Hace un año, Pedro Sánchez matizó su escalofriante frase "gobernaré con o sin el concurso del Parlamento" y dijo que "el Gobierno no va a renunciar a su hoja de ruta". Recomiendo ver la serie documental La última llamada, donde entrevistan a los últimos cuatro presidentes. Felipe aparece humano y sobrado, reconociendo errores de sus 14 años en Moncloa, Aznar sigue intentando justificar la foto de las Azores, Zapatero que no pudo hacer más para evitar que la tasa de paro en España subiera al 27% y Rajoy que no pidió el rescate, cuando es el único de los cuatro que ha firmado un memorándum para pedir un crédito internacional de 100.000 millones de euros que los economistas denominamos rescate.
Al acabar de ver los cuatro episodios, este economista humanista imaginó cómo sería el programa de La última llamada de Pedro Sánchez. Y me imaginé a él, a Iván Redondo, a Óscar López y a María Jesús Montero justificando por qué tuvieron que darles a los independentistas catalanes todo lo que intentaron y no consiguieron en su patética Declaración de Independencia de 2017 que derogaron a los pocos minutos de aprobarla en su Parlamento.
La semana pasada, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha destacado que el FMI nos da una previsión de crecimiento próxima al 3%, una de las mayores de los países desarrollados, y la maquinaria de Moncloa se ha encargado de difundirlo para mandar el mismo mensaje que Aznar del "España va bien". Sin embargo, si te lees todo el World Economic Outlook, el Global Financial Stability Reporty, sobre todo, el Fiscal Monitor, España no está tan bien.
España es de los pocos países en el mundo que tiene una deuda pública por encima del 100% del PIB; hace 25 años, cuando entramos en el euro, estábamos próximos al 60%, que era el límite que fijaba el Tratado de Adhesión. Según el Fondo, tenemos un 3% de déficit público estructural, que es el límite que fijaron los Tratados para entrar en el euro hace 25 años. Los ingresos públicos son el 42%, seis puntos más que el promedio mundial, que es el mismo que el del G7 y el G20. Y han subido 3 puntos de PIB desde 2019 antes de la pandemia. Por lo tanto, España no tiene un problema de ingresos y el problema hay que mirarlo en los gastos.
¿Qué debería hacer un estadista para poder salir en un documental como La última llamada y justificar su acción de Gobierno? Gastar con más inteligencia, como ha recomendado el FMI este año en su Fiscal Monitor y esperemos que el ministro Carlos Cuerpo se lo haya explicado con pedagogía al presidente. El Fondo asume ya el escenario de aumento del gasto en defensa y llega a la conclusión que no hay margen fiscal para asumirlo en la mayoría de países, especialmente en España. Por eso, la única solución para no meter más presión sobre la deuda pública mundial y provocar otra crisis financiera como la de 2008 es gastar mejor.
¿Cuál es la estrategia fiscal del Gobierno español en este escenario? Gobernar sin aprobar presupuestos por tercer año consecutivo e ir por el mundo como las maletas por los aeropuertos, donde nos lleven los inversores y la prima de riesgo. Si los inversores están tranquilos, como ahora, y nos compran la deuda pública a primas de riesgo bajas, creceremos y crearemos empleo. Si los inversores se asustan, algo muy lógico viendo la crisis fiscal de EEUU y las locuras de la política económica de Trump, como dijo el secretario del Tesoro Henry Paulson en 2008, "que Dios nos asista".
Alfred Marshall, maestro de Keynes en Cambridge, derivó la economía de la filosofía moral para conseguir que los ciudadanos con menores problemas económicos tuvieran más tiempo para contemplar a Dios, y por eso proponemos medidas de política económica para evitar depender de la divinidad en estos temas. El problema es que Pedro Sánchez va en dirección contraria a las recomendaciones de los organismos internacionales. La vida de los seres humanos se rige por las leyes de la probabilidad y cuando juegas vas contra ellas suele salir mal, igual que cuando un presidente decide gobernar sin el Parlamento.
En ese escenario fiscal, este sábado El Confidencial publicaba que Pedro Sánchez sigue adelante con su hoja de ruta del cupo catalán que pactó con Oriol Junqueras en 2023 para poder seguir en Moncloa y que el coste supondrá unos 23.000 millones en una primera fase en la que se modificará el actual modelo de financiación autonómica. Ese modelo fiscal convierte a España en un país confederal, o sea ingobernable como lo es la Unión Europea, y va en contra de los principios fundacionales de solidaridad del Partido Socialista el 2 de mayo de 1879 en Casa Labra. Pero además agravaría nuestra crisis fiscal y aumentaría nuestra vulnerabilidad financiera.
Lo que recomienda el Fondo es que el Gobierno hiciera unos presupuestos austeros para dejar hueco para aumentar el gasto militar. La mitad del gasto público en España lo gestionan las comunidades autónomas, por lo que es determinante que el presidente y la ministra de Hacienda les transmitan ese mensaje. Lejos de eso, el mensaje que les van a transmitir es que vamos como un cohete, que nos sobra el dinero y que les van a dar 23.000 millones más al año para gastar.
El FMI sólo incluye en sus previsiones lo que está aprobado por el Parlamento y los datos reales de contabilidad nacional, por lo que esos 23.000 millones no están incluidos. Los incluyo yo; si se aprueba ese gasto, el déficit público estructural superaría el 4% del PIB en 2026 y el 3% del PIB en 2030. Para que se cumpla la previsión en 2030, la economía tiene que seguir creciendo y la prima de riesgo con Alemania tiene que seguir cerca de 50 puntos básicos. Llevamos creciendo desde 2021 y es raro que los ciclos expansivos duran nueve años, por lo que es muy probable que la economía española entre en recesión antes de 2030. Anticipar crisis financieras es más complejo, pero tanto los niveles de deuda mundiales, como los de déficits públicos, son elevadísimos, y también es probable que antes de 2030 veamos una, aunque no es fácil anticipar la intensidad y la duración.
¿Cuál es el resultado del documental de La última llamada, incluyendo el capítulo que falta de Pedro Sánchez? Yo trabajé en el año 2000 en Polonia haciendo el aeropuerto de Varsovia, el país estaba muy atrasado después de décadas de comunismo y su renta por habitante era la mitad que la nuestra. Según el FMI, en 2027 Poloniatendrá más renta por habitante que España.
Hace un año, Pedro Sánchez matizó su escalofriante frase "gobernaré con o sin el concurso del Parlamento" y dijo que "el Gobierno no va a renunciar a su hoja de ruta". Recomiendo ver la serie documental La última llamada, donde entrevistan a los últimos cuatro presidentes. Felipe aparece humano y sobrado, reconociendo errores de sus 14 años en Moncloa, Aznar sigue intentando justificar la foto de las Azores, Zapatero que no pudo hacer más para evitar que la tasa de paro en España subiera al 27% y Rajoy que no pidió el rescate, cuando es el único de los cuatro que ha firmado un memorándum para pedir un crédito internacional de 100.000 millones de euros que los economistas denominamos rescate.