Recuperación: repitiendo los errores

Si bien la mayor parte de los datos son positivos, se están repitiendo los errores que nos llevaron a la anterior crisisDurante los últimos meses estamos

Si bien la mayor parte de los datos son positivos, se están repitiendo los errores que nos llevaron a la anterior crisis.

Durante los últimos meses estamos asistiendo a una sucesión de datos positivos en la economía española que han hecho pensar a muchos que por fin estamos asistiendo a una recuperación en firme.

Estos datos positivos, aunque modestos en muchos casos, se repiten en casi todos los sectores de la economía: construcción, industria, turismo y servicios en general.

En la construcción, responsable de la última crisis debido a la magnitud de la burbuja en que entró y a la enorme sobreinversión, vemos cómo el consumo de cemento, tal vez el mejor indicador de evolución de la actividad del sector, ha entrado ligeramente en positivo después de casi siete años.

Las afiliaciones a la Seguridad Social en el sector de la construcción en estos momentos están a punto de detener su caída y entrar en positivo.

En la industria también se observa una entrada en positivo, aunque de forma preocupante en los últimos meses el crecimiento de la producción se acerca cada vez más a cero, después de que brevemente llegara a aumentar a tasas del 3% anual.

En los servicios vemos la misma imagen, con el índice de actividad aumentando a un aceptable ritmo de algo más del 2% anual, aunque con indicios de haber tocado techo.

El turismo es el sector que con diferencia arroja mejores cifras, con un ritmo de aumento en el gasto de los turistas extranjeros en el entorno del 6%, aunque perdiendo rápidamente fuelle en los últimos meses, en que llegamos a ver subidas del 13%.

El comercio, al estar menos influido debido a los buenos datos del turismo, tiene una mejoría mucho más modesta que los servicios en general, apenas unas décimas en positivo.

En consecuencia, las rentas salariales (es decir, la suma del total de los salarios que se perciben en España) también han empezado a mejorar (+2%) por vez primera desde que comenzó la crisis, en concordancia con los datos de los servicios, que al fin y al cabo constituyen el grueso de la actividad económica.

Sin embargo, aquí acaban las buenas noticias, ya que esta recuperación de los indicadores, que se suponía que debía estar causada por una mejora general de nuestra competitividad en el contexto de la economía mundializada, no parece en absoluto que tenga esas causas, como muestran diversos datos que veremos a continuación.

Uno de los primeros datos que debería estar aumentando con fuerza es la inversión en equipo, tanto para renovar los que han quedado obsoletos desde 2008 como para invertir en los nuevos proyectos que deberían estar surgiendo si de verdad existiera una renovada competitividad. Pero lamentablemente, como muestra el siguiente gráfico, la inversión en equipo ha aumentado de forma muy tímida, se halla muy por debajo de los niveles precrisis y es totalmente compatible con el incremento de la demanda interna, es decir, con la satisfacción de las necesidades del mercado doméstico. De hecho, está por debajo de la que existía cuando comenzó la legislatura hace casi tres años.

Otro indicador que debería estar subiendo con fuerza si hubiera un aumento de la competitividad es el de las exportaciones. Y no es así, sino que, como vemos, aunque están en positivo, el repunte es casi el menor desde el inicio de la crisis en 2007.


Otro dato más que expone de una forma meridiana que no se está produciendo ningún tipo de aumento de la competitividad por una devaluación interna es la gráfica que muestra la relación entre salarios en el sector industrial e IPC. Si desde 2010 hasta 2013 sí que subieron algo menos que este IPC, a partir de esa fecha podemos ver justo lo contrario, es decir, que los salarios suben más que el IPC (que está teniendo además una evolución muy similar al índice de precios industriales).

Entonces, ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué están mejorando los indicadores de demanda si no es por una mejora en la competitividad? La respuesta la encontramos en los datos de la balanza de pagos, y más concretamente en los de la posición neta de inversión internacional.

Ahora estamos repitiendo los errores, pero aún peor, ya que estamos haciendo lo mismo exactamente que hicieron Portugal y Grecia antes de la crisis, es decir, pedir prestado al exterior para incrementar la demanda interna y mejorar los indicadores de consumo y empleo

El Banco de España revela claramente cómo lo que está ocurriendo es que hay unas fortísimas entradas de dinero caliente que se reflejan en 147.000 millones de inversiones de cartera en los últimos 12 meses (más o menos un 14% del PIB). Es dinero del exterior que se ha invertido en títulos del Tesoro (unos 82.000 millones) y en bonos corporativos de grandes empresas. Esto también ha permitido a los bancos devolver buena parte de lo que pidieron prestado al BCE a finales de 2011 y mejorar substancialmente la situación de estas grandes empresas. 

Es decir, que si en el período 1997-2008 cometimos el gigantesco error de endeudarnos en 800.000 millones con el exterior para financiar la burbuja inmobiliaria en lugar de modernizar y ampliar nuestra industria, ahora estamos repitiendo los errores, pero aún peor, ya que estamos haciendo lo mismo exactamente que hicieron Portugal y Grecia antes de la crisis, es decir, pedir prestado al exterior para incrementar la demanda interna y mejorar los indicadores de consumo y empleo.

El camino seguro al desastre, ya que ese dinero caliente al igual que ha entrado saldrá, como lo hizo en 2008 y 2011, ante el primer atisbo de crisis financiera. Es una política económica cortoplacista y de “pan para hoy y hambre para mañana” que sin duda alguna tendrá en el futuro nefastas consecuencias.

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