El mito de que en España se pagan pocos impuestos
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Juan Carlos Barba

Gráfico de la Semana

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El mito de que en España se pagan pocos impuestos

España lidera el tipo medio pagado para cualquier salario que consideremos. Solo Brasil se acerca en los salarios bajos y medios (que allí son medios y altos) a la imposición española

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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)

Comparando con otros países europeos, en realidad pagamos más en todos los tramos

Nuestros políticos repiten continuamente lo afortunados que somos por pagar muchos menos impuestos que en los países ricos de Europa. De esta forma justifican tanto posibles subidas de impuestos como el déficit público y el rudimentario estado social español. Pero¿es esto cierto?

En el gráfico de hoy vemos los tipos porcentuales pagados para determinados salarios en Alemania, Reino Unido, Francia, España y Brasil.

Como podemos ver, España lidera el tipo medio pagado para cualquier salario que consideremos, tanto si es bajo, medio o alto. Solo Brasil, un país cuyo salario medio es poco más de la tercera parte del español, se acerca en los salarios bajos y medios (que allí son medios y altos) a la imposición española. Sorprende que en países con un estado social muy amplio como Francia o Alemania se pague mucho menos para cualquier salario que consideremos, y que un país como el Reino Unido, que ha sufrido bastantes recortes en su Estado social pero que aun así es mejor que el español, la imposición sobre el trabajo sea más o menos la mitad que la española. También podemos ver que en el caso español no hay una discriminación negativa hacia los salarios menores, como se observa en algunos países, sino que es la mayor para cualquier salario que consideremos.

En el siguiente gráfico podemos ver la diferencia en euros entre lo que se paga en cada país. Para un salario bruto de 25.000 euros, que se aproxima bastante al salario medio español, lo que se paga en España es prácticamente el doble que en Francia y Reino Unido y un 45% más que en Alemania.

Normalmente las comparaciones que se pueden ver y que utilizan nuestros políticos se hacen empleando el salario medio, lo cual distorsiona los resultados a favor del mensaje que les interesa transmitir. El salario bruto medio español es inferior en un 35% al francés y británico y un 85% menor que el alemán. Es sumamente complicado hacer comparaciones directas, ya que España es un caso casi único por su nivel salarial a nivel mundial. Se encuentra en tierra de nadie entre los países ricos (Japón, EEUU, Canadá, Australia y toda la Europa del Norte) y una miríada de países de renta media (Brasil, México, Polonia, Chile...). En Europa solo Italia es directamente comparable, siendo un país con unos impuestos sobre el trabajo también muy altos pero ligeramente menores que los españoles. También es un país famoso por sus altos niveles de corrupción.

Fuera de Europa tenemos los casos de Israel y Corea del Sur, y en los dos el salario medio sufre una tasación menos de la mitad de la española. En ambos países existe una atención sanitaria de calidad y universal y una educación gratuita similar a la española, luego no se puede hablar de que tengan bajos impuestos porque ofrezcan unos servicios públicos malos.

Para un salario bruto de 25.000 €, que se aproxima bastante al salario medio español, lo que se paga en España es el doble que en Francia y Reino Unido

No se puede defender que la tasación de los salarios debe ser igual sea cual sea el nivel de renta de un país, pues es evidente que un tipo del 25% puede ser razonable para un alemán que gane 75.000 euros al año pero altísimo para un brasileño que gane 15.000, que es el equivalente para el nivel salarial de Brasil. El alemán se estará quitando de lo superfluo para contribuir a lo público, mientras que el brasileño se estará quitando de cosas básicas. También está claro que el brasileño que gana 15.000 tendrá que pagar más que el alemán que gana la misma cantidad (que sería un trabajador a tiempo parcial),pues si no no habrá recursos para financiar lo público, pero en el caso español la diferencia parece exageradísima, ya que el Estado social o los servicios públicos son mucho peores, en la mayoría de los aspectos, a los de la Europa rica.

El mensaje de los políticos y el uso torticero que hacen de las cifras de presión fiscal soportada por los ciudadanos españoles da más bien la impresión de que trata de encubrir un problema muy profundo en el uso de los recursos públicos en España, con unas ineficiencias muy importantes, unas decisiones bastante arbitrarias e interesadas sobre a qué hay que dedicar el dinero y un nivel de corrupción intolerable, como informaba hace muy poco la CNMC, que estimaba en 48.000 millones el sobrecoste anual en la contratación pública.

Si elimináramos esa corrupción, los impuestos directos podrían reducirse casi a la mitad. Y esto es solo una parte del problema. En España tenemos una estructura de gasto público bastante enloquecida, dedicando mucho más a infraestructuras que a protección a la familia, justo lo contrario que se hace en la Europa rica. Es evidente que esto no se hace porque tengamos un déficit en infraestructuras, como puede comprobarse en cualquier informe comparativo internacional, sino porque el lobby de las constructoras pesa mucho más que el de los niños. Así nos va.

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