La economía no va mejor por lo que dice el Gobierno
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Juan Carlos Barba

Gráfico de la Semana

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La economía no va mejor por lo que dice el Gobierno

Pese a que el Gobierno presume de que los indicadores económicos son mucho mejores que hace unos meses, todo indica que no es así

Pese a que el Gobierno presume de que los indicadores económicos son mucho mejores que hace unos meses gracias a sus medidas, todo indica que no es así.

Últimamente estamos asistiendo a un bombardeo continuo de comunicados por parte del Gobierno en los que se cantan loas a su “magnífica” gestión y sus resultados. Según la versión gubernamental, las políticas de austeridad han dado su fruto, han hecho que la confianza de los inversores aumente sobremanera, han traído como consecuencia la vuelta de los capitales a España, han hecho que aumente la competitividad de nuestras empresas y, en resumen, nos están sacando en volandas de la crisis. Gracias, amable pueblo español, por tu paciencia y sacrificio, pero ya ves que estas traen su recompensa; este parece ser el lema del Gobierno.

Pero, por desgracia, existe otra visión muy diferente de lo que está pasando, una visión en la que el Gobierno ha tenido un papel contraproducente a medio plazo, en que los capitales realmente no están volviendo a España y en que la competitividad no está aumentando en absoluto. Esto es lo que veremos a continuación.

En primer lugar, podemos comprobar, utilizando los datos oficiales del Banco de España, lo que está ocurriendo con la competitividad de nuestras empresas frente a sus homólogas en el exterior. Es lo que vemos en el siguiente gráfico, en el que un valor positivo implica pérdida de competitividad y un valor negativo aumento de esta. Como podemos apreciar, las variaciones son muy pequeñas en los últimos dos años y en este último estamos viendo un deterioro de la competitividad en el entorno del 2%.

¿Por qué entonces están aumentando con fuerza las exportaciones en el último año? La respuesta no es una supuesta mejora de la competitividad, que como vemos no existe, sino que hay que buscarla más bien en el hundimiento de la demanda interna en 2012, que ha hecho que muchas empresas se vuelquen en el mercado exterior por motivos de supervivencia pura y dura. Está claro que cuando se accede a mercados nuevos no es imprescindible para realizar ventas el que haya una mejora de la competitividad si las otras empresas que venden en esos mercados no son mejores.

La segunda fantasía del Gobierno es la supuesta vuelta de los capitales extranjeros. Sí que es cierto que la estampida de hace algo más de un año, cuando la zona euro parecía próxima a su fin, se ha detenido, pero ello en modo alguno quiere decir que los capitales están retornando. Lo que está ocurriendo es que la percepción de riesgo de desaparición del euro es ahora mucho más positiva, y por lo tanto no tiene sentido seguir deshaciendo posiciones en nuestra economía a costes en muchos casos muy altos por parte de los inversores extranjeros. Si nos fijamos en la balanza financiera de nuestra economía en los seis primeros meses del año, podemos ver que, si en 2012 entraron 11.666 millones, en 2013 han salido 10.704. Es cierto que la composición de estos flujos financieros es mucho mejor en este año, ya que en 2012 fue básicamente el Banco Central Europeo (BCE) el que mantuvo la balanza positiva, pero también es cierto que las instituciones financieras han devuelto buena parte de lo que pidieron, sencillamente para pedirlo en los mercados financieros. La inversión directa en España se ha recuperado en el primer semestre respecto al desastroso primer semestre de 2012, pero aun así está en niveles poco más de la mitad de los vistos hasta 2008; no es precisamente para echar las campanas al vuelo.

Entonces, si no es por un aumento de la competitividad ni tampoco es que esté volviendo la inversión extranjera, ¿por qué mejoran los datos económicos? La respuesta no es el sector exterior, que sigue teniendo según el propio InstitutoNacional deEstadística (INE)la misma contribución positiva a la economía nacional desde 2011 (unos 2 puntos porcentuales), sino algo muy distinto: el aumento del endeudamiento público. En el siguiente gráfico vemos la deuda en circulación del Tesoro a corto, medio y largo plazo que, como se ve, está aumentando a ritmos absolutamente escalofriantes. Si en los ocho primeros meses de 2012 el aumento fue de 27.523 millones, en 2013 ha sido nada menos que de 57.308, más del doble. Hay que tener en cuenta que el grueso del rescate financiero se contabilizó en diciembre, por lo que esa no es la explicación de esta diferencia.

Lo que está ocurriendo, sencillamente, es que el Gobierno ha decidido cesar en sus políticas de austeridad, que más o menos eran sinónimo de suicidio político, en cuanto la presión de los mercados sobre la zona euro se ha aliviado. El gasto público se halla absolutamente descontrolado (a pesar de los maquillajes contables diversos de las distintas administraciones), como nos dice de forma inequívoca el aumento del endeudamiento, y este gasto está actuando como un bálsamo que alivia la crítica situación de la economía española. Pero no podemos olvidar que el Gobierno –este y los anteriores– dedica buena parte del gasto a cuestiones cuyo beneficio para la sociedad en su conjunto es más que cuestionable. La economía española lo que necesita es aumentar su sector industrial de alto valor añadido con el fin de que podamos incrementar de un modo sostenible las exportaciones (hoy día mucho menores en proporción que las de los países de nuestro entorno), y así poder elevar el nivel de vida del país. Un dopaje como el que estamos sufriendo por parte del gasto público podrá mejorar de modo transitorio los indicadores, pero a largo plazo no hará sino empeorar la situación al hacer aún más grande la enorme losa de deuda que ya pesa sobre nosotros.

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