Los rebrotes amenazan la recuperación: la creación de empleo se frenó a finales de julio

La afiliación crecía con buen ritmo hasta el 23 de julio, cuando se frenó en seco. En esa semana diversos países europeos recomendaron no viajar a España y los nuevos casos se dispararon

Foto: Una camarera en la playa de la Malvarrosa. (EFE)
Una camarera en la playa de la Malvarrosa. (EFE)

La reapertura económica ha dejado el mejor julio de la historia para el empleo (peor que el de julio de 2005, pero ese año está alterado porque se produjo la regularización extraordinaria de trabajadores sin papeles) con la incorporación de 161.200 nuevos cotizantes a la Seguridad Social. Un dato muy positivo que, sin embargo, oculta varias cuestiones que preocupan. Un análisis en detalle de los datos muestra que todavía es demasiado pronto para echar las campanas al vuelo. Es mejor ser prudentes, porque agosto y septiembre podrían dejar varios sustos.

El principal problema está en el rebrote del virus a partir de la segunda mitad de julio. Para España, la 'nueva normalidad' ahora es tener varios focos de la covid-19 por todo el país, lo que cambia radicalmente el panorama respecto al inicio de julio. De ahí que los datos que muestran la verdadera situación del país son los registrados a finales de mes. Y en esos días la afiliación se frenó en seco, justo cuando debería haber aumentado con fuerza gracias a la reapertura y al inicio de la temporada alta de verano.

El nivel máximo de afiliación del mes se alcanzó el jueves 23 de julio con casi 18,7 millones de cotizantes a la Seguridad Social. El viernes 24, fecha en la que debería haber crecido la ocupación justo antes del fin de semana, se perdieron casi 16.200 empleos. El lunes siguiente se crearon algo más de 10.100 empleos, pero durante el resto de la semana se destruyó empleo con fuerza. La recuperación del empleo se frenó en seco a finales de mes, coincidiendo con el rebrote del virus y con las advertencias de diversos mandatarios europeos sobre el riesgo de viajar a España.

Recapitulemos los hechos. El 23 de julio se superó la cota de los 900 casos notificados en 24 horas. Al día siguiente Francia recomendó "vivamente" a sus ciudadanos no viajar a Cataluña y Noruega volvió a establecer la cuarentena para los turistas procedentes de España. El 25 de julio el gigante TUI canceló sus viajes de Reino Unido a España. El 26 de julio el premier británico, Boris Johnson, ordenó una cuarentena de 14 días a los viajeros procedentes de España. Ese fin de semana se asestó el golpe definitivo al turismo internacional y se puso en alerta la recuperación de España.

Los datos de afiliación así lo demuestran. De los seis días laborables que van del 24 de julio al 31 de julio, en cinco de ellos se destruyó empleo. Estas cifras son coherentes con el frenazo del consumo de turistas extranjeros de finales de mes. Después de varias semanas de intensa recuperación,

Pero los rebrotes del virus no sólo afectan al turismo, también frenan la demanda interna en las zonas afectadas, especialmente en las que se reestablece el confinamiento. Sin la entrada de divisas extranjeras gracias al turismo y con una demanda nacional apagada, la recuperación podría dar sustos en las próximas semanas. El crecimiento de agosto y septiembre está sujeto a una gran incertidumbre y dependerá de la evolución de la pandemia. Lo que está claro es que el escenario de un tercer trimestre sin riesgos ya está descartado, porque los rebrotes no han esperado hasta el otoño.

Minuto y resultado

Los datos de afiliación media de julio son indudablemente positivos gracias a las semanas iniciales del mes, que fueron muy favorables. Sin embargo, la mayor parte de esta creación de empleo se debe a la reapertura del turismo. La hostelería incorporó a casi 67.000 nuevos cotizantes, el comercio a otros 41.000 afiliados y el transporte a 6.100 afiliados más. En un año normal las contrataciones de la campaña de verano se adelantan a los meses de mayo y junio, pero en este 2020 excepcionalmente no han podido hacerse hasta julio. De ahí que los datos de creación de empleo sean engañosos, por ser de temporada. El mejor ejemplo es que nada menos que el 90,8% de los contratos firmados en julio fueron temporales.


Si se toman los datos desestacionalizados se observa la fase tan inicial de la recuperación en la que se encuentra España, con el turismo despidiéndose ya de la temporada de verano. Este julio hay casi 790.000 afiliados menos que hace un año y desde el peor momento de la crisis apenas se han recuperado 200.000 empleos de los 1,2 millones perdidos. Esto significa que, a pesar del crecimiento de junio y julio, simplemente se ha recuperado el 17% del empleo perdido durante los meses del confinamiento. Y lo mismo ocurre con el paro registrado: aunque se redujo en algo más de 89.000 personas en julio (el mejor julio desde 1997) apenas se ha reducido el 14% de todo el aumento del desempleo desde el inicio de la crisis.

El principal culpable de esta caída es el turismo, que ha destruido más del 17,5% del empleo que tenía hace un año. Esto son nada menos que 260.000 empleos perdidos que, si en plena temporada alta no se han recuperado, probablemente no lo hagan cuando acabe el verano. También el ocio y la recreación están muy lejos de los niveles de hace un año, con el 14% del empleo perdido.

Consecuencias económicas
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