El FMI se vuelve a equivocar: España crecerá más que Europa en 2014
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Ignacio de la Torre

El Observatorio del IE

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El FMI se vuelve a equivocar: España crecerá más que Europa en 2014

El Fondo se ha vuelto a equivocar con sus previsiones. España tendrá un crecimiento superior al de la Eurozona en 2014.

En julio del año pasado escribí en esta columna un artículo llamado Por qué el FMI se equivoca sobre España. En él razonaba por qué los economistas en general somos muy malos predictores del futuro, y en particular por qué el pronóstico del FMI de que la economía española crecería tan sólo un 0,2% en 2014 era de dudoso cumplimiento. Ayer el FMI puso de manifiesto su error y triplicó el crecimiento esperado para la economía española en 2014, desde el 0,2% al 0,6%. A su vez, el FMI estima que la zona euro crecerá un 1% en 2014.

Sin embargo, en el fondo, el Fondo se vuelve a equivocar de fondo. No sólo eso, sino que mi opinión es que España crecerá en 2014 por encima del crecimiento de la Eurozona. Subrayemos los hechos sobre los que baso mi pronóstico:

En lo que a actividad respecta, los indicadores avanzados de nuestra economía (índice de gestores de compras –PMIs e indicador sintético de actividad) muestran niveles superiores a los de la zona euro (por ejemplo en el caso del PMI, 54 frente a 52 la Eurozona, lecturas superiores a 50 muestran expansión económica y viceversa). Los PMIs son sin duda uno de los mejores indicadores para pronosticar el PIB a seis meses vista, de hecho con mucha mayor fiabilidad que los pronósticos de los economistas. Los datos son evidentes: el crecimiento de la economía española se está acelerando mucho más rápidamente que el de la zona euro.

Estos datos avanzados son coherentes con datos presentes de actividad en auge: así tráfico aéreo, consumo de electricidad, consumo de agua, producción industrial, confianza industrial y confianza empresarial. La aceleración de dichos datos presentes explicaría el que el PIB español, que creció el 0,1% en el tercer trimestre poniendo fin a la recesión, estaría triplicando su actividad el cuarto trimestre hasta el 0,3% de crecimiento intertrimestral, probablemente superior al crecimiento de la zona euro, cortesía de la debilidad en Francia.

Si desagregamos los componentes de nuestro PIB, observamos cómo sus diferentes elementos apuntan a dicha aceleración del crecimiento. Así, las exportaciones, que representan ya un 35% del PIB (superior al peso de las de Estados Unidos, Reino Unido, Italia o Francia), están creciendo por encima del 7% en 2013 (frente a por ejemplo un incremento de las exportaciones alemanas inferior al 1% el mismo año). Todo apunta a que en 2014 las exportaciones españolas tendrán otro buen año, con una subida de un 6% espoleada por la recuperación del consumo en la zona euro y por el comercio mundial creciendo en 2014 el doble que en 2013. A su vez, el consumo, que representa un 57% de nuestro PIB, está dando muestras evidentes de normalización sobre bases históricamente bajas.

Para que pongamos esto en contexto: el mercado de automóviles español es de 1,2 millones de coches vendidos al año, nivel que subió casi hasta 2 millones en 2006 y 2007. En 2012 y 2013 vendimos unas 700.000 unidades, nivel parecido a las ventas en 1975, cuando nuestra población era diez millones inferior a la actual. Sin embargo, este nivel de actividad interna deprimido empieza a normalizarse. Las ventas minoristas españolas de noviembre mostraron un crecimiento intermensual superior al crecimiento del consumo en la zona euro, las ventas de coches llevan experimentando subidas de doble dígito interanuales desde septiembre y todo apunta a que la temporada navideña se ha saldado con facturaciones bien superiores al desastre de la temporada de 2012.

Las exportaciones representan ya un 35% del PIB y todo apunta a que en 2014 tendrán otro buen año, con una subida del 6% espoleada por la recuperación del consumo en la zona euro.

A su vez, la inversión empieza también a dar señales de reactivación sobre niveles históricamente bajos alcanzados en 2012 y 2013. La construcción drena cada vez menos actividad inversora (construimos 30.000 casas al año, frente a 700.000 en 2007 y a una media histórica de 250.000), y la inversión en bienes de equipo, en clara subida, cada vez pesa más hasta explicar crecimientos positivos interanuales. Por último, el peso negativo del ajuste fiscal, aunque continúa, se atenúa frente a los fortísimos ajustes acometidos entre 2011 y 2013.

¿Qué está detrás de esta aceleración económica? 

Primero, la llegada masiva de liquidez extranjera a nuestra economía desde julio de 2013 provoca rápidamente una reactivación de la actividad económica. 

Segundo, dicha inversión, unida al repunte de la inversión nacional, está provocando un cambio evidente en el mercado laboral. Los datos de empleo desestacionalizados de los últimos meses son claramente positivos. El mes de diciembre ha sido el mejor desde 2001, con una economía creando 64.000 puestos de trabajo (frente a la norteamericana, que creó 77.000 ese mismo mes a pesar de que la economía española es menos de una décima parte que la norteamericana). 

Tercero, la confianza del consumidor está en auge como consecuencia del cambio en el mercado laboral. A su vez, la fuerte bajada de la inflación ha generado un poder de compra de unos 15.000 millones de euros de diferencial frente a 2012. Ambas tendencias se empiezan a notar en las cifras de consumo.

Cuarto: existe un punto de inflexión en el mercado inmobiliario. La reducción del stock de vivienda vacía en ciertas zonas ha provocado subidas interanuales, y la llegada también masiva de compradores extranjeros (institucionales y particulares) ha provocado que los precios de la vivienda, que habían aminorado mucho su caída en términos intertrimestrales el segundo trimestre de 2013, se hayan comportado en términos positivos el tercer trimestre, como indicó el INE recientemente. La vivienda no subirá en un tiempo, pero el ajuste a la baja, de un 45%, está terminando a la luz de la creciente demanda extranjera, tipos de interés a cero y liquidez masiva inyectada por los bancos centrales.

Quinto, existe un cambio de tendencia en la financiación. La financiación bancaria dejó de caer en noviembre (primera subida del crédito en años, hecho muy relevante que aún se ha resaltado poco). No hay fundamentales para pensar que el crédito bancario se vaya a expandir con fuerza a futuro, pero los enormes ajustes llevados a cabo en solvencia y en liquidez están en su mayoría completados, y como consecuencia estamos tocando fondo en lo que a crédito respecta, como muestran los datos de noviembre. A su vez, la financiación no bancaria está en claro auge. 2013 ha sido un año récord en emisión de bonos por empresas de la zona euro y españolas. 2014 verá multiplicar dicha financiación no bancaria. El resultado es que 2014 será el primer año desde que comenzó la crisis en que el crédito total no drenará la actividad económica.

Es evidente que nuestra economía y nuestra sociedad siguen afrontando enormes riesgos. Nuestro desempleo es escandaloso, y consecuencia de pésimas políticas educativas, laborales y de intensidad de crédito. El crecimiento económico que se vislumbra puede hacernos caer en la complacencia. El stock de deuda sigue siendo muy elevado, en especial la deuda externa, lo que nos llevará a que muchos ajustes sean estructurales.  Dicho endeudamiento supondría un talón de Aquiles si los tipos de interés subieran antes de lo que mucha gente está esperando. Nuestras pymes siguen siendo ‘P’ y no ‘M’ en tamaño, lo que reduce productividad, capacidad exportadora y habilidad para financiarse. El sistema fiscal no funciona, con tipos muy elevados y una recaudación exigua y mal repartida…

Sin embargo, los datos aducidos en este artículo son evidentes e infunden un realista optimismo. Tanto indicadores avanzados, como crecimientos de PIB intertrimestrales, como datos de consumo, como exportaciones muestran crecimientos de nuestra actividad superiores a los de la Eurozona. 

Por lo tanto, sobre estos hechos emito mi opinión: la de que creceremos más que la zona euro este año y, por consiguiente, en seis meses podremos volver a escribir que el FMI se ha vuelto a equivocar. 

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