El economista humanista
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Merz resetea Alemania ¿y Europa?
Friedrich Merz en Davos habló ya sin tapujos de una nueva era que ha puesto en riesgo nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestro progreso e hizo una crítica despiadada del modelo económico europeo que ha dejado de funcionar hace décadas
La estrella de Davos este año ha sido Donald Trump, que polariza todo lo que toca y concentra toda la atención allí donde va. El canciller alemán es la antítesis de Trump y su discurso ha quedado diluido, pero yo nunca había escuchado nada tan realista a un líder europeo. Friedrich Merz habló ya sin tapujos de una nueva era que ha puesto en riesgo nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestro progreso. E inmediatamente hizo una crítica despiadada del modelo económico europeo que ha dejado de funcionar hace décadas.
Merz afirmó que el mercado único fue creado para forjar el área económica más competitiva del mundo. Pero en su lugar, nos hemos convertido en los campeones de la sobrerregulación. Con contundencia, el líder alemán dijo que esto tiene que acabar y que los ciudadanos queremos una Europa rápida, dinámica, con una administración orientada al servicio. Es el mismo discurso que el de Mario Draghi en su informe, pero con un peso político infinitamente más relevante.
Merz nació en Renania del Norte-Westfalia, la región que siempre se usó de ejemplo para definir el modelo de economía social europeo. Brilon, el pueblo donde nació, está a 200 kilómetros de la frontera con Alemania del Este y en la zona de mayor concentración industrial del mundo hasta la irrupción de China en los mercados mundiales. En 1945, Alemania quedó devastada tras la guerra, con una inflación galopante tras años de planificación de precios desde que Hitler llegó al poder. Los renanos consiguieron superar esa debacle hasta conseguir ser líderes mundiales en exportaciones.
Hoy Renania y Alemania están en una profunda crisis industrial y eso toca su autoestima como país. Merz apeló en Davos al espíritu de 1945 para resetearse y reinventarse de nuevo. Destacar que lo hizo en clave europea, igual que hicieron en 1945 para olvidar el desastre que provocaron en la Segunda Guerra Mundial. El poder en Europa reside en los Estados y el Consejo, y Alemania tiene una enorme influencia en muchos países en las votaciones, por eso es tan relevante que sea el canciller alemán el que hace esta crítica.
Históricamente, la Comisión Europea propone y el Consejo decide. El Parlamento Europeo ha ido tomando más relevancia, pero la extrema derecha y el virus trumpista también lo han contaminado y es cada vez más complicado desarrollar leyes. La Comisión Europea siempre es consciente de la complejidad de conseguir acuerdos en el Consejo y eso ayuda a explicar la sobrerregulación, ya que se intenta regular hasta el mínimo detalle para que no haya arbitrariedad en el Consejo y en los países miembros en la aplicación de las directivas. Por eso es tan importante que sea Alemania la que lidere este discurso en Bruselas.
Ahora lo que falta es pasar de las palabras a los hechos. Por ejemplo, en la ratificación de Mercosur. Un tratado que lleva 25 años negociándose y que se ha parado por la presión de los agricultores, que siempre es aprovechada por la extrema derecha para avanzar en votos, especialmente en las zonas rurales. La mayor parte de los fitosanitarios y pesticidas utilizados en los países de Mercosur están prohibidos en Europa. El acuerdo es que se controle en frontera esos productos, pero eso colapsaría las aduanas. Pero siguiendo el discurso de Merz, sería mucho más sencillo que la Comisión revise y simplifique la prohibición de fitosanitarios aquí. Recientemente, estuve en Alemania con una de las empresas que son referente europeo desde décadas y se quejaban de la burocracia que supone la regulación de sostenibilidad europea.
Lo mismo sucede con la industria del automóvil. Bruselas tiene la regulación más estricta contra las emisiones contaminantes del planeta y el resultado ha sido que se cierren fábricas aquí e importemos los coches de China, de Turquía o de Marruecos, donde la legislación es más laxa. Al final, las emisiones contaminantes en el planeta son las mismas o incluso más, China produce el 60% de su electricidad con carbón altamente contaminante, pero Europa pierde empleo industrial y la extrema derecha avanza en esas zonas.
Desde la crisis de 2008, la sobrerregulación se ha cebado con el sector financiero y especialmente sobre el crédito a pymes que son las que el informe Draghi pide potenciar. Lo que no hace creíble a Draghi es que él fue corresponsable de esa sobrerregulación, primero como gobernador del Banco de Italia y miembro del Consejo del BCE y luego como presidente en Fráncfort. Merz llega nuevo a esto y su discurso es más creíble.
Europa tiene un problema de competitividad desde 1980 con la segunda crisis del petróleo y el despertar chino, que se ha agravado significativamente tras la guerra de Ucrania y el corte de los gasoductos rusos. A eso hay que sumar la burocracia que denuncia Merz, la ausencia de liderazgo para avanzar en la unión bancaria y el mercado de capitales único, como pide Draghi en su informe. Jared Diamond en su libro
La estrella de Davos este año ha sido Donald Trump, que polariza todo lo que toca y concentra toda la atención allí donde va. El canciller alemán es la antítesis de Trump y su discurso ha quedado diluido, pero yo nunca había escuchado nada tan realista a un líder europeo. Friedrich Merz habló ya sin tapujos de una nueva era que ha puesto en riesgo nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestro progreso. E inmediatamente hizo una crítica despiadada del modelo económico europeo que ha dejado de funcionar hace décadas.