¿Recuperación? ¿Qué recuperación?

Mientras los gobiernos siguen hablando de incipiente recuperación cada vez hay más indicios de que el ciclo económico ha tocado techo Hace muy pocos días pudimos ver

Mientras los Gobiernos siguen hablando de incipiente recuperación, cada vez hay más indicios de que el ciclo económico ha tocado techo

 

Hace muy pocos días pudimos ver cómo el CPB actualizaba los datos de comercio mundial, siendo estos realmente malos, con una caída del 0,8% en el mes de agosto. Y no se trata de un dato negativo puntual, sino de la confirmación de una preocupante tendencia de los últimos meses, que afecta especialmente a países como España, que pretenden reactivar la actividad económica con un modelo basado en exportaciones. Como no podía ser menos, ya que la economía española está sincronizada con la mundial, esta debilidad, con un pequeño retraso, ha llegado también a nuestro sector exterior.

Esto es lo que vemos en el siguiente gráfico, en que se ve cómo tras un estupendo arranque de año el sector exportador ha perdido fuelle y entre julio y agosto el crecimiento ha sido inferior al 1%. Por otra parte, podemos ver cómo las importaciones, que sistemáticamente y con muy pocas excepciones tuvieron un comportamiento mucho más negativo que las exportaciones, superaron a estas nuevamente, ya que el crecimiento entre julio y agosto fue del 1,2%.

Es decir, que por vez primera desde 2010 la demanda interna vuelve a manifestar una tendencia de crecimiento mayor que la externa. Esto pone en tela de juicio de forma palmaria las afirmaciones que muchos están haciendo de que estamos saliendo por un ajuste de costes en la economía española que conduce a una mayor competitividad exterior.

¿Y de dónde proviene este buen comportamiento de la demanda interna, algo no visto en casi tres años? Desde mi punto de vista, existen tres factores básicamente que están influyendo. El primero son las expectativas de la población, que hacen que los consumidores gasten con más alegría, al confiar en una rápida recuperación de la economía. Digamos que es un éxito de la propaganda ‘broteverdista’.

Esto lo podemos ver en la evolución del índice de confianza del consumidor. Después de tocar suelo en mínimos históricos en julio del pasado año, el índice ha remontado de una forma muy firme y actualmente se halla en su mejor valor desde agosto de 2010 en cuanto a lo que piensan los consumidores de la situación actual de la economía. Las expectativas también han mejorado con fuerza, aunque se observa una cierta fatiga de los consumidores, que al parecer comienzan a estar algo refractarios a las campañas de propaganda. Esto se ve en que la mejora de las expectativas es mucho más débil que en otras campañas de ‘brotes verdes’ similares, como la que protagonizó el Gobierno de Zapatero hace cuatro años. Sin embargo, es suficiente como para justificar buena parte de la mejora en la evolución de la variación de la demanda interna.

El segundo factor es la evolución del gasto público. Como casi no podía ser de otra forma, los diferentes Gobiernos de la periferia europea han respondido a la mejora de las condiciones financieras cesando totalmente en las políticas de austeridad, pese a la retórica permanente y un tanto forzada de los diferentes responsables políticos. Esto lo vemos en la evolución del déficit medio trimestral del conjunto de las Administraciones Públicas hasta junio. El déficit de los últimos cuatro trimestres permanece en el 11% del PIB, algo más de 112.000 millones. Si bien es cierto que incluye el rescate financiero y que por lo tanto mejorará en el último trimestre, no lo es menos que si eliminamos ese factor este año no está habiendo ningún ajuste del gasto público (los ingresos según los últimos datos están levemente a la baja).

El último factor que está influyendo es el rescate financiero, que ha metido más de 40.000 millones de euros en muy pocos meses en la economía española. Esto está incluido en el gráfico anterior, pero merece la pena hacer un comentario aparte. Ha habido muchísimas quejas por parte de la población sobre este tema, y con razón. Se trata de un trato de favor absolutamente aberrante hacia el sector financiero que, aunque pésimamente repartido, ha hecho que el dinero haya entrado en los secos ríos de la economía española, contribuyendo a la estabilización de la demanda interna.

Nada de incremento de la competitividad (que según el Banco de España ha empeorado levemente en el último año); nada de aumento del nuevo crédito, que ha caído más de un 30% en el mes de agosto; nada de incremento de la inversión en bienes de equipo que pudieran ser reflejo de una reactivación en nuevas plantas industriales (-11,8% en agosto). Esto lo que nos debe hacer ver es que las bases de la estabilización económica vista en los últimos meses no es que sean poco firmes, es que no son más que una coyuntura transitoria que no puede tener ningún tipo de continuidad, más o menos como lo que vimos en 2010, pero aún con peores perspectivas. ¿Cuándo se truncará este proceso de estabilización? Es imposible saberlo con seguridad, pero como decía Lombard Street hace pocos días, Madrid se halla en trayectoria de colisión con Berlín, y sólo es cuestión de tiempo.

Gráfico de la Semana
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