primarias prometiendo instaurar una renta básica universal (que supondría aproximadamente entre 300.000 y 400.000 millones de euros anuales) y un impuesto a los robots (limitando el progreso tecnológico y la inversión en renovación de equipos, lo que lleva a quien lo hace a perder competitividad). Hoy, el PSF (recordemos que tanto el presidente de la República, Hollande, como el primer ministro son militantes del mismo) es tan marginal que lucha por superar a los comunistas de Mélenchon, siempre por debajo de un 15% de intención de voto.

Parece poco probable, sin embargo, que sea Le Pen quien finalmente resulte ganadora en la segunda vuelta, pues es de los tres quien mayor aversión presenta entre los votantes franceses, con nada menos que un 52% de rechazo, siempre según el estudio anteriormente citado. Tal y como los franceses han funcionado electoralmente hasta ahora, es muy probable que se dé un frente común contra las propuestas populistas, autoritarias, regresivas y aislacionistas de la candidata.

Aunque todo dependerá de la participación de los obreros y del voto rural, allí donde Le Pen obtiene su principal renta. Entre los primeros, ya supera uno de cada tres (muy por encima de los tradicionales 'defensores' de clase), y en las últimas regionales de 2015 su partido logró que uno de cada cuatro agricultores le diese su apoyo, subiendo más de cinco puntos desde las presidenciales de 2012. En esas elecciones, el FN rompió su techo electoral con casi 6,9 millones de sufragios. Si bien en las presidenciales la participación de los franceses suele ser elevada (solo uno de cada cinco no votó en las pasadas), tanto en las europeas como en las regionales y en las legislativas la tasa de abstención ha venido creciendo progresivamente en los últimos años. De la capacidad de movilización de Le Pen entre obreros y agricultores depende su resultado: más del 60% de los primeros no acudió a las urnas ni en las presidenciales de 2012 ni en las regionales de 2015. De la movilización de su base electoral depende que Le Pen dé la sorpresa en la segunda vuelta.

Big Data

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