La deuda del Banco de España frente al Eurosistema supera los 400.000 millones

Las fugas de capital y especialmente depósitos y la imposibilidad de la banca de financiarse en el exterior provocan este espectacular vuelco en la situación

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    Las fugas de capital y especialmente depósitos y la imposibilidad de la banca de financiarse en el exterior provocan este espectacular vuelco en la situación

    En el gráfico de la semana presentamos, en forma paralela, las cantidades que los bancos españoles deben actualmente al BCE y la posición del BdE frente al Eurosistema desde 1999. Como podemos ver, hasta el inicio de la crisis el BdE era acreedor neto de otros bancos centrales nacionales de la Eurozona, situación que cambió nada más comenzar la crisis (finales de 2007). La posición más o menos se mantuvo hasta la primera crisis de deuda, en la primavera de 2010, en que se observa el primer pico, que llegó hasta algo más de 100.000 millones. La situación pareció normalizarse hasta que el verano pasado comenzó a aumentar exponencialmente el recurso de los bancos al BCE y en consecuencia su contrapartida, que es la posición del BdE frente al resto de bancos centrales, y especialmente el Bundesbank, el Banco de Luxemburgo, el de Holanda, el de Austria y el de Finlandia.

    Evidentemente lo que ha pasado es que los bancos españoles han necesitado cubrir las fugas de depósitos con este recurso al banco central. En otro caso no hubieran podido atender sus operaciones diarias.

    En el cuadro siguiente vemos cómo ha bajado los depósitos en los últimos meses, siendo sustituidos por esta liquidez proporcionada por el banco central. Se observa cómo declinan los depósitos de empresas y familias españolas (línea roja), ciudadanos y empresas europeas (línea amarilla) y del resto del mundo (línea verde) y son sustituidos por los depósitos provenientes de los préstamos del BCE (línea azul).

    ¿Por qué ha ocurrido esto? La respuesta es evidente. Los inversores –muchos de ellos particulares– sencillamente piensan que un euro alemán no es igual que un euro español (o italiano, griego o portugués).

    Ya comenté desde esta misma columna cómo el IFO alemán y especialmente el Dr. Sinn –que probablemente es el economista alemán más influyente– se oponen de una forma rotunda a esta evolución de los desequilibrios en el sistema TARGET, pues piensan que pone en peligro la solvencia del Bundesbank, ya que los pasivos del BdE y resto de bancos centrales del Sur tienen que compensarse por activos en el resto de bancos centrales. Sin embargo, esto parece más bien una maniobra política, ya que por definición un banco central no puede quebrar.

    Otros analistas opinan que esta evolución de los acontecimientos refuerza la Eurozona, ya que acarrearía enormes pérdidas a los bancos centrales nacionales del Norte si ésta se rompiera.

    Sin embargo, mi opinión es bien distinta. Pienso que aunque esta evolución de los acontecimientos –que nadie previó– no es en absoluto premeditada, pero puede llevar en el plazo de unos meses o como máximo un año a una curiosa situación. Uno de los mayores incentivos, además del político, para preservar la moneda única es el inevitable caos financiero que sobrevendría como consecuencia de una desaparición del euro, ya que existen enormes operaciones cruzadas entre bancos de la Eurozona. No obstante estamos viendo cómo estos pasivos están desplazándose desde el sector privado hacia los bancos centrales que, como hemos dicho, no pueden quebrar. Por ello, en un determinado momento, los políticos podrían descubrir que el coste económico de la desaparición del euro es asumible, ya que ya no sobrevendría el temido caos financiero.

    Véase la evolución de la deuda exterior neta de la economía española (columna 1) y cómo ésta se está reduciendo rápidamente gracias a que el BdE está asumiéndola (columnas 2 y 15).

    Gráfico de la Semana
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