El destino de España depende de Rajoy, no de Merkel (versión en español y alemán)

Los gobiernos del sur de Europa ven en las elecciones alemanas del próximo día 22 no solo unas elecciones nacionales, sino unas elecciones que deciden sobre

Los Gobiernos del sur de Europa ven en las elecciones alemanas del próximo día 22 no sólo unos comicios nacionales, sino unas elecciones que deciden sobre su futuro. Especialmente en España, la oligarquía política, sus paniaguados y la mayoría de medios fomentan la idea que Alemania es culpable de nuestra miseria. Y argumentan que el Estado social ha dejado de ser financiable por las exigencias de Alemania y de la troika, lo que resulta una auténtica villanía.

Lo que en realidad no es financiable es un Estado autonómico monstruoso y corrupto, que despilfarra anualmente el equivalente al 10% del PIB, y donde la casta política y sus legiones de enchufados no están dispuestos a ceder ni uno sólo de sus inauditos privilegios. Ni los disparatados rescates bancarios realizados con total opacidad y sin análisis alguno, en los que el Estado está perdiendo la casi totalidad de lo entregado, decenas de miles de millones sin que nadie responda de nada, ni sea procesado por este desastre único en el mundo. Esto es algo que tanto alemanes como españoles deben tener muy en cuenta. El independentismo catalán tampoco se entiende para nada fuera de España, y menos el que se haya perdido la solidaridad y el patriotismo para salir de la crisis.

Y lo que ya resulta inaudito es que estando Cataluña quebrada, sea Rajoy quien, con una deslealtad hacia España rayana en la traición, esté financiando el proceso independentista. En 2012, en vez de intervenirlos, como era su obligación, les entregó 11.687 millones para atender los vencimientos de deuda, financiar la independencia y pagar nóminas de los enemigos de España. Y en 2013, más de 9.000 millones; ahora piden 3.200 más para para vencimientos. Hace días nuestro indigno presidente dijo: “Quieren más dinero…..y en eso estamos”. Y luego, el colmo, este cobarde patológico, en vez de instar a Mas a cumplir la Ley y la Constitución o anular la autonomía, le ofrece  negociar lo innegociable y está dispuesto a darle el dinero que pida con tal de no realizar una consulta. Seis millones de catalanes no participaron en la Diada, y Rajoy es incapaz de defenderlos de unos traidores que no tienen media bofetada. Su infamia y su desidia son una amenaza letal para España.

Volviendo a las elecciones en Alemania, solamente en caso de que el nuevo partido de derecha y anti-Euro Alternative für Deutschland (AfD) (Alternativa para Alemania) gane mucha fuerza, cambiará la política europea y eso sí sería muy grave para España. Todas las encuestas apuntan por el momento a que vencerá Angela Merkel y su partido CDU, con el 39% de los votos, según el Instituto Insa para el periodico Bild. Este es el mismo porcentaje, casi un empate técnico, que pueden tener los Verdes junto con los socialdemócratas SPD, según la encuesta. Por el momento, es incierto el destino de los Liberales (FDP), hasta ahora aliados de la CDU en el gobierno. Según Insa, no llega al necesario 5% para entrar en el parlamento alemán (Bundestag). Todo depende de su bastión de Múnich.

España no está en crisis por culpa de Alemania, la culpa es de la oligarquía política incompetente y corrupta, aliada con las élites financieras y monopolistasPero el destino de España depende exclusivamente del Gobierno de Mariano Rajoy y no de Merkel. Pero Rajoy, desde su soberbia inaudita, es incapaz de hacer nada. Algunos ministros -lo de Margallo es para encerrarlo en un manicomio-, y no digamos barones y alcaldes, van completamente por libre o apuñalándose unos a otros: es un auténtico caos. Angela Merkel, ocupada con las elecciones, no ha podido prestar atención a los incumplimientos de Rajoy, a que el gasto, el déficit y la deuda estén fuera de control; en semanas el líder del PP tendrá que rendir cuentas. En todo caso, da igual qué combinación de partidos salga de las urnas, CDU-CSU-Liberales o la oposición SPD-Verdes. El pueblo alemán está harto de más ayudas al sur de Europa.  

¡Basta ya de culpar a Alemania del despilfarro y la corrupción!

España no está en crisis por culpa de Alemania: la culpa es de la oligarquía política incompetente y corrupta, aliada con las élites financieras y monopolistas. ¿Dónde un club de fútbol puede comprar por 100 millones de euros un jugador, pero no ve la necesidad de pagar sus deudas con el Estado? ¿Dónde los dirigentes de la mayor región de España, Andalucía, que han recibido decenas de miles de millones de los fondos de ayuda europeos y no la han mejorado un ápice, están acusados de corrupción? ¿Dónde los responsables del partido del Gobierno están amenazados judicialmente por pruebas de financiación ilegal y cobro de sobresueldos por cargos ministeriales? En Alemania, donde se dimite por copiar tesis doctorales, están escandalizados por la corrupción generalizada de la clase política española.

Esto son los problemas de España, no los salarios altos ni el Estado social. La economía española no se dirige por principios de competitividad, sino por favores, comisiones ilegales y procesos de trabajo que implican demasiada gente. Sectores esenciales como el financiero, el energético o las telecomunicaciones funcionan en régimen de oligopolio y cobran los mayores precios, intereses y comisiones de Europa, apoyados por los organismos reguladores creados para evitarlo. Se cobran comisiones por casi todo, se coloca a cientos de miles de personas entre parientes y amigos, sin proceso de selección y sin preparación alguna.

Han destruido la enseñanza pública a todos los niveles, que ha dejado de ser el gran ascensor social que fue en el pasado; se han destruido los grandes cuerpos de la Administración del Estado, en otro tiempo entre los mejores de Europa; en las universidades públicas, en manos de la izquierda radical, el 85 % de los profesores carece de los conocimientos mínimos para impartir las materias a su cargo. El Banco de España, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, la Comisión Nacional de la Energía, la CNMV, están solo al servicio del Gobierno, de la mentira y de las élites financieras monopolistas y corruptas. La Ley de Partidos, la Ley de Transparencia, la Ley de Reforma de la Administración, que iba a recortar el gasto en 34.000 millones, son una farsa.  Así, una recuperación sostenida es imposible.

La señal de improvisación, corrupción e incompetencia al por mayor transmitida por Madrid han sido un golpe muy serio a la credibilidad de España. Para los políticos españoles es muy fácil apuntar a Alemania como culpable para distraer el pueblo de su propio latrocinioPero se pueden cambiar las cosas, y para ello ni es necesario dinero ni es necesario endeudarse más, solo acabar con el despilfarro político y la corrupción. Ello necesita de una democracia real con separación estricta de poderes, un nuevo modelo de Estado y un sistema donde los diputados sean elegidos directamente por los ciudadanos, como en el resto de Europa, y no por unos oligarcas incompetentes y corruptos que los ponen en una lista. La austeridad es una patraña, hay austeridad para los más débiles y despilfarro sin freno para la casta política y sus legiones de enchufados. En 2012 se ha gastado más que en 2011 en gasto corriente y en 2013, un 5,7 % más hasta julio.

Madrid es la ciudad que más ha despilfarrado dinero en infraestructuras olímpicas sin haber sido elegida, 9.000 millones, que se comparan con los 12.000 de Londres invertidos sólo después de tener los Juegos. Un caso obvio de presunta malversación de fondos públicos y de corrupción al por mayor, ya que nadie empieza las obras antes de tener los Juegos. ¿Y qué hace la Fiscalía Anticorrupción? Nada en absoluto. ¿O es que el despilfarro innecesario de 9.000 millones de un país empobrecido, al que ha vuelto el hambre después de 60 años, donde tres de cada diez niños se van a la cama sin cenar, no debe ser investigado de inmediato?

La señal de improvisación, corrupción e incompetencia al por mayor transmitida por Madrid ha sido un golpe muy serio a la credibilidad de España. Para los políticos españoles es muy fácil apuntar a Alemania como culpable para distraer al pueblo de su propio latrocinio. En lugar de preocuparse tanto por el resultado de las elecciones en Alemania, debería España hacer sus deberes. No los que digan en Bruselas, los que necesita el país de verdad: una renovación profunda de la política para acabar con la crisis.

Los flagrantes incumplimientos de Rajoy

Rajoy tendrá que rendir cuentas en breve de sus incumplimientos. A finales de mayo, Bruselas entregó a Rajoy una lista de 30 exigencias a cambio de darle más tiempo para cumplir los objetivos de déficit y seguir disfrutando de la barra libre del BCE, que es lo único que evita la suspensión de pagos. Estos eran los esenciales:

- Mano dura con las CCAA: La Comisión exigía “la aplicación rigurosa y transparente de las medidas preventivas y correctoras establecidas en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria”, una ley con la que, como con todo lo demás, Rajoy ha fumado en puro. No sólo no ha utilizado las herramientas a su disposición para frenar el despilfarro, incluida la intervención, sino que las ha regado con decenas de miles de millones de euros – 75.000 desde enero de 2012- para que puedan seguir despilfarrando sin límite. Y en cuanto a transparencia, las cuentas de las CCAA no sólo son opacas, sino que los oligarcas locales se niegan a facilitar detalles. Están enfangados en el despilfarro y la corrupción al no haber ningún mecanismo de control y vigilancia.

- Mejorar la eficiencia del gasto público: La Comisión exige “mejorar la eficiencia y la calidad del gasto público a todos los niveles de la Administración y llevar a cabo un examen sistemático de las mayores partidas de gasto en marzo de 2014 a más tardar, especialmente el gasto sanitario”. Rajoy no sólo no ha hecho absolutamente nada, es que el descontrol del gasto sanitario y del resto en las autonomías es total.

- Combatir el paro: La Comisión le exigió “realizar rápidamente una reforma de las políticas activas de empleo”, y una mejora y modernización de los servicios públicos de empleo y una asistencia individualizada a los parados. Rajoy no ha hecho absolutamente nada, excepto reducir las prestaciones y enviar a cientos de miles de parados a la miseria y el hambre.

- Implantar la unidad de mercado: El mercado español está fragmentado en 17 miniestados, cada uno con sus reglas, lo que es un lastre inasumible para la productividad. Hay más de 250.000 empleados públicos dedicados a destruir España a tiempo completo, es decir, a poner barreras de todo tipo entre CCAA, inventando leyes, reglamentos y obstáculos de todo tipo para la producción y el libre movimiento de las mercancías. La Comisión considera esto inaceptable y exige “aplicar urgentemente el proyecto de Ley de Garantía de la Unidad de Mercado”, pero varias CCAA se han negado, y Rajoy no ha hecho nada.

- Organismos reguladores eficientes: Bruselas exige garantizar la eficacia y la  independencia del organismo regulador creado recientemente”. Como en todos los demás organismos reguladores o en Sareb, el nepotismo absoluto ha regido los nombramientos, el nuevo superregulador. Ha pasado a ser controlado por los amigos de Álvaro Nadal, asesor económico de Presidencia. Actúan como si España fuese de su propiedad; en EEUU o Alemania irían directamente a la cárcel.

Solo si los ciudadanos salen en masa a la calle y se niegan a aceptar el nuevo latrocinio, exigen elecciones y democracia real, podrá evitarse la catástrofe que las nuevas medidas supondrán para millones de familiasPues bien, Rajoy no tiene la menor intención de acabar con el despilfarro autonómico y local, el nepotismo y la corrupción. Su respuesta a las presiones de la Comisión y la Sra. Merkel ante sus flagrantes incumplimientos las próximas semanas, irán por donde siempre: recortes sociales por todas partes, recortes de pensiones, recortes de las prestaciones de desempleo, más subidas de impuestos y reducciones de salarios.

La excusa también es la de siempre: “Yo no quería, pero me han obligado Bruselas y Alemania”. Será la mayor tasa de empobrecimiento de los españoles desde finales de los años 40. Los trabajadores y la clase media han perdido ya toda la riqueza acumulada en varias décadas, y la seguirán perdiendo porque lo peor está por llegar. Sólo si los ciudadanos salen en masa a la calle y se niegan a aceptar el nuevo latrocinio, exigen elecciones y democracia real podrá evitarse la catástrofe que las nuevas medidas supondrán para millones de familias. Rajoy y las oligarquías política, financiera y monopolista, que se están enriqueciendo como jamás en el pasado, son los únicos culpables. Ni Bruselas ni Angela Merkel. 

*Artículo en español y en alemán por Roberto Centeno y Claudia Stefanie Müller, que trabaja en varios medios de comunicación alemanes. Este artículo se publica a la vez en España y Alemania.

El Disparate Económico
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