Esta semana se cumplen 50 años de la muerte de Franco. He visto el documental Voladura 76 donde cuentan como se gestó la firma de la ley de Reforma Política, en noviembre de 1976, y es un milagro que los españoles disfrutemos hoy de la democracia, seamos miembros de pleno derecho de la Unión Europea y podamos conseguir hipotecas al 3% gracias a formar parte del euro. Primero la crisis de 2008 provocó una grave crisis social y precariedad en la que siguen atrapados millones de españoles, tenemos una grave crisis de vivienda y la corrupción ha vuelto a resurgir y ha llevado a muchos jóvenes a votar a nuevos partidos de extrema derecha y de extrema izquierda.
En este escenario es cada vez más habitual ver a gente que defiende la dictadura franquista y decir que con Franco vivíamos mejor, pero los datos que usamos los economistas son bastante contundentes para negarlo. Franco murió en la cama tras casi 40 años de dictadura y, además de represión, era necesariamente hábil y pragmático. Tras acabar la Guerra Civil integró a la falange en el partido único del Movimiento y adaptó sus ideas económicas, similares a las de Mussolini y ahora al proteccionismo de Trump. Franco crecí en los aranceles y la sustitución de importaciones para apoyar a la industria local, pero sus ideas fueron desastrosas. En 1959, la economía tenía una inflación galopante, similar a la de Argentina ahora, la industria era muy poco competitiva, apenas exportábamos para poder comprar petróleo para las calefacciones de ese invierno y 3 millones de españoles se vieron obligados a emigrar en busca de un proyecto vital que España no les ofrecía, lo mismo que sucede hoy con la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Franco aceptó el plan de estabilización que le recomendaba el FMI desde 1954 y España vivió un boom económico. Fuerte crecimiento del empleo, de los salarios, llegada de turismo, llegada de inversiones extranjeras, etcétera. La situación en 1975 era significativamente mejor a la de 1959 y eso dejó mejor imagen de la gestión económica de Franco. Pero todos los españoles vivían infinitamente peor que ahora, los pobres en 1975 eran mucho más pobres, la clase media no podía permitirse la cesta de la compra que tiene hoy y hasta los ricos eran menos ricos con Franco.
En 1975, el 20% de los afiliados a la Seguridad Social trabajaban en la agricultura, ganadería y la pesca, ahora solo son el 3% y producimos 10 veces más alimentos, carne y pesca que hace 50 años y la mayoría de trabajadores son inmigrantes ya que los nietos de esos agricultores hemos estudiado y accedemos a trabajos con infinita mejor calidad de vida que la que tenían mis abuelos en Pozuelos del Rey, un pequeño pueblo de Palencia, en 1975.
Dicen que con Franco la vivienda era más barata pero no es cierto en relación a los salarios. Mis padres se tuvieron que comprar una casa en 1971 pagando la hipoteca a tipos infinitamente mayores que los de ahora, a plazos más cortos, con una cuota mensual mucho más alta que ahora en porcentaje de su salario. Mi padre tenía un buen sueldo, pero tuvieron que irse a la periferia de Madrid porque el centro era inaccesible para ellos, igual que ahora. Cerca de mi casa en Fuencarral pueblo había varios barrios chabolistas sin agua corriente, saneamiento ni luz eléctrica. Fue la democracia la que dio a esas familias viviendas dignas con agua, luz eléctrica, calefacción y sin humedades.
Cuando Franco murió,el 50% de los andaluces y extremeños estaban sin escolarizar y el 25% eran analfabetos. La universidad era extremadamente elitista y sólo el 3% de los españoles había podido formarse en ellas, hoy uno de cada dos jóvenes españoles entra en la universidad. Hemos aumentado la población, la esperanza de vida, hemos multiplicado por seis veces el salario descontado la inflación. Tenemos mejores carreteras, trenes, aeropuertos, autobuses urbanos, metro que cuando murió Franco.
Aunque estemos mejor en 1975, no significa que no tengamos problemas y, sobre todo, que podamos vivir mejor, con mayor tasa de empleo, menor tasa de paro y mejores salarios, especialmente en la mitad de la población con menor renta. Esta semana participé en las Jornadas de Economía Española en la Universidad de Alicante que llevan 40 años y son un referente académico y un buen lugar para reflexionar de que necesita la economía española para volver a progresar.
El salario medio descontado la inflación en 2024 es el mismo que hace 20 años, según la OCDE, la desigualdad es el doble y no se reduce a pesar de crecer y crear más empleo que el resto de los socios europeos. La profesora María Miyar hizo un preciso análisis de la demografía que explica muchas cosas. España ha registrado una fuerte caída de la tasa de fertilidad y las causas no son solo económicas. Aunque la edad de emancipación es más alta y la accesibilidad a la vivienda es más complicada, la principal causa es que las mujeres jóvenes en edad de tener hijos y que quieren tener hijos dicen que les cuesta encontrar pareja. Según la profesora, las mujeres con estudios universitarios prefieren hombres con un nivel intelectual similar, pero por cada 100 mujeres hay solo 62 hombres en esa situación y les cuesta encontrar su media naranja. También hay grandes diferencias ideológicas; los jóvenes españoles se sitúan ideológicamente a la izquierda del promedio de las jóvenes europeas y los jóvenes a la derecha.
Aunque ha aumentado el empleo, hoy nacen en España un 30% menos de niños que hace una década y buena parte de esos nacimientos son de parejas de inmigrantes o al menos con uno de los padres inmigrante y especialmente marroquíes que tienen una tasa de fertilidad más alta. Si sumamos estos niños que ya son españoles los inmigrantes no nacidos en España suman ya 11,5 millones de personas, casi el 25% de la población y en el tramo de menores de 18 años ya son casi un tercio de la población. Y están llegando cerca de un millón de inmigrantes nuevos al año. Necesitamos inmigración, pero también necesitamos una política migratoria más orientada a la productividad y la mejora de los salarios para reducir la desigualdad.
El profesor Esteve Sanromà hizo un análisis para explicar los alumnos que asistían al seminario porque España ha tenido la mayor tasa de paro de los países desarrollados en los últimos 40 años y la sigue teniendo. La regulación del mercado de trabajo español está plagada de incentivos perversos para explicar su baja tasa de empleo y su alta tasa de paro que sigue siendo casi el doble que la de nuestros europeos. Nuestra negociación colectiva tiene un elevado peso de representación sindical y principalmente sectorial y eso explica la mayor rigidez de salarios. Alemania que tiene un modelo similar tiene cláusulas de descuelgue de los convenios más sencillas y menos burocráticas para empresas con problemas de competitividad que necesitan ajuste y el profesor recomendaba ir a ese modelo. Invertimos poco en políticas activas de empleo y la mayor parte subsidiando la contratación y el profesor recomendó ir al modelo danés de flexiguridad con asesoramiento a los parados para volver al mercado de trabajo. Eso reduciría el elevado coste de seguro de paro para los contribuyentes y los elevados costes de despido que dificultan la supervivencia a empresas que necesitan ajustes de competitividad.
Yo les expliqué a los alumnos los riesgos asociados a las políticas de Trump, especialmente en su política de dólar débil, que unido a su crisis fiscal, su elevado déficit y deuda públicapuede provocar otra crisis financiera global. A diferencia de 2008, España tiene superávit exterior y una deuda externa ya por debajo del promedio europeo, nuestros bancos tienen más depósitos que créditos y cero dependencia de los mercados de capitales y, como explicó Javier Pérez, del Banco de España, el euro es una moneda con elevada credibilidad, España ha convergido en inflación con Alemania y contribuye a la credibilidad del euro y eso nos permite financiarnos a tipos muy bajos.
El canal de contagio ahora sería la deuda pública, como explicó el profesor Eduardo Bandrés España tiene una de las más elevadas del mundo. La principal causa es el déficit del sistema de pensiones, sin el cual España tendría superávit fiscal y menos deuda pública sobre PIB que Alemania. La causa principal es la demografía, cada vivimos más años y gracias al fuerte aumento de los salarios entre 1975 y el 2007 se jubilan más españoles de los que fallecen, con una pensión media mayor y cada vez la ratio de afiliados a la Seguridad Social es menor. Eso es un logro de nuestra democracia que debemos preservar y lo que necesita el sistema para ser sostenible es moderar el crecimiento de las pensiones actuales y reducir la relación de la primera pensión sobre el último salario de los nuevos que es la más alta de la OCDE cerca del 80%, Francia la tiene en el 50%.
Estamos en la era del conocimiento y los profesores Andrés Pedreño y Manuel Desantes, que redactó personalmente la ley de protección de datos europeos original hace 30 años con el equipo de la Comisión Europea, hablaron de la necesidad de simplificar y mejorar la calidad de la regulación para que Europa compita en inteligencia artificial con EEUU y China. Buena parte de las tareas rutinarias las harán las máquinas y nuestros estudiantes necesitan otras habilidades. De eso habló el profesor Ismael Sanz recomendando que en España tenemos que dejar de hablar de cantidad y de abandono escolar y empezar a debatir sobre calidad y habilidades en las que se forman nuestros estudiantes. En país con alto nivel de deuda y restricción presupuestaria también habló de políticas educativas probadas con éxito en otros países y que tendrían bajo coste de implementación y aumentarían mucho el PIB, la productividad y los salarios para que nuestra generación tenga una mejor pensión pública.
En las conferencias no se comentó, pero en las comidas y cenas los profesores hablábamos de la necesidad de mejorar la calidad de nuestra clase política, de erradicar la corrupción, de reducir la polarización y de recuperar el espíritu de la Transición para que los grandes partidos lleguen a acuerdos sobre los temas analizados en este artículo. El objetivo, como prometió Felipe González en su campaña de 1982, es poner a España a funcionar.
Esta semana se cumplen 50 años de la muerte de Franco. He visto el documental Voladura 76 donde cuentan como se gestó la firma de la ley de Reforma Política, en noviembre de 1976, y es un milagro que los españoles disfrutemos hoy de la democracia, seamos miembros de pleno derecho de la Unión Europea y podamos conseguir hipotecas al 3% gracias a formar parte del euro. Primero la crisis de 2008 provocó una grave crisis social y precariedad en la que siguen atrapados millones de españoles, tenemos una grave crisis de vivienda y la corrupción ha vuelto a resurgir y ha llevado a muchos jóvenes a votar a nuevos partidos de extrema derecha y de extrema izquierda.