Las exportaciones se hunden mientras fracasa la estrategia de salida del Gobierno

La crisis del comercio mundial arrastra a España y la apariencia de recuperación solo se sostiene mediante la deudaTras un mal mes de marzo para las

La crisis del comercio mundial arrastra a España y la apariencia de recuperación sólo se sostiene mediante la deuda

Tras un mal mes de marzo para las exportaciones (+1,7%), el mes de abril ha sido el peor desde que en 2009 se desplomara el comercio mundial, pues nada menos que ha caído un 3,7%. En el gráfico podemos apreciar la tendencia suavizada, para evitar oscilaciones mensuales, en que se ve claramente la tendencia descendente de las exportaciones, que en el último trimestre sólo han subido un 1,6%. 

Siendo muy preocupante esto, hay que tener en cuenta que las exportaciones a nivel mundial también están aumentando más despacio, concretamente un 1,6% en el primer trimestre del año. Estamos siendo arrastrados por la tendencia del comercio mundial.

Aun así, hay países que están demostrando un dinamismo mucho mayor. En Europa concretamente, 11 de los 28 países que forman la UE tuvieron mejor comportamiento que España en materia exportadora en el primer trimestre del año, cuatro de ellos pertenecientes a la zona euro o que tienen la moneda anclada (Dinamarca), incluyendo Alemania. A la vista de los datos se observa que la política de devaluación interna está fracasando de forma estrepitosa, pues Portugal (+1%), Italia (+1%), Chipre (0%), Grecia (-3%) y Malta (-24%) manifiestan un pésimo comportamiento. Desde esta columna ya lo venimos avisando desde hace tiempo.

Otra vez volvemos a la dinámica que nos llevó al desastre: una recuperación basada en un incremento insostenible de la deuda exterior

Es absurdo pretender competir en salarios con nuestra estructura productiva, en que estos pesan el 8% en los costes totales del producto industrial típico. Hay que trabajar la productividad, que al fin y al cabo es hacer lo mismo o mejor con menos, y la innovación, que es hacer cosas nuevas y mejores que las que existían antes. Y para eso hace falta capital y conocimiento. El capital ni está ni se lo espera, ya que la banca sólo se preocupa de sanear sus “pufos” inmobiliarios. Y el conocimiento está huyendo por tierra, mar y aire a decenas y cientos de miles buscando una oportunidad vital allende nuestras fronteras. Hay que recordar que, en un mundo que afronta para las próximas décadas formidables retos por el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación, la única forma de mantener un nivel de vida digno para la población será conseguir hacer más con menos, y esto sólo pasará en las sociedades que tengan organizaciones productivas que lo logren.

Pero peor todavía que esta ceguera de los responsables económicos a la hora de diseñar una estrategia de futuro para nuestra economía es la forma en que se está manteniendo la ficción de la recuperación, que es sólo gracias al endeudamiento masivo del sector público. Ello ha provocado que, casi por primera vez desde 2007 (salvo un par de meses en 2009 gracias al plan E), el crecimiento de las importaciones sobrepase al de las exportaciones. Es decir, que otra vez volvemos a la dinámica que nos llevó al desastre: una recuperación basada en un incremento insostenible de la deuda exterior.

Podemos concluir que la ficción alimentada por la propaganda oficial por fin ha demostrado su falsedad, y que la auténtica cara de la estabilización económica se nos está mostrando con toda su crudeza: el camino del default como país y la ruina cuando ya nadie nos fíe, cuando Europa tire la toalla y se harte de subsidiar Gobiernos corruptos del sur de Europa. La única posibilidad que tenemos es impulsar ese cambio radical al que hacía referencia, algo para lo que nada estamos trabajando. El futuro pinta, a menos que seamos capaces de dar un giro copernicano, muy oscuro para nosotros y sobre todo para las generaciones futuras.

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