La transformación digital del ejército y la supervivencia de la democracia

Dotarse de un sistema defensivo avanzado que sea capaz, sobre todo, de anticipar acciones encaminadas a minar las bases de la democracia es esencial

Foto: Eurofighter. (Reuters)
Eurofighter. (Reuters)

“Las políticas de China serán probablemente suficientes para garantizar que, en los próximos cinco años, China obtenga una ventaja competitiva defendible en muchos mercados de aplicaciones de IA”, Gregory C. Allen

Hace no muchas fechas que hablé, en estas mismas páginas, de la que, entiendo, es la realidad detrás de la 'guerra comercial' entre los Estados Unidos y China. Las acciones contra Huawei del pasado verano seguían a las emprendidas, un par de años antes, en contra de ZTE, otro gigante chino fabricante de componentes y equipos de telefonía móvil. La supremacía tecnológica de los EEUU se va reduciendo y el presidente norteamericano no quiere que el libre comercio sea la excusa para trasladar conocimiento estratégico que pueda permitir el progreso político de una dictadura.

Esta situación hace especialmente vulnerables a las democracias liberales, en las que los conflictos sociales provocan respuestas populistas que, paradójicamente, provocan una cada vez mayor reducción de las libertades que tantos años costó conseguir. Dotarse de un sistema defensivo avanzado que sea capaz no solo de responder rápidamente sino, sobre todo, de anticipar acciones encaminadas a minar las bases de la democracia es esencial. Y, en esa política, el ejército debe jugar un papel fundamental.

La ausencia de guerras, en el sentido clásico del término, ha llevado a muchos sectores de nuestra sociedad a replantearse el papel del ejército en la sociedad actual, lo que ha provocado reducciones presupuestarias que afectan, necesariamente, a la dotación necesaria en la actualidad. No es posible, sin embargo, debatir con seriedad acerca de ese papel sin conocer cuáles son las amenazas a las que se enfrenta nuestra sociedad, a las que el ejército puede responder antes y mejor. Y la transformación digital juega un papel fundamental en esa respuesta.

El Eurofighter es el avión con el que se intenta reducir la dependencia de Europa de los EEUU. Este caza contiene 80 ordenadores y 100 km de cables, lo que supone un sueño para cualquier 'hacker'. Los sistemas del ejército alemán reciben una media de 4.500 ataques diarios, de acuerdo con los datos proporcionados por la entonces ministra alemana de Defensa y próxima presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el artículo "The Digital Transformation of the Bundeswehr", del 9 de agosto de 2018 de la 'St. Gallent Business Review'.

Es necesario introducir los principios de las metodologías ágiles en el ejército. La agilidad establece un marco que permite a los equipos pequeños operar con éxito en un entorno dinámico y en rápida evolución. Dotar de capacidad de acción a estos equipos permite a las organizaciones innovar, ayudándolas a responder a unos desafíos que cambian a un ritmo cada vez mayor. La puesta en marcha de modelos de 'design thinking' es fundamental para asumir el reto de la ciberseguridad. Como señalan el coronel Stefan J. Banach y el Dr. Alex Ryan, el diseño se centra en resolver problemas, y como tal requiere intervención, no solo comprensión. Mientras que los científicos describen cómo es el mundo, los diseñadores sugieren cómo podría ser. De ello se deduce que el diseño es una actividad central para la profesión militar, pues es siempre un componente central de las operaciones.

Un ataque de denegación de servicio distribuido masivo (DDoS) en octubre de 2016 dejó sin servicio a Twitter, a Amazon, al 'New York Times' o a Wired. Este ataque no se dirigió directamente a ninguna de estas empresas, sino a Dyn, la compañía que proporciona servicios DNS para cada uno de esos sitios. Dyn es uno de los muchos puntos de estrangulamiento centralizados vulnerables en la infraestructura de la web: un ataque dirigido a esta compañía permitió a los perpetradores desactivar momentáneamente una gran parte de internet. El ataque es un precedente inquietante y debe servir de advertencia: nuestra infraestructura digital es más frágil de lo que imaginamos. La tecnología Blockchain debería plantearse como alternativa en el sistema de comunicaciones del ejército, considerando tanto las relaciones dentro de la escala de mando como las mantenidas con otros ejércitos aliados.

El internet de las cosas (IoT) es un ecosistema de complejidad cada vez mayor; es la próxima ola de innovación que humanizará cada objeto en nuestra vida, y es el siguiente nivel de automatización para cada objeto que usamos. Sin embargo, la rápida evolución del mercado del IoT ha causado una explosión en el número y variedad de soluciones, creando desafíos reales a medida que la industria evoluciona; el principal, quizás, es el relativo a la necesidad urgente de un modelo seguro de IoT para realizar tareas comunes como la detección, el procesamiento, el almacenamiento y la comunicación. Las operaciones conjuntas de hoy en día en el campo de batalla requieren que los mandos encargados de la toma de decisiones obtengan una información confiable, recopilada a través de una amplia variedad de sensores a bordo de drones, aviones espía, o los proporcionados por las tropas que operan en el campo en todo el mundo. La información digitalizada se recopila en el borde táctico y se entrega a través de las conexiones de red seguras al centro de datos, donde se puede 'transformar' a través del análisis y del aprendizaje automático para generar información crítica. Tales ideas pueden ser compartidas de nuevo a los soldados desplegados en el borde en tiempo real.

Hay una diferencia fundamental entre la forma en que la Unión Soviética gestionó su hegemonía y la forma en que China trata de alcanzarla. La Unión Soviética contaba entonces, como China hoy, con una base científica y tecnológica equiparable a la norteamericana, cuando no mayor. Y, sin embargo, no fue capaz de imponer su sistema frente a las libertades del denostado capitalismo. China, sin embargo, ha aprendido de esos errores, y emplea todas las herramientas del libre mercado para convencer de la bondad de su sistema. El Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación de Consejo de Estado, hecho público en julio de 2017, lo señala claramente: “Sigue las reglas del mercado (...) Acelera la comercialización de la tecnología y los resultados de IA y crea una ventaja competitiva. Capta bien la división del trabajo entre el Gobierno y el mercado”.

En nuestras manos está mantenernos firmes en nuestras convicciones y disfrutar de nuestra maldita libertad, recurriendo, entre otros, al ejército y aprovechando para transformarlo digitalmente, adaptándolo a las nuevas circunstancias, o aceptar las bondades de la cada vez mayor participación del Estado en nuestras decisiones. Aunque me temo que es muy posible que, al ritmo que evolucionamos, en menos de 20 años esta dicotomía haya desaparecido.

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