¿Hemos gastado el solidario dinero del norte en alcohol?

Queda por analizar la tercera hipótesis (el 'gasto en mujeres'), algo que dejaremos para una columna futura

Foto:  Jeroen Dijsselbloem. (Reuters)
Jeroen Dijsselbloem. (Reuters)

En una reciente entrevista en un prestigioso diario alemán, el holandés Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo (que comprende los ministros de Finanzas de la zona euro), manifestó: “El pacto dentro de la zona euro se basa en la confianza. En la crisis del euro, los países del euro del norte han mostrado su solidaridad con los países en crisis. Como socialdemócrata, considero la solidaridad extremadamente importante. Pero quien la exige también tiene obligaciones. No puedo gastarme todo mi dinero en licor y mujeres y a continuación pedir ayuda. Este principio se aplica a nivel personal, local, nacional e incluso a nivel europeo".

Dicha declaración, convenientemente sacada de contexto, supondrá casi con total seguridad la muerte política del político holandés, por otra parte ya cadáver tras la práctica desaparición del Partido Socialista holandés en las recientes elecciones. Con todo, cualquier financiero, especialmente si es ministro, debería soportar con datos las afirmaciones.

La primera hipótesis que destila la declaración es que el norte ha ayudado al sur. La afirmación es matizable. El caso de Grecia y Portugal, con una intervención directa de la troika, que incluye al Eurogrupo y al BCE, es claro. Italia, por su parte, no ha sido intervenida directamente, si bien es verdad que el Tesoro italiano se ha beneficiado de las compras del BCE, al igual que el resto de los países de la zona euro, norteños o sureños. España tampoco fue intervenida directamente, pero sí recibió un préstamo blando de 40.000 millones de euros para recapitalizar su sistema financiero.

La primera hipótesis que destila la declaración es que el norte ha ayudado al sur. La afirmación es matizable

Por otro lado, la divisa única supone que el BCE actúa como prestamista de último recurso, y sí es cierto que los bancos del sur de Europa presentan saldos deficitarios y los del norte excedentarios, pero estos saldos (llamados 'Target 2') no son el resultado de la solidaridad, sino de la Unión Monetaria y de consecuentes movimientos de flujos de capitales.Por último, es conveniente recordar que el primer país 'rescatado' de la crisis fue Alemania, cuando el BCE lanzó una oferta para comprar deuda griega al 85% de su valor facial (cuando su valor real era muy inferior), lo que permitió a una gran parte de la banca alemana desprenderse de este activo tóxico a un precio subvencionado, factor que evitó que Alemania tuviera que rescatar su sistema financiero, y que explica que una pérdida 100% alemana se convirtiera en una solidaria pérdida europea. Por lo tanto, solidaridad sí ha habido, pero de una forma matizable, y muy consustancial al interés del norte en mantener la divisa común, que beneficia a norte y sur, ayuda en general muy ligada a la recapitalización de los sistemas financieros, que solo tienen de alcohólicos la adicción al apalancamiento, fenómeno por otra parte global, no del sur.

La segunda hipótesis es que la matizable ayuda se ha empleado en tomar copas (en realidad, el ministro holandés hace uso de una metáfora, luego aquí se ha hecho una extrapolación a nivel nacional). La Organización Mundial de la Salud proporciona datos de consumo de alcohol en litros por persona y año. Así, los datos de consumo de alcohol al año por persona en 2006 eran de 8,4 litros en Italia (uno de los países con menor consumo de alcohol), 11,9 en España y 13,1 en Portugal. Los datos más recientes que se tienen de estos países son de 2013, tras siete años de crisis.

Así, por ejemplo, los turistas extranjeros gastaban unos 40.000 millones de euros al año en España antes de la crisis

Muestran cómo el consumo se sitúa en 7,3 litros en Italia, 9,2 en España y 10 en Portugal, o sea, caídas del 13%, 22% y 24% respectivamente. Estas caídas se producen a pesar de que el turismo extranjero (cuyo consumo computa al país de destino en litros, pero se divide entre la población residente en el país, excluyendo los turistas) se ha disparado. Así, por ejemplo, los turistas extranjeros gastaban unos 40.000 millones de euros al año en España antes de la crisis, y esa partida prácticamente se ha duplicado a fecha de hoy, luego la porción de consumo del turismo extranjero en alcohol también lo ha hecho, lo que quiere decir que la reducción de consumo de alcohol por parte de los residentes en España durante la crisis ha sido más aguda que el 22% que muestran las estadísticas de la OMS.

Por lo tanto, la segunda hipótesis es falsa.

Queda por analizar la tercera hipótesis (el 'gasto en mujeres'), algo que dejaremos para una columna futura, dando así un respiro para que el presidente del Eurogrupo pueda digerir este primer artículo tomándose una suculenta copa de excelente vino del norte de Europa.

El Observatorio del IE

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