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José Carlos Díez

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Trump revienta Davos

No era de esperar el enorme rechazo que el Presidente Trump ha tenido en Davos

Foto: Donald Trump en Davos. (Reuters/Jonathan Ernst)
Donald Trump en Davos. (Reuters/Jonathan Ernst)
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La pequeña estación de esquí en los Alpes suizos se ha convertido en uno de los principales centros de debate de la Globalización, especialmente occidental. Donald Trump comenzó el año invadiendo Venezuela y llevando a Maduro preso ante la justicia de EEUU, después afirmó públicamente sus intenciones de comprarse Groenlandia, el 12 de enero el Presidente de la Reserva Federal acusó al Presidente Trump de acosarle judicialmente por no plegarse a sus deseos de controlar la política monetaria, ese mismo día todos los expresidentes vivos de la Fed y los economistas más prestigiosos de EEUU salieron a defender a Jerome Powell y acusaron al presidente Trump de convertir a EEUU en un país emergente que no respeta la independencia de su banco central. Luego llegó la muerte de una persona en Minneapolis por la Guardia de inmigración y las fuerzas de seguridad de esa ciudad acusaron a esa guardia y al Presidente de extralimitarse al detener a personas sólo por el color de su piel.

Lo que no era de esperar es el enorme rechazo que el presidente Trump ha tenido en Davos. El presidente de Canadá, Mark Carney, economista que antes presidió el banco central de su país y el de Reino Unido, hizo una emotiva defensa de las instituciones globales a las que agradeció el progreso de su país y animó a los países como el suyo a seguir apoyando el libre comercio y el cumplimiento de las reglas globales por el bien de sus ciudadanos. Emmanuel Macron, también economista y ministro de Economía antes que presidente de Francia, también hizo un discurso no tan articulado como Carney, pero con conclusiones similares. Gary Newsom, gobernador de California y uno de los líderes demócratas que aspira a la presidencia en las elecciones de 2028, también fue durísimo con Trump, al que acusó de estar desequilibrado y animó a los países europeos a no arrodillarse ante sus amenazas y presiones, como está haciendo él en su Estado.

Menos relevante, pero no por ello menos importante, ha sido el debate de los líderes económicos. Se filtró que Howard Lutnick, ministro de Comercio de EEUU, fue abucheado en una cena con empresarios. Ken Griffin, CEO de Citadel, uno de los fondos más influyentes en Wall Street, criticó los aranceles de Trump y afirmó que esos impuestos los han pagado empresas y ciudadanos estadounidenses con su dinero. James Dimon, CEO de JPMorgan Chase y uno de los hombres más influyentes en Wall Street, también criticó los aranceles de Trump y anteriormente apoyó públicamente al presidente de la Fed afirmando que el acoso del Presidente al Banco Central era muy peligroso para la economía de EEUU y Mundial.

Más desconcertante ha sido la furibunda reacción de Scott Bessent con un estratega de divisas de Deutsche Bank que anticipó, con buen criterio, que los aranceles con los que amenazó Trump a los países europeos que han mandado tropas a Groenlandia iban a fortalecer, ya que muchos inversores europeos decidirían vender activos en EEUU y repatriarlos a sus países. Eso es una decisión puramente privada y no influida por la geopolítica, los inversores de cualquier nacionalidad cuando se asustan y perciben riesgo buscan refugio normalmente en deuda pública de su país y en su misma moneda y los inversores europeos tienen 8 billones de dólares invertidos en EEUU, un 25% del PIB de ese país. Bessent y Stephen Miran, asesor de Trump en la campaña y en la Casa Blanca y ahora el troyano en la Reserva Federal para sustituir a Powell, defendía un dólar débil y amenazaban con todo tipo de medidas para devaluar el dólar. ¿Por qué ahora les molesta que un estratega diga que sus medidas debilitan al dólar?

Foto: trump-aranceles-economia-global-1hms Opinión
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Trump genera muchos problemas, pero uno de los que más impacto tiene sobre la actividad económica es la imprevisibilidad de sus decisiones. A Trump le importa muy poco lo que opinan de él en Davos y seguramente lo que opinan de él los estadounidenses, pero a sus asesores y a los congresistas y senadores que se juegan su reelección el próximo mes de noviembre seguramente no. El presidente comenzó su mandato hace un año con un 50% de aprobación en las encuestas y un 44% de desaprobación. Ahora el sentimiento ha cambiado radicalmente y tiene un 56% de desaprobación y un 42% de aprobación. Trump habla de milagro económico, pero el empleo en EEUU cerró diciembre en el mismo nivel que en junio. La economía está estancada y si no fuera por las cuantiosas inversiones de las empresas tecnológicas en centros de datos e infraestructuras para el desarrollo de la inteligencia artificial, la economía habría entrado en recesión. El sector industrial ha destruido 100.000 empleos en 2025 y la mayoría los de menor cualificación que votaron mayoritariamente a Trump en 2024, confiando en que sus medidas proteccionistas les iban a mejorar su vida.

Sorprendentemente, con este escenario, las bolsas siguen en máximos, las primas de riesgo de las deudas públicas y privadas en mínimos y el dólar relativamente estable. Sin duda es una señal que Davos haya reaccionado contra Trump así y anticipa un año al menos igual de intenso que el 2025. La economía española sigue inmune a todo esto, a pesar de que la crisis institucional va en aumento. Veremos.

La pequeña estación de esquí en los Alpes suizos se ha convertido en uno de los principales centros de debate de la Globalización, especialmente occidental. Donald Trump comenzó el año invadiendo Venezuela y llevando a Maduro preso ante la justicia de EEUU, después afirmó públicamente sus intenciones de comprarse Groenlandia, el 12 de enero el Presidente de la Reserva Federal acusó al Presidente Trump de acosarle judicialmente por no plegarse a sus deseos de controlar la política monetaria, ese mismo día todos los expresidentes vivos de la Fed y los economistas más prestigiosos de EEUU salieron a defender a Jerome Powell y acusaron al presidente Trump de convertir a EEUU en un país emergente que no respeta la independencia de su banco central. Luego llegó la muerte de una persona en Minneapolis por la Guardia de inmigración y las fuerzas de seguridad de esa ciudad acusaron a esa guardia y al Presidente de extralimitarse al detener a personas sólo por el color de su piel.

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