El cambio en el paradigma económico mundial
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Juan Carlos Barba

Gráfico de la Semana

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El cambio en el paradigma económico mundial

La economía del mundo rico se encuentra en su mejor momento en casi dos años, mientras los emergentes entran en recesiónPara sorpresa de muchos, el indicador

La economía del mundo rico se encuentra en su mejor momento en casi dos años, mientras los emergentes entran en recesión

Para sorpresa de muchos, el indicador adelantado publicado por Markit Economics para las economías más importantes del mundo ha mostrado en julio que la economía mundial está mucho más fuerte de que podía esperarse. Esto se debe básicamente a la fortaleza de la economía de los EEUU, que sigue representando una buena parte del peso de la economía mundial (en este índice pondera aproximadamente la cuarta parte); pero también es importante la recuperación de Alemania, que estaría ya en moderada expansión, y la suavización de la recesión en el resto de la Eurozona, con la mayor parte de los países -incluidos España, Grecia e Italia- a punto de entrar en la zona positiva.

Sin embargo, existe un grupo de países que están mostrando la tendencia contraria. Éstos son básicamente China, India, Brasil y casi todos los emergentes, más los países asiáticos desarrollados.

¿Se trata de algo transitorio o por el contrario, y como todos deseamos, supone un cambio de tendencia? ¿Qué fuerzas son las responsables de este cambio de tendencia? ¿Se puede achacar al Gobierno español algún mérito?

Para ilustrar lo que está pasando podemos analizar el gráfico del PMI global del mes de julio. La correlación histórica con el PIB siempre ha sido muy alta. En el gráfico se ve claramente cómo el PMI mundial a partir de 2011 estaba bastante débil para los estándares pre-crisis, indicando un crecimiento de la economía global algo menor del 2%. Esto es aproximadamente la mitad de lo que se solía ver antes de 2008.  Sin embargo vemos un rebote bastante importante en los últimos dos meses.

Lo más llamativo es que este rebote está afectando sobre todo a Europa y a EEUU, que es lo que vemos a continuación. La Eurozona marca expansión económica por primera vez desde enero de 2012, con máximos de más de dos años en Italia y España.

En EEUU la fortaleza de la economía es cada vez mayor, con el PMI de servicios en 56 y el de manufacturas en 55,4.

Sin embargo, la cruz de estos buenos datos está en los emergentes, con malas noticias desde China, cuyo PMI compuesto cae hasta 49,5, siendo los peores datos desde noviembre de 2011.

Imágenes similares podemos encontrar en otros emergentes, con Brasil rondado la recesión (PMI de servicios en 50,3 y de manufacturas en 48,5), India (48,4/50,1), Rusia (48,7/49,2). Esto se repite en casi todos los demás emergentes (Indonesia, México, Vietnam, Turquía...) o incluso economías desarrolladas de la zona asiática como Taiwán o Corea del Sur. Japón, que parecía empezar a remontar, ha visto truncada su mejora.

Desde hace muchos años, cuando la economía mundial se debilitaba, los países ricos por sistema se veían mucho más afectados que los emergentes. Sin embargo, la imagen ahora es muy distinta. En el siguiente gráfico vemos la razón de que esté pasando esto, que no es otra que los clientes de estos emergentes no están comprando: las importaciones en EEUU y en la zona euro no están creciendo (en términos reales están bajando).

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¿Está pasando esto porque las economías de estos países se estén ajustando? ¿Acaso las reformas están teniendo efecto y son mucho más eficientes, por lo que está habiendo un efecto sustitución y un aumento de las exportaciones? Éste es el mensaje que nos transmiten los gobiernos de muchos de los países de Europa. En el siguiente gráfico, que mide la evolución de las exportaciones, se ve claramente que no, ya que se encuentran también en plano. Lo que está pasando es una depresión en el consumo de las familias debido a que los salarios, en términos generales, están estancados o incluso reduciéndose en ambas áreas económicas. Por lo tanto, lo que vemos es sencillamente que aquel proceso mediante el cual los emergentes producían cada vez más y los países ricos consumían cada vez más se ha truncado, lo que está terminando con el modelo de funcionamiento de la economía mundial de los últimos 25 años.

La mejora que se está viendo en EEUU y Europa no sabemos la duración que tendrá. En EEUU la situación es mucho mejor, según mi opinión, debido a la preeminencia del dólar, que permite a ese país financiarse a tipos de interés absurdamente bajos en función de sus variables de intercambio externo (paradoja de Triffin). Los excedentes se han reciclado, entre otros sectores, en el energético, permitiendo unos precios muy bajos, en relación a sus competidores, en electricidad y sobre todo en gas. Podemos decir que los EEUU no van mejor por sus virtudes, sino por un modelo monetario mundial que les favorece sobremanera. Un modelo defendido a ultranza por sus cinco flotas.

El gobierno español no puede en modo alguno atribuirse los méritos de una situación económica menos desfavorable. Sólo se está dejando llevar por la corriente, esta vez beneficiosa

En Europa la situación ha mejorado no por ninguna mejora de la competitividad como nos quieren vender algunos gobiernos (entre ellos el español), sino porque finalmente parece que han sido capaces de convencer a los inversores (propios y ajenos) de que el euro no va a desaparecer de un modo inminente. Al igual que la crisis europea de 2011 se desencadenó porque se desató un pánico financiero que sacó de la Eurozona decenas de miles de millones de euros cada mes, ahora ha cesado precisamente por lo contrario. Por lo tanto, el gobierno español no puede en modo alguno atribuirse los méritos de una situación económica menos desfavorable. Sólo se está dejando llevar por la corriente, esta vez beneficiosa.

Sobre la duración de la bonanza, mi opinión es que dependerá sobre todo de la evolución de los precios de la energía. No cabe duda de que las economías de los EEUU y Europa -sobre todo la primera- se están adaptando al nuevo paradigma de altos precios energéticos. No, como a algunos les gustaría, aumentando la eficiencia de los procesos productivos, sino reduciendo el consumo de los ciudadanos. Es evidente que el despilfarro era de tal magnitud, y sigue siendo, que el margen de ajuste era y es enorme. Para hacernos una idea, en España y tras seis años de auténtica hecatombre económica, el consumo de petróleo per cápita sigue siendo el doble que hace 30 años. Pero eso no significa que sean -seamos-  inmunes a nuevas subidas de los precios de la energía. Sólo significa que a los precios actuales ya somos capaces de funcionar de una forma más o menos estable.

En cuanto a los emergentes, pienso que la evolución futura es una incógnita. Si no pueden confiar en un consumo creciente en el mundo rico que les permita crecer, está claro que su única posibilidad es incrementar el consumo de sus ciudadanos. Que lo van a intentar -lo están intentando- está claro. El grado de éxito que tendrán en esta empresa sólo el tiempo nos lo dirá. Cuanto más éxito tengan más presión veremos sobre unos recursos energéticos cada vez más caros, lo que afectará a toda la economía mundial. Mientras, esta semana hemos visto al Brent superar los 110 dólares después de muchos meses. La crisis no está tocando a su fin, sino que es la nueva normalidad. Se avecinan tiempos interesantes.

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