¿Asesinato legal? Tortura, pasión y muerte de Sergei Magnitsky

Invierno en una prisión moscovita, sobre el suelo de una celda helada de tres metros cuadrados inundada de aguas fecales, aquejado de intensos dolores en el

Invierno en una prisión moscovita, sobre el suelo de una celda helada de tres metros cuadrados inundada de aguas fecales, aquejado de intensos dolores en el abdomen y vómitos, sin ningún cuidado médico, con un chaleco de fuerza que le inmovilizaba, murió entre estertores el abogado moscovita Sergei Magnitsky a los 37 años de edad, tras 358 días de prisión “provisional”, dejando mujer y dos niños pequeños.

No, no es un relato extraído de “Archipiélago Gulag” sobre torturas y muertes en las prisiones de Stalin.  Este deceso tuvo lugar el 16 de Noviembre de 2009, en la Rusia de los BRIC.  ¿El “crimen” de Magnitsky? Acusó a una serie de funcionarios de haberse apropiado de los 230 millones de dólares que su cliente, la firma de inversiones Hermitage Capital, había satisfecho como impuestos en 2006. 

Fundada en 1996, Hermitage Capital se había convertido en el principal inversor “activista” en acciones rusas, exigiendo transparencia, denunciando abusos corporativos y relaciones fraudulentas de empresas privadas con el sector público.  Su co-fundador, Bill Browder, fue deportado de Rusia en 2005.  La mayoría del dinero de los inversores fue transferido a un vehículo británico, y posteriormente la compañía fue expropiada.  En 2007, bajo la acusación de fraude fiscal, la policía rodeó la sede de Hermitage, así como las oficinas del despacho legal en el que trabajaba Magnitsky, Firestone Duncan, substrayéndose diversos documentos relacionados con el pago de impuestos. 

Representando a Hermitage, Magnitsky descubrió que su cliente había satisfecho todos los impuestos que debía (los 230 millones de dólares), pero que un grupo de conspiradores, incluyendo policía, jueces, banqueros, militares, funcionarios, mafiosos e inspectores de hacienda, habían robado a la Hacienda Pública los 230 millones; valiéndose de documentos y sellos de Hermitage, habían hecho parecer a la firma como deudora del dinero robado de forma que derivaban su responsabilidad hacia la firma expropiada.  En vez de mirar hacia otro lado, Magnitsky decidió acusar a dichas personas al Comité de Investigaciones del Estado Ruso. ¿Consecuencia? Magnitsky fue arrestado en Noviembre de 2008 y encerrado en la prisión moscovita de Butyrka*. 

Se le propuso en diferentes ocasiones que abandonara sus acusaciones de corrupción, y en su lugar incriminara a su cliente, Hermitage.  A medida que se el preso reafirmó sus acusaciones fue siendo trasladado a celdas en peores condiciones, encerrado en una minúscula celda sin calefacción  con otros tres reclusos, sin ventanas, negándosele agua, comida y sueño. No se le permitió recibir visitas, incluyendo sus familiares. Desde Junio de 2009 fue desarrollando su enfermedad (colecistitis aguda, o inflamación de la pared de la vesícula biliar provocada por cálculos o “piedrecillas”), de la que nunca antes había tenido síntomas, y con el tiempo ésta se fue agravando. 

El padecimiento de colecistitis es muy doloroso. A medida que el cálculo se intenta excretar, se produce un taponamiento del orificio de salida de la vesícula que tiene como consecuencia una inflamación aguda de dicho órgano. Dicha inflamación provoca episodios de dolor punzante en el abdomen, vómitos y fiebre.  Tiene cura, una operación quirúrgica mediante laparoscopia.  Si no se trata, los dolores se intensifican y el cuadro puede evolucionar a  pancreatitis, daño hepático, a veces fulminante, y peritonitis que puede causar la muerte del enfermo. 

Aunque se ordenó que fuera operado de urgencia, el director de la prisión lo impidió, alegando que muchos presos “fingen” enfermedades.  Aquejado por el dolor y por los vómitos, Magnitsky siguió pidiendo desesperado ayuda médica.  Un facultativo le examinó el día 16 de Noviembre de 2009, y le describió como “agitado, ocultándose tras una bolsa y diciendo que querían matarle”.  El médico no le trató, le impuso un chaleco de fuerza y ordenó tratamiento psiquiátrico, como en los mejores tiempos de la Unión Soviética.  Dos horas más tarde el preso falleció por “una ruptura de la membrana abdominal” según la versión de la prisión, versión que luego varió hacia un “ataque al corazón”**.  Las autoridades no quisieron entregar el cuerpo para realizar una autopsia independiente***. 

El testigo más importante en la acusación contra el que probablemente haya sido el mayor escándalo de corrupción fiscal en la historia rusa, había muerto.

Un ser humano inocente, arrestado ilegalmente, aislado de su familia y torturado hasta la muerte por denunciar a corruptos.  Ésta es la historia del coste humano de la corrupción.  Un mártir del bien contra el mal. 

Planteé en este blog hace unas semanas si usted se levantaría de la mesa de un restaurante si a su lado se sentara un individuo corrupto.  Pues bien, cada vez que amparamos la corrupción, en cualquier variante, desde no denunciarla hasta acogerla mediante la condescendencia bipartidista en las bloqueadas listas “electorales”, añadimos un clavo más al ataúd de Magnitsky.

* Bill Browder, “Sergei Magnitsky and the Rule of Law in Russia”, The Wall Street Journal, 24 de Febrero de 2010

** “Sergei Magnitsky”, Wikipedia.

*** Philip Aldrick, The Daily Telegraph, 19 de Noviembre de 2009.

El Observatorio del IE
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