La crisis de España duplica a la de Europa

El PIB del tercer trimestre del año fue un 8,7% inferior al del mismo periodo del año anterior, una caída que es el doble que la de la eurozona. La demanda interna y los rebrotes tuvieron la culpa

Foto: Ilustración: Irene de Pablo.
Ilustración: Irene de Pablo.

Durante los meses del confinamiento, la recesión en España fue similar a la experimentada en el resto de los países de la eurozona. Es cierto que el dato de España fue el peor, con un hundimiento del PIB del 21,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Pero esta caída, aunque grave, no estaba lejos del hundimiento de Francia, que alcanzó el 19%, o el de Italia, del 18%. Estos tres fueron los países más afectados por la pandemia, de modo que tuvieron que adoptar confinamientos más largos y estrictos para contener al virus, lo que explica la profundidad de su crisis. Sin embargo, durante el verano España se ha alejado de sus vecinos europeos. Todas las economías rebotaron con fuerza gracias a la reapertura, pero en el caso de España, se quedó un 8,7% por debajo del PIB del verano de 2019. Por el contrario, Italia y Francia lograron acercarse a la media de la eurozona con un descenso del 4,3% y del 4,7%.

Esto deja a España como el claro perdedor de la crisis en Europa, a una distancia considerable de sus socios europeos. Ahora, el segundo peor país ya no es Francia, sino Portugal, cuyo PIB cerró el tercer trimestre un 5,7% por debajo de los niveles de hace un año. España se ha quedado rezagada, tanto que la caída de su PIB duplica a la de la eurozona, como muestran los datos de Eurostat publicados este viernes.

Hay varios factores que explican por qué España está tan retrasada y también permiten otear el futuro. En primer lugar, el mal desempeño del país es consecuencia de su fracaso a la hora de gestionar la pandemia. La segunda ola del virus llegó al país muy pronto, ya a finales de julio algunos países cortaron los viajes hacia España. Aunque el turismo nacional contrarrestó la caída durante el mes de agosto, la pérdida de la campaña de verano supuso un duro golpe para la economía del país. La dependencia del sector turístico de España es superior a la de Italia o Francia, lo que explica por qué se ha ampliado la brecha con ambos. Sin embargo, es similar a la dependencia que tiene Portugal, país que ha pasado de situarse en torno a la media comunitaria a ser uno de los peores.

Aunque todavía no hay muchos datos desagregados de la contabilidad nacional europea en Eurostat, las primeras cifras permiten comprender que el turismo internacional ha impactado decisivamente sobre la crisis en España. Las exportaciones de bienes y servicios (durante el verano están claramente marcadas por el turismo internacional) del tercer trimestre del año fueron un 17% inferiores a las del mismo periodo del año anterior. Por el contrario, la caída en Francia fue más leve, del 15%. Estos dos puntos de diferencia, sumados al mayor peso del turismo en España, explican una parte de la brecha de España con sus socios europeos.

Pero hay otros factores que son más preocupantes. El consumo de los hogares está recuperándose muy lentamente, tanto que en el tercer trimestre todavía era un 10,2% inferior al del mismo periodo del año anterior. Sirva como comparativa que en Francia se quedó a sólo un 1,9% de los niveles de hace un año. Hay dos factores que explican esta diferencia. El primero es que la caída de la renta disponible de los hogares ha sido mucho más intensa en España porque la crisis fue más profunda y destruyó mucho empleo temporal. El segundo es que los rebrotes del virus frenaron la recuperación ya en el mes de septiembre, cuando el resto de Europa seguía con una situación sanitaria mucho más favorable.

También la inversión empresarial ha sido muy inferior en España, con una caída del 11,9%, el doble que la de Francia. En este caso, a las malas perspectivas provocadas por los rebrotes, se une la cantidad de microempresas y autónomos que hay en España y que hacen que el tejido productivo sea más vulnerable a las situaciones de crisis. El desplome de la inversión empresarial y del gasto de los hogares son los dos factores más preocupantes de la evolución de la economía española, ya que conforman el grueso de la demanda interna, el principal motor que sostiene la actividad.

El deterioro del escenario sanitario se ha agravado desde el mes de octubre, con restricciones a la movilidad y a la actividad económica cada vez más severas. Los datos de consumo y de expectativas de los agentes anticipan un brusco parón de la economía en el tercer trimestre, que incluso podría llevar a una nueva contracción del PIB en el cuarto trimestre del año.

En medio de este escenario tan preocupante, esta semana ha surgido un motivo para el optimismo: el avance de la vacuna que están desarrollando Pfizer y BioNTech. España se juega su futuro económico con esta vacuna, ya que si empezara a suministrarse a inicios de 2021, podría salvarse la temporada turística. Si es así, España será el país que más crecerá en 2021, ya que este sector es muy volátil y, al igual que sufre caídas bruscas, también sube de forma repentina. Sin embargo, si el sector turístico sigue congelado el próximo verano, el riesgo de sufrir un daño estructural grave se multiplicará, complicando asi la salida de la crisis.

Consecuencias económicas