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El interés de España es Rusia, no los golpistas de Kiev
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Roberto Centeno

El Disparate Económico

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El interés de España es Rusia, no los golpistas de Kiev

El pasado 5 de agosto, por primera vez en 44 años, EEUU consiguió lo que todos los expertos petroleros, incluido un servidor, considerábamos imposible: pasar de ser el mayor importador de petróleo mundial a ser de nuevo exportador.

El pasado 5 de agosto, por primera vez en 44 años, EEUU consiguió lo que todos los expertos petroleros, incluido un servidor, considerábamos imposible: pasar de ser el mayor importador de petróleo mundial a ser de nuevo exportador. Un barco cargado con 50.000 toneladas de crudo ultraligero abandonó la terminal petrolera en Texas con destino a Corea del Sur, y esto no es una anécdota, es un cambio geoestratégico de primera magnitud. El año que viene EEUU podría exportar 700.000 barriles al día, y esta cantidad es sólo el comienzo. Cuando en los años 30 EEUU era el primer exportador de petróleo mundial, Europa era su principal mercado, y si ahora vuelve a convertirse en un gran exportador mundial de petróleo y gas, Europa, a la tercera parte de distancia que los mercados asiáticos, es de nuevo su mercado natural.

Es por tanto una prioridad estratégica de los EEUU el abrirse un hueco lo más grande posible en el mercado energético europeo para así colocar su gas y su petróleo en detrimento de la materia prima rusa. Eso explica la primera razón del interés de los EEUU en apoyar a los golpistas de Kiev, cuyos pistoleros y fuerzas más leales han sido reclutados entre las organizaciones nazis del país. De profundo arraigo en determinadas regiones ucranianas, fueron los más valiosos colaboradores de Hitler en las Waffen SS como guardianes de los campos de exterminio e incluso un regimiento ucraniano participaría en la defensa final de Berlín. Los más fanáticos entre los fanáticos. Un regimiento que fue aniquilado hasta el último hombre por las unidades de choque de Zukov y Koniev.

A Putin no le tiembla el pulso para defender a los suyos

En vísperas de la reunión de la OTAN esta semana, seriamente agobiada por problemas económicos, Putin decidió el viernes evitar la limpieza étnica que, con la ayuda de Europa y los EEUU, los golpistas de Kiev estaban iniciando en las regiones de mayoría rusa. No ha invadido la zona, sólo ha enviado un pequeño grupo (menos de mil hombres) de voluntarios profesionales, pero, eso sí, con artillería autopropulsada, misiles tierra-aire y anticarro, junto a equipos de combate altamente sofisticados. Suficiente para parar los pies a los pistoleros de Kiev, entrenados y armados por Occidente. En 48 horas han penetrado 50 kilómetros sin disparar un solo tiro. Ha sido tan fácil que Putin se ha permitido hasta ser generoso y ha pedido a los rebeldes prorrusos que abran un pasillo humanitario para permitir que un importante contingente de tropas ucranianas cercadas hace unos días por los secesionistas puedan abandonar el cerco con el fin de evitar víctimas inútiles. El sábado, los rebeldes habían conseguido ya importantes avances sobre el terreno.

¿Y qué va a hacer la OTAN ahora? Pues nada que sirva para otra cosa que detener en seco la tímida recuperación europea, para crear más paro y para elevar más aún el ya insoportable costo del embargo: incrementar las sanciones a Rusia. De momento, han dado una semana de plazo a Putin para evitar más sanciones, y dado que los rebeldes están ganado terreno, podría perfectamente retirar a sus hombres a cambio de que los golpistas de Kiev cesen sus acciones contra las zonas rusas rebeldes. De todas maneras, una vez más, Putin está jugando magistralmente con las divisiones en Europa. Merkel ha rechazado de plano que Ucrania se integre en la OTAN; François Hollande, con fuertes contratos de material estratégico con Rusia, se ha negado a que les sean facilitadas más armas a los golpistas de Kiev. “¿Qué disparate es ese (la entrega de armas) cuando lo que estamos buscando es acabar con el conflicto y no ayudar a sostenerlo?”. Obama, por su parte, ha descartado de plano cualquier acción militar. Y de hecho, las sanciones financieras no están afectando en absoluto a Moscú, excepto a cinco bancos estatales, o sea, nada.En resumen, Putin está ganando y los golpistas de Kiev perdiendo. Putin, que acaba de pedir la creación de un estado independiente en el sureste de Ucrania, tiene claro que no va a permitir ni de lejos que sigan “disparando a su pueblo a quemarropa”. O sea, que Kiev ya no volverá a controlar esa zona.

Por su parte, la UE está pagando muy caro en cuestiones de crecimiento y empleo el embargo a Rusia. Pero hay algo en lo que todos están (estamos) perdiendo: la idea de integrar a Rusia en la UE, lo que crearía la mayor potencia mundial en lo económico y en lo político. Una Europa en que los pensadores rusos del siglo XIX ya habían soñado, una Europa desde Lisboa hasta Alaska, con 600 millones de habitantes, 22 millones de kilómetros cuadrados y las mayores reservas de recursos naturales del planeta. ¿En qué narices están pensando los líderes europeos? Rusia es un país europeo, heredero de la cultura grecorromana desde que Bizancio pasara a Rusia y profundamente cristiano. Tanto que sería precisamente Rusia la salvadora de la Compañía de Jesús. En 1773, cuando la masonería de obediencia –siempre británica– consiguió del Papa Clemente XIV la disolución de la Compañía de Jesús, esta encontró refugio y protección en la Rusia de Catalina la Grande, la conquistadora de Crimea a los turcos, hasta su reautorización en la Iglesia católica por Pío VII en 1814.

Pérdida para España y un desagradecimiento histórico

¿Y qué pinta España en todo esto? ¿Por qué el inútil de Rajoy actúa contra nuestros más elementales intereses y los no menos importantes agradecimientos históricos que España debe a Rusia? En lo económico, el embargo a Rusia cuesta a EEUU 2.000 millones de euros, pero a Europa le cuesta 40.000 millones. Los burócratas de Bruselas han estimado en 12.000 millones las pérdidas por la exportaciones de productos alimenticios, y de ellas, según el Gobierno español, corresponden 337 millones a nuestro país. Un engaño tan colosal que causa vergüenza estar gobernados por tamaña panda, porque no estamos gobernados por políticos, sino por una cuadrilla cuyo único interés es el poder y el beneficio personal.

Para empezar, si fueran 12.000 millones la parte española en las exportaciones de ese tipo de productos, supondrían el 20 % del total, por lo que estaríamos hablando de 2.500 millones de euros. Pero es que, además, la pérdida de las exportaciones produce una caída generalizada de precios a los productores, que se suma obviamente al perjuicio para nuestra economía de apoyar a los golpistas de Kiev. Un cálculo más exacto facilitado por un experto en el tema es este: las exportaciones del sector citrofrutícola a Rusia son del 10% del total, un 2% en forma directa y otro 8% exportado a Holanda, Francia y Alemania, que estos reexportan después a Rusia. Este 10% representa 300 millones de euros, a los que hay que sumar pérdidas por las bajadas de precios inducidas por este recorte de 500 millones adicionales. En total, 800 millones de pérdidas directas e indirectas.

Pero es que, además, España tiene una deuda de honor con Rusia que no debería olvidar. Cuando la escuadra española fue aniquilada en Trafalgar por los ingleses, nuestras posibilidades de enviar tropas a los Virreinatos de las Indias y en consecuencia, defenderlos de la insurrección, quedaron prácticamente desvanecidas. Aunque después los ingleses serían nuestros “aliados”, fueron unos “aliados” en los que los zapadores de Wellington se dedicaron a dinamitar sistemáticamente todas las instalaciones industriales españolas con más ahínco aún que combatir a Napoleón. De esta forma, los británicos consiguieron convertirnos en una colonia económica más donde vetaron de acuerdo con la masonería cualquier posibilidad de que España rehiciera su destruida flota de guerra. Sólo el zar de Rusia Alejandro I se atrevió a romper el bloqueo inglés: nos vendió una flota capaz de transportar tropas a América, aplastar las insurrecciones y mantener españoles en esos Virreinatos al menos un siglo más.

Que la flota rusa no pudiera conseguir finalmente el fin para el que fue adquirida no desmerece un ápice la amistad de Rusia, que fue el único país europeo capaz de ignorar el bloqueo inglés y darnos una oportunidad de mantener un siglo más nuestro maltrecho imperio. Algo que Rajoy no es que lo haya olvidado, es que probablemente nunca lo ha sabido, y su versión será en todo caso la del masón Riego (1) a las órdenes de las logias británicas.

(1) Estas fueron la palabras exactas de este traidor: “Soldados, yo no podía consentir, como jefe vuestro, que se os aleje de vuestra Patria en unos buques podridos, para llevaros a hacer una guerra injusta al Nuevo Mundo”. El contenido de esta arenga no tiene desperdicio. Lo Virreinatos eran la Patria de esos soldados, tan Patria como podían ser Andalucía o Valencia. Dicho aserto no sólo era falso, era alta traición porque estaba ejecutando las órdenes de la masonería británica. Los barcos estaban “podridos”, pero daba por hecho que llegarían a América para hacer una guerra injusta. Es decir, que defender a los españoles del Nuevo Mundo era una guerra injusta.

El pasado 5 de agosto, por primera vez en 44 años, EEUU consiguió lo que todos los expertos petroleros, incluido un servidor, considerábamos imposible: pasar de ser el mayor importador de petróleo mundial a ser de nuevo exportador. Un barco cargado con 50.000 toneladas de crudo ultraligero abandonó la terminal petrolera en Texas con destino a Corea del Sur, y esto no es una anécdota, es un cambio geoestratégico de primera magnitud. El año que viene EEUU podría exportar 700.000 barriles al día, y esta cantidad es sólo el comienzo. Cuando en los años 30 EEUU era el primer exportador de petróleo mundial, Europa era su principal mercado, y si ahora vuelve a convertirse en un gran exportador mundial de petróleo y gas, Europa, a la tercera parte de distancia que los mercados asiáticos, es de nuevo su mercado natural.

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