Política exterior en la era Trump
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José Carlos Díez

El economista humanista

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Política exterior en la era Trump

Las crisis son oportunidad y España debe aprovechar la Cumbre Iberoamericana del próximo mes de noviembre que será en Madrid para recuperar nuestra influencia en la región

Foto: Donald Trump el pasado 6 de enero. (Reuters/Kevin Lamarque)
Donald Trump el pasado 6 de enero. (Reuters/Kevin Lamarque)
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En su campaña electoral en 2024 Donald Trump advirtió de sus tres ejes para Hacer América Grande de Nuevo, MAGA en el acrónimo en inglés. La atención se centró en los aranceles para proteger a los trabajadores industriales estadounidenses que ya ha ejecutado, su política de dólar débil despertó menor interés, pero tiene el mismo objetivo que los aranceles y ha ejecutado en parte y su visión imperialista del liderazgo mundial que ha empezado a ejecutar con la invasión en Venezuela.

Trump ha cambiado radicalmente la geopolítica mundial y entramos en un mundo desconocido desde la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente el régimen de los ayatolás en Irán está por primera vez en cuestión. El cambio climático empieza a tener efectos, Irán sufre una intensa sequía, su gobierno dio prioridad a la inversión en armamento y desarrollo nuclear y desatendió, por ejemplo, inversiones hídricas, ahora tienen problemas para abastecimiento humano de la ciudad de Teherán. Algo similar a lo que le sucedió a la Unión Soviética antes de la caída del Muro de Berlín.

Trump no esconde su interés por el petróleo venezolano, ni su interés por las tierras raras en Groenlandia, consciente de que China controla el 80% de las reservas probadas de esos minerales en el mundo y que son claves en la batalla tecnológica por los microchips y la inteligencia artificial que también afecta a la hegemonía militar mundial. EEUU reventó el sistema defensivo de Irán para destruir parte de su desarrollo nuclear y ha conseguido sacar a Maduro de Venezuela desactivando la defensa aérea y antiaérea venezolana que usaba tecnología rusa principalmente pero también radares chinos.

En economía para definir estrategias usamos la teoría de juegos y la teoría de la probabilidad con modelos similares a los que usan los militares en la definición de sus estrategias, aunque para usos y decisiones distintas. Por ejemplo, Thomas Schelling recibió el premio Nobel de Economía por aplicar modelos similares que había usado para analizar el desarrollo del armamento nuclear. Personalmente soy y seguiré siendo muy crítico con Donald Trump y las políticas que aplica ya que considero que son perjudiciales a largo plazo para los estadounidenses y para el resto de los ciudadanos del mundo. Pero mientras los ciudadanos estadounidenses no decidan lo contrario Trump es el líder de la principal potencia económica y militar del mundo.

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España es un país demasiado pequeño en esta nueva era y nuestra ventaja es formar parte de la Unión Europea. Europa no tiene poder militar, que es de lo que va la nueva era, pero sigue siendo el principal mercado de consumo del mundo y en la parte económica nos da poder de negociación, no muy elevado, pero infinitamente mayor que si España o Dinamarca estuvieran fuera de la Unión. Francia y Reino Unido tienen armas nucleares y derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, junto a EEUU, China y Rusia.

Es impensable que Europa tenga poderío militar para pintar algo en esta nueva era antes de veinte años y no será por la aportación de España que ha entregado Indra a una panda de amateur que recuerda a Mortadelo y Filemón y que solo están a trincar pasta y hacerse ricos con el dinero de nuestros impuestos. Dentro de la Unión Europea, España es el único país que tiene poder blando diplomático en América Latina por nuestros lazos históricos y por ser el principal inversor en la región desde los años ochenta.

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Es muy probable que Trump pierda la mayoría republicana en el Congreso en las elecciones de finales de este año y que eso limite su disparatada política exterior. Y supongamos que se cumplirá la ley y no podrá presentarse a la reelección, aunque seguramente intentará saltarse esa ley para seguir en la Casa Blanca. Este es el escenario real en el que España debe definir una nueva política exterior. La inversión de nuestras empresas en el exterior es clave para la economía española ya que sus sedes están en España, pagan su impuesto de sociedades en España, tienen a sus mejores trabajadores en España y pagan su impuesto sobre la renta, sobre el valor añadido, sobre bienes inmuebles y sus cotizaciones sociales en España. Por lo tanto, los españoles nos jugamos mucho en la política exterior ya que si el Gobierno se equivoca tendremos peores pensiones, peor sanidad, peor educación y dependencia.

No es sencillo diseñar una política exterior óptima teniendo enfrente a Donald Trump que es un paseo aleatorio puro, errático e impredecible. Pero si podemos decir que cosas no van a funcionar. Usar a Trump en política interna, como está haciendo Pedro Sánchez, para conseguir votos en el extremo izquierdo de la población española nos señaliza innecesariamente y pone en riesgo nuestras pensiones, nuestra sanidad, nuestra educación y nuestra dependencia.

Liderar un manifiesto con los países de Latam con gobiernos de extrema izquierda del Grupo de Puebla para denunciar que Trump se ha saltado la legalidad internacional sin plantear un plan alternativo, de nuevo es innecesario y tiene un elevado coste para nuestras pensiones, sanidad, educación y dependencia. Tiene todo el sentido que Podemos y Pablo Iglesias estén en el Grupo de Puebla, pero el PSOE nunca debió entrar ahí y debería abandonarlo inmediatamente. Si de verdad el interés es el desarrollo de la democracia y el progreso de los ciudadanos de América Latina el PSOE debe recuperar y apoyar con nuestra política exterior europea a los partidos socialdemócratas de la región, igual que hicieron Willy Brandt y Olof Palme apoyando al PSOE en la Transición para evitar que el liderazgo de la izquierda lo tuviera el Partido Comunista, influido por Moscú.

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Por ejemplo, en Venezuela Pedro Sánchez debe tener conexión permanente con Acción Democrática que también apoyó al PSOE en la Transición que está en la Internacional Socialista. Su líder en Caracas Henry Ramos es uno de los políticos más carismáticos y será determinante en la Transición. Pedro Sánchez debe tener conexión personal y permanente con Antonio Ledesma, también de Acción Democrática, ex alcalde de Caracas que vive en Madrid para no acabar preso en una cárcel del régimen de Maduro. España debe exigir a los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, y coordinar con Marco Rubio en Washington que además de seguir liberando presos políticos acaben con la represión para que los líderes de la oposición en el exilio puedan volver a Caracas a hacer política, igual que Suarez tuvo que autorizar el regreso de Santiago Carrillo.

Esto convertiría a España de facto en la imagen amable de la Transición en Venezuela ante sus ciudadanos y ante el resto de América Latina y nos permitiría involucrar a nuestros socios europeos en esa región donde tienen poca relación y escaso interés. Y esa posición te da cierto reconocimiento de interlocución con Trump en esta nueva era. Eso es lo mismo que hace Claudia Sheinbaum en México, Lula da Silva en Brasil que tuvieron que negociar con Trump para evitar que les impusiera elevados aranceles, igual que tuvo que hacer Úrsula Von der layen. O lo mismo que están haciendo los hermanos Rodríguez en Venezuela.

Las crisis son oportunidades y España debe aprovechar la Cumbre Iberoamericana del próximo mes de Noviembre que será en Madrid para recuperar nuestra influencia en la región y, además de defender a nuestras empresas allí, nuestras pensiones, nuestra sanidad, nuestra educación y nuestra dependencia, tomar una posición diferente a la de Trump que respete el derecho internacional y que haga políticas que permitan el progreso y la mejora de las condiciones de vida en la que sigue siendo la región del mundo con más desigualdad y conscientes que las políticas imperialistas de Trump provocarán un aumento de la pobreza extrema en América Latina. Y como siempre se ha hecho, la política exterior se debe consensuar entre el PSOE y el PP, como hacen los principales países europeos, ya que nos jugamos mucho. La alternativa es la polarización y eso es lo que hacen Trump en EEUU y Sanchez en España.

En su campaña electoral en 2024 Donald Trump advirtió de sus tres ejes para Hacer América Grande de Nuevo, MAGA en el acrónimo en inglés. La atención se centró en los aranceles para proteger a los trabajadores industriales estadounidenses que ya ha ejecutado, su política de dólar débil despertó menor interés, pero tiene el mismo objetivo que los aranceles y ha ejecutado en parte y su visión imperialista del liderazgo mundial que ha empezado a ejecutar con la invasión en Venezuela.

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