Un Presupuesto menos expansivo de lo que te han contado

El gasto de las administraciones públicas, sin contar la ayuda europea, se reducirá en casi 4.000 millones de euros

Foto: Imagen: Pablo López Learte.
Imagen: Pablo López Learte.

El Libro Amarillo es uno de los textos económicos más esperados de cada año. Se trata de un informe que acompaña al Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de cada año y que recoge todos los números de las partidas presupuestarias y previsiones de ingresos. Es, por tanto, la plasmación de la política económica. Por eso la foto tiene que quedar bonita, esto es, que las partidas crezcan mucho. Para lograrlo, los distintos gobiernos realizan la comparativa que más les interesa: si en el año en curso el gasto público se ha desviado a la baja, utilizan ese dato como comparativa, pero si este ha crecido mucho, entonces optan por comparar las cuentas públicas con la partida presupuestada el año anterior.

Esto último es lo que ha hecho el Gobierno este año: las rúbricas de gasto se comparan con las de los PGE prorrogados. No ha hecho lo mismo con el gasto, que sí compara la previsión para 2021 con la previsión de recaudación de 2020. Como la previsión de recaudación es mucho peor que la recaudación presupuestada, la comparativa muestra el verdadero crecimiento de la recaudación. Pero eso no ocurre con los gastos, al compararlo con unas cifras que no tienen nada que ver con las partidas ejecutadas.

Al realizar la comparación respecto a los datos presupuestados, el Libro Amarillo está plagado de rúbricas de gasto que crecen a doble dígito. Parece que el gasto público se va a disparar en 2021 después de un fuerte crecimiento ya en 2020. Una fotografía que, sin embargo, poco tiene que ver con la realidad. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha realizado sus propias estimaciones de las cifras recogidas en los PGE y el Plan Presupuestario del Gobierno y su conclusión es que el gasto público no solo no crecerá, sino que se reducirá en casi 4.000 millones de euros, si no se contabilizan los 27.000 millones de la ayuda europea.

Es cierto que algunas partidas crecerán de forma muy acusada, pero otras sufrirán un fuerte recorte. En gran medida es consecuencia de los estabilizadores automáticos, que permitirán recortar partidas tan importantes como el desempleo gracias a la recuperación de la actividad económica. Esto explica por qué el Gobierno asegura que ha elevado la partida presupuestaria del desempleo en 5.000 millones de euros cuando, en realidad, se recortará en casi 15.000 millones. Todo depende del dato que utilices para la comparación: el gasto en desempleo presupuestado para un año de recuperación económica o el gasto real en el año de crisis que ha sufrido España.

La Autoridad Fiscal ha calculado cuál será el gasto real en 2020 y qué gasto ha presupuestado el Gobierno para 2021 y el resultado apunta a una reducción del 0,6% en el próximo año. Eso significa que el Presupuesto no será tan expansivo como te habían prometido. Realmente, si se excluye la ayuda europea, el Presupuesto sería contractivo, por la moderación de los estabilizadores automáticos.

En concreto, la AIReF estima que el gasto público en 2020 se quedará a las puertas de los 585.000 millones de euros, el 52,5% del PIB. En 2021 el gasto se reducirá hasta los 581.200 millones, casi 4.000 millones menos, un recorte del 0,6%. Estos datos muestran hasta qué punto España necesitará movilizar la ayuda europea el próximo año para contar con un estímulo fiscal, de lo contrario, la política sería contractiva. Según las previsiones de la AIReF, si se ejecutan todos los fondos europeos presupuestados, el gasto de las AAPP crecerá un 5,4%. "Tras el fuerte incremento esperado del gasto en 2020, la AIReF estima una ligera reducción de los empleos, 0,6%, en 2021 excluyendo el PRTR [Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia]", escribe la Autoridad Fiscal en su informe sobre las líneas de los Presupuestos públicos.

"Principalmente se explica por el descenso del gasto vinculado a la pandemia en prestaciones sociales en efectivo, como el desempleo asociado a los ERTE y demás subsidios extraordinarios derivados del estado de alarma, junto con el gasto en incapacidad laboral temporal", explica la AIReF. El ahorro que genera el gasto en transferencias sociales se redirigirá en 2021 hacia las transferencias de capital, en especial la formación bruta de capital fijo (FBCF). Esto significa que en vez de rentas anticrisis, el gasto público se redirigirá hacia la inversión. Una noticia muy positiva para España.

Lo que hace el Gobierno con estos PGE es consolidar el incremento del gasto de 2020. Este año el gasto total de las AAPP crecerá en más de 60.000 millones de euros respecto a 2019. El incremento del gasto coyuntural para financiar las ayudas anticrisis se redirige ahora a nuevas inversiones y mayor gasto corriente que hace que el Presupuesto siga siendo muy superior al existente antes de la crisis. Esta diferencia se financiará exclusivamente con mayor déficit público, que según las previsiones de la AIReF será de unos 61.500 millones en 2021. A partir de ese momento España tendrá que elegir si el ajuste del déficit público se hará elevando los ingresos o recortando los gastos, ya que un déficit en el 8% del PIB no es sostenible durante mucho tiempo.

Consecuencias económicas