Los gobiernos, contra los gigantes de internet

EEUU está dando un viraje importante hacia una mayor intervención en la regulación de las empresas de internet

Foto: Foto: Reuters.
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Decía Confucio que los ladrones indochinos asaltaban las caravanas de comerciantes chinos, pero no robaban todas las mercancías transportadas, sino que dejaban siempre un tercio. El objetivo era permitir que el mercader lo utilizara para recuperarse. De esta forma, aseguraban que volviera a transitar por los peligrosos caminos de Indochina, lo que aseguraba así que los ladrones pudieran seguir robando.

En realidad, esta anécdota la contaba Confucio para ilustrar el tipo óptimo de fiscalidad. Si Hacienda se excedía en la recaudación, la población empobrecida generaría menos recursos, lo que a su vez mermaría las arcas públicas. Una forma de ver la famosa curva de Laffer (con sus limitaciones académicas y morales) unos 25 siglos antes.

Hoy en día observamos un importantísimo punto de inflexión en la actitud de los gobiernos hacia las grandes empresas de internet. En cierto sentido, la pregunta que surge es si en este caso los asaltantes han dejado más o menos de un tercio de la mercancía de los asaltados. En este caso, la situación se invierte, el asaltado es el erario público y por lo tanto todos los contribuyentes y otros damnificados por extensión; el presunto asaltante, la sospecha de que los gigantes tecnológicos se han pasado de la raya en su tributación mediante el arbitraje de fiscalidades.

La pregunta que surge es si los asaltantes (gigantes tecnológicos) han dejado más o menos de un tercio de la mercancía de los asaltados (erario público)

El otro plano de la discusión estriba en si hoy en día ciertos segmentos de internet se han vuelto oligopolísticos, y, si es así, dilucidar cuál debe ser la respuesta de los reguladores.

Por último, el entendimiento sobre si la actual libertad con que operan los grandes anunciantes de internet ha facilitado el uso de ciertos medios por parte de agentes hostiles, por ejemplo las injerencias de potencias extranjeras en campañas electorales occidentales a través de conocidos medios digitales, aprovechando la actual permisividad legislativa en la publicidad 'online'.

En base al debate que generan estas preguntas, podremos entender cómo EEUU está dando un viraje importante hacia una mayor intervención en la regulación de las empresas de internet, frente a actitudes más libertarias como la defendida por la Administración Obama, lo que en parte explica el apoyo masivo de los gigantes de internet por la candidatura de Clinton (tres cuartas partes de sus ayudas fueron hacia candidatos demócratas). En Europa, la situación es similar, con la mayor multa de la historia impuesta hace poco o con una batería de medidas legislativas conducentes a replantear cómo se comercia con nuestros datos.

Comenzando por el problema de los oligopolios, es relevante entender que por ejemplo la legislación norteamericana que los regula, la ley Sherman, es de 1890, a todas luces disonante con la realidad de los mercados actuales. Así, por ejemplo, Google y Facebook presentan una cuota de mercado de casi tres cuartas partes de la publicidad 'online', y lo que es más alarmante, más del 90% del nuevo gasto publicitario 'online'.

En el caso de Facebook, con un 77% del mercado de tráfico en redes sociales, en el caso de Google, más de un 81% de las búsquedas 'online', o 97% en las búsquedas 'online' a través de móvil; a su vez Amazon presenta una cuota de mercado superior al 50% en comercio electrónico. Por otra parte, la enorme interrelación entre los motores de búsqueda y la neutralidad o falta de neutralidad a la hora de promocionar o relegar páginas afines o 'rivales' también se ha puesto de manifiesto.

Así, la multa arriba referida, de la friolera de 2.400 millones de euros, fue impuesta por la Unión Europea a Google por favorecer a través de su buscador el comparador de precios que alimenta su herramienta de comercio electrónico. Por otro lado, grandes medios liderados por el 'Wall Street Journal' protestaron porque Google relegaba sus páginas si no accedían ofrecer un número de artículos gratuitos a su aglutinador de prensa, presión que al final parece haber alcanzados sus frutos (después de muchos años, Google ha dado su brazo a torcer), algo razonable si queremos mantener el periodismo de calidad libre y financiado.

Otra reflexión sobre si los asaltantes han sido demasiado ambiciosos con el escaso botín remanente de una industria tan esquilmada como necesaria: la prensa. Los demócratas, así como los republicanos, inciden en sus programas electorales de 2018 en religar el que la falta de competencia provoca el estancamiento de salarios, mensaje que cae en un saco de cultivo muy propicio.

El segundo problema que se plantea es si los gigantes de internet han abusado de los arbitrajes en jurisdicciones fiscales para pagar muy pocos impuestos. De esta forma, estableciendo precios de transferencia subjetivos sobre bienes intangibles (como los 'royalties'), se consigue minimizar la base imponible, hasta el punto de que compañías que alcanzan valoraciones superiores a los PIB de naciones importantes no tributan prácticamente nada en muchos de estos países en los que sin embargo sí se generan importantes ingresos.

Esta práctica es la que animó a ciertos estados europeos, liderados por España, a plantear que la tributación de estas firmas se realice en base a los ingresos, no en base a los 'beneficios' antes de impuestos.

La tercera dimensión es determinar si la neutralidad normativa ha favorecido el uso descabellado de medios de internet por 'hackers' y potencias extranjeras para afectar nuestras elecciones, lo que ha provocado una reciente investigación del comité de Inteligencia del Senado de los EEUU, espoleada por la hostilidad de muchos legisladores demócratas hacia las prácticas de internet, ya que han visto cómo dichos movimientos contribuyeron a hacer perder a su partido la elección presidencial.

Si la ley de 1996 de los EEUU planteó que cualquier medio no podía ser responsable de los anuncios de terceros en sus plataformas, a la vista de las recientes elecciones en los EEUU se está iniciando un proyecto de ley 'bipartisano' que contempla acabar con dicha inmunidad. Además, se está reconsiderando el tráfico de datos de servicios 'gratis' tanto por los legisladores y reguladores europeos como por los de los norteamericanos.

Estas medidas están provocando que las tecnológicas pongan el grito en el cielo, ya que el secreto de los enormes márgenes operativos, superiores al 50%, estriba precisamente en estos puntos: inmunidad y tratamiento de datos. La industria tecnológica se defiende. Como en EEUU mucha legislación clave se basa en investigación académica (por ventura), parece que la industria de tecnología no solo está incrementando el gasto en 'lobby' sino también multiplicando la financiación de investigación académica conducente a 'dulcificar' cualquier intento de regulación… El problema es que dichas 'donaciones' han permanecido en muchos casos anónimas, lo que ha provocado un importante escándalo en los EEUU.

El secreto de los enormes márgenes operativos, superiores al 50%, estriba precisamente en estos puntos: inmunidad y tratamiento de datos

Al final es un juego de suma cero. Si una empresa es muy exitosa, acaba siendo copiada. Si no puede ser copiada, se convierte en un monopolio, o en un oligopolio… Experimentará años dorados que pueden proyectar intensas sombras sobre los demás… hasta que sea regulada.

Estamos ahí. No toda regulación es mala, la clave es que sea la mínima imprescindible y que esté bien diseñada. Si consigue fortalecer la prensa independiente, minimizar los abusos de terceros y aumentar la equidad fiscal, todos habremos ganado. Las caravanas volverán a circular por Indochina, lo que será bueno para ladrones, gobiernos y comerciantes.

El Observatorio del IE

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