Es noticia
El futuro se juega en las redes eléctricas
  1. Economía
  2. El economista humanista
José Carlos Díez

El economista humanista

Por

El futuro se juega en las redes eléctricas

España tiene las mejores condiciones de sol y viento para tener una energía más abundante y más barata para hacer desarrollo industrial, conseguir pleno empleo y mejorar los salarios

Foto: Torres de alta tensión. (EFE)
Torres de alta tensión. (EFE)
EC EXCLUSIVO

La clave de la transición climática es la electrificación de la economía y producir esa electricidad con el menor porcentaje de emisiones de dióxido de carbono para mitigar el máximo posible el cambio climático. Los sectores clave para conseguir este ambicioso reto son la edificación, la industria y el transporte. Desde que comenzó este siglo, el consumo de combustibles fósiles en la construcción y en la industria están estancados y todo el crecimiento de la demanda de energía se ha cubierto con electricidad. El consumo de electricidad en el mundo se ha doblado en esos dos sectores en los últimos 25 años. En el transporte, la tecnología aún no permite ser un sustitutivo al motor de combustión, salvo en la distribución de última milla en las ciudades, y el consumo de electricidad es mínimo aún.

La electricidad es difícilmente transportable y almacenable y para consumirla hace falta transportarla en largas distancias en redes de alta tensión y luego en redes de media y baja tensión para que el consumidor, doméstico y/o industrial, puedan conectarse. Por lo tanto, más allá de los relatos y las buenas intenciones, los países que más van a contribuir a la mitigación del cambio climático son los que más desarrollo de red hagan y los que sustituyan las fuentes primarias de energía para producir electricidad por aquellas que tengan menos emisiones.

Iberdrola acaba de anunciar su nuevo plan estratégico esta semana y dos tercios de sus inversiones serán en desarrollo de redes y la mayor parte en EEUU y el Reino Unido. El presidente China Xi Jinping ha anunciado esta semana que reducirán sus emisiones de dióxido de carbono en 2035 un 8% y lo harán manteniendo el crecimiento del empleo y de los salarios y con mayor electrificación y redes y produciendo más electricidad con energía solar, eólica, nuclear e hidráulica que no generan emisiones.

¿Cómo estamos en España? España hizo un desarrollo de red eléctrica lineal conectando las grandes centrales de generación, principalmente nucleares, térmicas e hidráulicas, con los grandes puntos de consumo, principalmente industriales y urbanos. En los años ochenta comenzó nuestra transición energética, primero con la energía eólica, luego con el gas y por último con la fotovoltaica. Eso forzó a mallar la red de alta tensión para poder verter esa nueva generación y poder ser consumido. El proceso ha sido lento y excesivamente burocrático, pero se ha culminado con éxito. En este momento, España tiene más de la mitad de su potencia instalada en plantas fotovoltaicas y eólicas.

Foto: crisis-industrial-competitividad-empleo-salarios-1hms Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Jornada laboral, empleo industrial y competitividad
José Carlos Díez

Pero ahora hay un grave problema en el mercado, hay exceso de producción de electricidad en horas de sol, cuando vierten las plantas fotovoltaicas. En un mercado el precio es una señal puramente de escasez y cuando el bien es muy abundante el precio se aproxima a cero, que es lo que está sucediendo buena parte de las horas de sol de los últimos tres años en España. La gente piensa que tener un precio cero es una bendición, pero en un sistema capitalista no es sostenible. La alternativa del comunismo la probaron los alemanes y los coreanos, que son sociedades muy disciplinadas y fue un fracaso absoluto. Para que el sistema capitalista acumule capital, o sea invierta en redes, en plantas eólicas y fotovoltaicas para mitigar el cambio climático, debe ser rentable la inversión y la rentabilidad debe ser superior a la deuda pública para compensar el riesgo asumido. Por esto que acabo de decir le dieron el premio Nobel de Economía a William Sharpe hace ya 35 años.

Iberdrola quiere invertir 58.000 millones de euros en los próximos 3 años, casi el 4% del PIB español y el equivalente a todo el gasto en educación en España en un año. Pero no tiene el dinero en la caja y por eso ha ido a Londres a presentar su plan ante los inversores de uno de los grandes centros financieros del mundo. Para convencerles hizo una ampliación de capital antes del verano y se ha comprometido ante los inversores a reinvertir la mayor parte de sus beneficios en sus proyectos, algo que es una señal de confianza ante los inversores y el resto lo va a financiar con deuda, bancaria y con emisiones de bonos, y tendrán que pagar un tipo de interés mayor que la deuda pública para compensar el riesgo.

Foto: abundancia-electrica-o-racionamiento Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Abundancia eléctrica o racionamiento
Juan Ramón Rallo

El Gobierno español y los de las comunidades autónomas deberían estar preguntándose ¿qué puedo hacer yo para que la mayor parte de esa inversión venga a España? Si cualquier empresa le dijera a los inversores que invierte en España, porque es una empresa española, aunque tenga menor rentabilidad y mayor riesgo, no conseguiría el dinero y no podría hacer la inversión. Esto también lo explicó el Nobel William Sharpe y es lo primero que enseñamos a los alumnos en las facultades en un curso de introducción a las finanzas y es lo mismo que hacían ya los judíos sefardíes en Medina del Campo en 1250.

España, como explicó el Nobel William Prize, debe conseguir con su regulación que la rentabilidad de la inversión en redes sea igual o mayor que la de EEUU y que el riesgo igual o inferior. La realidad es que la Comisión Nacional de la Competencia acaba de tener la brillante idea de reducir la remuneración de las redes eléctricas en España, especialmente en las zonas de la denominada España despoblada, y eso hace menos rentable la inversión en nuestro país. El Gobierno no tiene la culpa, ya que los consejeros del ministerio en la Comisión, con buen criterio, votaron en contra de esa decisión que condena a España a perder la mayor oportunidad de desarrollo industrial y de crear empleos de calidad desde que James Watt desarrolló su máquina de vapor en 1763.

Pero al Gobierno si se le puede criticar otras cosas. En 2020, en pleno confinamiento, el Gobierno envió a Bruselas su planeamiento energético que ya anticipaba el fuerte aumento de producción fotovoltaica en 2025. Pero también anticipaba un aumento del consumo, provocado por la electrificación de la economía, que no se ha cumplido. El consumo de electricidad aumentó en España un 65% entre el año 2000 y el 2007, pero, tras el pinchazo de la burbuja y del boom de construcción disminuyó y desde 2018 no para de caer y está un 10% por debajo de 2007.

Foto: gobierno-disparar-inversion-red-electrica-13600-m

La paradoja es que hay mucha demanda para pedir conexión a la red, pero el mayor cuello de botella de la economía española en este momento es su red de alta tensión. Sigue habiendo demanda de conexión de plantas de renovables que ahora se pueden hibridar con baterías y que ayudarían a resolver el problema de exceso de producción en horas de sol, pero no hay conexión. El principal problema de nuestros jóvenes es el acceso a la vivienda, la causa principal es que se construyen pocas viviendas y el mayor cuello de botella para sacar más viviendas nuevas al mercado es la falta de conexión a la red eléctrica. Hay mucha demanda de inversión de empresas industriales europeas para abrir fábricas en España para aprovechar nuestros menores salarios y costes de electricidad que en Francia y Alemania, pero no se pueden instalar y crear empleos con el doble del salario medio actual por qué no hay red de alta tensión.

El Gobierno ha empezado ahora por primera vez a contemplar al consumo y la demanda en su planificación de red. Llega muy tarde, ya que hasta 2030 no estará accesible toda esa planificación y además sigue criterios políticos y no de mercado para satisfacer a la demanda. Voy a poner dos ejemplos, pero hay muchos más. El País Vasco sólo tiene 3 gigavatios de potencial instalada, el 2% del total instalado en toda España, y se ha filtrado en los medios que se va a llevar el 17% de la nueva red de alta tensión para desarrollo industrial. O sea, las dos Castillas, Extremadura y Andalucía producen la energía y País Vasco se lleva los mejores empleos industriales. ¿Cuál es la causa? Que son los que permitieron y permiten que Pedro Sánchez siga en la Moncloa.

Foto: iberdrola-rey-del-cable-sin-placas-poco-espanol

A esto sumamos el fundamentalismo ecologista que padecemos en España y en toda Europa. La provincia de Lugo se ha filtrado que se va a llevar cero kilovatios de nueva red para desarrollo industrial. ¿Cuál es la causa? Que Lugo ha solicitado, entro otros proyectos, una fábrica de celulosa que el Gobierno considera contaminante y para que no se haga han condenado a toda una provincia al ostracismo industrial y a la despoblación. Cuando sus hijos eran bebes usaron pañales de celulosa y las mujeres usan higiene femenina con celulosa y les ponen pañal de incontinencia a sus mayores con celulosa, pero no quieren que se produzca en España para decir en Naciones Unidas y en Bruselas que somos muy verdes. El Gobierno está forzando el cierre de la central nuclear de Almaraz y la mayor parte del año se sustituirá por gas que además de aumentar las emisiones se lo compraremos a Trump de fracking o a Putin. Además, aumentará el coste energético a nuestra industria restándole competitividad y a eso hay que sumar el impuesto que este gobierno le ha puesto a la producción de electricidad. Los economistas recomendamos reducir impuestos directos a la electricidad para favorecer la electrificación, mejorar la competitividad, reducir las emisiones y mitigar el cambio climático. Nuestro Gobierno pone impuestos a la electricidad y cierra centrales nucleares para empeorar la competitividad y aumentar las emisiones contaminantes.

España tiene las mejores condiciones de sol y viento para tener una energía más abundante y más barata para hacer desarrollo industrial, conseguir pleno empleo, mejorar los salarios, reducir la desigualdad y aumentar las viviendas construidas, pero no lo va a hacer por qué le falta red eléctrica. Estamos en el euro, los tipos de interés son muy bajos, las familias han reducido significativamente su deuda desde 2008 y los bancos españoles tienen 600.000 millones de euros en depósitos disponibles para dar nuevos créditos. Pero vamos arrastrando los pies y cometiendo sistemáticamente errores no forzados y no vale culparle a Trump o a Putin.

La clave de la transición climática es la electrificación de la economía y producir esa electricidad con el menor porcentaje de emisiones de dióxido de carbono para mitigar el máximo posible el cambio climático. Los sectores clave para conseguir este ambicioso reto son la edificación, la industria y el transporte. Desde que comenzó este siglo, el consumo de combustibles fósiles en la construcción y en la industria están estancados y todo el crecimiento de la demanda de energía se ha cubierto con electricidad. El consumo de electricidad en el mundo se ha doblado en esos dos sectores en los últimos 25 años. En el transporte, la tecnología aún no permite ser un sustitutivo al motor de combustión, salvo en la distribución de última milla en las ciudades, y el consumo de electricidad es mínimo aún.

Energía eólica Cambio climático
El redactor recomienda