En el cuarto trimestre se crearon más empleos que en el trimestre anterior, aunque en diciembre se registró la menor creación de empleo desde el verano. Si se mantiene la tendencia, volvería a crecer unos 400.000 o 500.000 empleos en 2026
Un empleado de la construcción. (Europa Press/Archivo/Jesús Hellín)
Dejamos atrás un año 2025 que fue bien en España, y la economía de nuevo creó más de medio millón de empleos. En el cuarto trimestre se crearon más empleos que en el trimestre anterior, aunque en diciembre se registró la menor creación de empleo desde el verano. Si se mantiene la tendencia de los últimos meses, el empleo volvería a crecer unos 400.000 o 500.000 empleos en 2026. Por sectores, en 2025 destaca la construcción, que creó el doble de empleo que en 2024, y la resiliencia de la industria que, a pesar de los aranceles de Trump, ha creado el mismo empleo que en 2024.
Por regiones destaca Madrid, que cierra 2025 con un crecimiento del empleo próximo al 3%, que ha creado 108.000 empleos en 2025, uno de cada cuatro creados en toda España, que ya es la autonomía con más afiliados, superando a Cataluña, y que concentra su creación de empleo en sectores de alto valor añadido con elevados salarios, siendo la región que más contribuye a financiar el Estado de bienestar, principalmente el sistema de pensiones, donde se concentra el 100% del déficit público y casi la mitad de la deuda pública.
Según los datos de los notarios, los datos más actuales y fiables, el precio de la vivienda finaliza 2025 creciendo. Es el principal problema de la economía, con un déficit estimado por el Banco de España de 700.000 viviendas. El ciclo de construcción de nuevas viviendas ya se ha activado, explica el dinamismo del empleo en construcción y en la industria también y, salvo un evento extraordinario como la pandemia o la crisis de 2008, continuará creciendo en 2026. La bajada de tipos del BCE y los bajos niveles de tipos de las hipotecas, los más bajos de Europa, anticipan que la demanda de vivienda continuará fuerte este año.
La demanda de empleo de inmigrantes sigue fuerte y anticipa que continuará aumentando la población, el consumo privado y la demanda de vivienda. En 2025, del medio millón de empleos creados, 200.000 fueron de población inmigrante; desde 2019, la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 2,5 millones de trabajadores y un millón han sido inmigrantes. Destaca el crecimiento en 2025 de Asturias con un 22%, varias provincias gallegas y de Castilla y León con crecimientos próximos al 20%, y también de Valencia y Sevilla con el 18%, mientras en Madrid y Barcelona el empleo inmigrante creció el 4%.
El Banco de España ha publicado recientemente sus previsiones, que ha revisado al alza, al igual que han hecho todos los economistas privados y organismos internacionales, y hace un detallado análisis de la dinámica salarial. Los convenios firmados en 2025 anticipan subidas salariales por encima del 4% y a eso hay que sumar el acuerdo de subir medio punto en los convenios firmados anteriormente para compensar el efecto de la crisis del gas de 2022. Eso anticipa que el consumo privado seguirá creciendo en 2026 y es la principal fuente de aumento de las ventas de empresas y la demanda de empleo.
También destaca el Banco de España el fuerte dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos, que compensa el efecto de los aranceles de Trump sobre los bienes industriales y la competencia china y la limitación lógica del crecimiento del turismo, que está ya en niveles de saturación cerca de 100 millones de visitantes. Las exportaciones de servicios no turísticos en España crecen el 15% anual, el triple que en Europa, y pesan a un 6,6% del PIB, lejos aún del 10% que pesan en Francia y Alemania, por lo que tienen margen para seguir creciendo con fuerza. Aquí están las empresas tecnológicas y digitales, que son las que crean los mejores empleos y pagan los mayores salarios y que se concentran principalmente en Madrid y en menor medida en Barcelona y ayudan a explicar el dinamismo del empleo en la capital.
Los riesgos que anticipa el Banco de España son la incertidumbre global que se ha incrementado con la intervención en Venezuela de Trump, que ha amenazado con replicar en Cuba y Colombia, pero también en Groenlandia, territorio danés y europeo. Esto anticipa posibles réplicas de China en Taiwán y de Rusia en Moldavia y mete al mundo en una nueva era de desorden geopolítico. No obstante, no parece importarle a los inversores, ya que las bolsas europeas han abierto el lunes al alza, el petróleo a la baja y el dólar se ha apreciado ligeramente.
Esta euforia de los inversores es un riesgo en sí mismo que ya sucedió antes de 2008 y acabó mal. Michael Burry, el inversor que primero apostó por el desplome de los bonos hipotecarios subprimeen 2005, ha anunciado que ha invertido 180 millones de dólares en opciones de venta de Nvidia, la empresa que más ha subido en la bolsa americana en los últimos años, esperando que pinche la burbuja. Según el premio Nobel de economía Robert Shiller, la bolsa de EEUU está en su máximo nivel de valoración desde 1880, próximo al máximo de 2001, cuando pinchó la burbuja de las puntocom. Si la burbuja tecnológica pinchara este año, eso provocaría un fuerte ajuste en las bolsas y en los bonos corporativos y tendría efectos contractivos sobre el empleo y el PIB.
En España la situación es la opuesta a la de 2007, ya que las familias tienen el triple de tasa de ahorro, han reducido su deuda a la mitad en términos de PIB y eso explica que haya superávit exterior y que los bancos españoles tengan más depósitos que créditos y cero dependencia de los mercados de capitales. El riesgo ahora sería la deuda pública y se reflejaría inmediatamente en la prima de riesgo con Alemania. El dólar se depreciaría con fuerza, como sucedió tras 2001, y eso afectaría negativamente a la competitividad del sector industrial y de las exportaciones.
El otro riesgo que anticipa el Banco de España es que la productividad estará estancada en 2026 y un crecimiento salarial por encima de la inflación afecta negativamente a los márgenes empresariales, especialmente en las empresas sometidas a la competencia industrial china, como es el caso del sector del automóvil. En China los salarios están estancados y su divisa se ha depreciado un 10% contra el euro; si a eso le sumas que tienen mejor tecnología, la crisis industrial se intensificará este año en España, especialmente en el sector del automóvil. Por poner un ejemplo, Renault ha concentrado su producción en su fábrica de Valladolid y tiene su fábrica de Palencia casi parada. Como me enseñó Lito, el mítico sindicalista del metal de UGT, los turistas se van, pero vuelven, pero cuando se cierra una fábrica, ya no vuelve a abrir nunca.
La recomendación del Banco de España de aprovechar la actual coyuntura favorable para contener el crecimiento del gasto público, reducir el déficit y la deuda pública es lo sensato, pero según su predicción, el déficit disminuirá este año al 2%, pero volverá a aumentar en 2027 al 2,5%. Cerramos 2025 con elecciones en Extremadura; en 2026 se votará en Aragón, Castilla y León y Andalucía, las cuatro gobernadas por el PP, y el gasto autonómico está disparado y todo apunta, tras la debacle en Extremadura y su pérdida de apoyos en el Parlamento, a que Pedro Sánchez se prepara para anticipar elecciones generales y no para de aprobar medidas populistas de aumento de gasto.
Resumiendo, el escenario más probable es que la economía española mantenga su dinamismo, pero los riesgos son al menos igual de elevados que en 2025.
Dejamos atrás un año 2025 que fue bien en España, y la economía de nuevo creó más de medio millón de empleos. En el cuarto trimestre se crearon más empleos que en el trimestre anterior, aunque en diciembre se registró la menor creación de empleo desde el verano. Si se mantiene la tendencia de los últimos meses, el empleo volvería a crecer unos 400.000 o 500.000 empleos en 2026. Por sectores, en 2025 destaca la construcción, que creó el doble de empleo que en 2024, y la resiliencia de la industria que, a pesar de los aranceles de Trump, ha creado el mismo empleo que en 2024.