¿A las puertas de una nueva recesión?

Los indicadores adelantados siguen desplomándose siguiendo a los de Alemania y FranciaEl dato económico más interesante de la semana, y al que se le ha prestado

Los indicadores adelantados continúan desplomándose, siguiendo a los de Alemania y Francia

El dato económico más interesante de la semana, y al que se le ha prestado escasa atención, es la nueva caída en el indicador adelantado del sector servicios publicado por Markit Economics, que sigue cayendo en noviembre después de que tocara máximos en agosto.

En cuanto al otro indicador adelantado que suele tener mayor relación con el cambio de ciclo, el índice de confianza del consumidor del CIS, como vemos, ha tocado techo también en agosto y desde entonces no ha parado de caer.

Estos fueron los dos indicadores que primero comenzaron a bajar pocos meses antes del desplome de la producción en 2008-2009 y otra vez en 2011-2012.

Todavía no sabemos la gravedad que va a tener esta nueva caída que se ha iniciado, pero en pocos meses lo conoceremos. Mientras, tenemos indicios de que la crisis puede ser grave a nivel europeo y mundial, como anticipa la debilidad de la mayor parte de las economías del mundo, algo que está afectando incluso a Alemania y a EEUU. La industria alemana ha entrado en contracción por primera vez desde hace casi año y medio, mientras que en EEUU, aunque continúa la expansión, esta ya no es tan fuerte como meses atrás.

De las grandes economías del mundo, todas o casi todas se encuentran ahora mismo rondando la contracción económica si nos atenemos a los datos de los indicadores adelantados excepto, como he dicho, los EEUU.

Los precios del comercio mundial siguen con fuertes presiones deflacionarias y, a pesar de que el volumen de mercancías del comercio sigue aumentando, el montante total, sobre todo medido en dólares, cae con mucha fuerza.

Estamos otra vez en la fiesta de la deuda, viviendo de prestado y alcanzando los mejores tiempos de la burbuja. Ya sabemos cómo terminó entonces y también sabemos cómo va a terminar ahora

La vulnerabilidad del sistema financiero es extrema y solo podemos contar como ventaja con unos bancos centrales que han perdido totalmente la confianza en la robustez de este, con lo que sus reacciones no cabe duda de que serán mucho más ágiles y agresivas ante la previsible y próxima aparición de problemas.

A pesar de ello y ante una convulsión financiera con caídas en los mercados bursátiles, una de las economías que más sufrirá será la nuestra, pues somos absolutamente dependientes de los flujos financieros procedentes del exterior.

Como se ve en el cuadro, la deuda externa ha aumentado 117.000 millones de euros en un año. De ella el 73% ha correspondido al sector público y el 27% al sector privado. Estamos otra vez en la fiesta de la deuda, viviendo de prestado y alcanzando los mejores tiempos de la burbuja. Ya sabemos cómo terminó entonces y también sabemos cómo va a terminar ahora. La estrategia del Gobierno es clara. Se enfrentan no ya a la derrota electoral, sino al propio fin del sistema político nacido en 1978 y están tratando de regar con miles de millones de euros cada mes la economía con el fin de contener el descontento exponencialmente creciente de la población, ocultándole sistemáticamente la razón real de la discreta mejora económica que estamos viviendo, que no es otra que una política suicida de huida hacia delante.

Como colofón les dejo con un cuadro que refleja la situación actual de la deuda pública en relación a los pagos hechos al exterior y la deuda en manos de extranjeros.

 

Gráfico de la Semana
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