Recuperación: mentiras, medias mentiras y algunas verdades

Lamentablemente, y aunque es cierto que los datos han mejorado mucho, no todo pinta, ni mucho menos, de color de rosa

Foto: La compraventa de viviendas coge pulso y se dispara el 17% en junio. (EFE)
La compraventa de viviendas coge pulso y se dispara el 17% en junio. (EFE)

No todos los datos son tan positivos como nos cuentan, y algunos son muy preocupantes

 

Escuchando los programas de noticias en cualquier TV nacional, cualquiera podría creer que estamos viviendo un boom económico que dejaría en ridículo al mismísimo Japón de los años 60 del pasado siglo. Todo es optimismo: el turismo se dispara, las ventas de coches, de viviendas, el consumo, las exportaciones, los precios de la vivienda suben, la gente encuentra trabajo a cientos de miles... Pero lamentablemente, y aunque es cierto que los datos han mejorado mucho, no todo pinta, ni mucho menos, de color de rosa.

Como datos positivos tenemos la actividad de los servicios, que vemos en el primer gráfico, que sube con firmeza pero cuyo índice todavía no alcanza, ni de lejos, los niveles que tenía después de la primera caída de 2008-2009. 

La producción industrial sigue una evolución similar y tampoco llega a los niveles de principios de 2011. Es más, es análoga a la de 1995.

Como podemos apreciar, en ambos casos la subida que estamos viendo es sin duda la más notable desde 2008 pero queda empequeñecida ante las desastrosas caídas sufridas en las dos recesiones de 2008-2009 y 2011-2012. En ambos casos la actividad tendría que seguir subiendo al ritmo actual unos tres años más para llegar a los niveles de 2010 y unos diez años para llegar a los de 2007. Algo que, como veremos más adelante, se antoja complicado.

Otro de los datos que solemos ver como indicio del éxito económico actual es el turismo. No dejamos de ver noticias sobre el inmenso éxito del sector turístico español, que cada año recibe más turistas que el anterior. Sin embargo, y según el propio Ministerio de Industria, Energia y Turismo si bien el turismo sí que subió a mejor ritmo que el turismo europeo en 2014, en 2015 su ritmo de incremento es ligeramente inferior, como informa la Organización Mundial del Turismo (lo vemos en la imagen siguiente), ya que España sube el 4,7% y el conjunto de Europa el 5%. 

Otro sector que se suele decir que tiene un miniboom es el inmobiliario. Y es cierto que las cifras están mejorando, pero son tan reducidas que cualquier pequeño aumento que se dé porcentualmente parecerá un boom. Lo vemos en el consumo de cemento, cuyo aumento hay que mirar casi con lupa en el gráfico a pesar de que en tanto por ciento parece mucho.

O en los visados de obra nueva, que están en la misma situación.

En las compraventas de vivienda sí que se ve una pequeña recuperación, pero están lejísimos de los niveles previos a la crisis y tampoco llegan ni mucho menos a los de 2010.

Sobre la manida subida de precios de los pisos, lo más que se puede decir es que los tasadores creen que valen más, porque los notarios nos dicen lo contrario (-2,4%).

En el nuevo crédito vemos una situación similar, con una subida del 36% en julio respecto al mismo mes del año anterior, pero que cuando se pone en perspectiva se observa que la recuperación es mínima, que es lo que vemos en el gráfico.

Hay muchos más datos que hay que relativizar sobre la recuperación, como son el empleo, que desestacionalizado lleva tres meses sin subir, o las cotizaciones a la Seguridad Social, que vuelven a bajar en julio (-0,7%) impulsadas por la gran cantidad de personas que se están quedando sin cobertura de desempleo. Aun así, las cotizaciones de las personas que trabajan aumentan mucho menos que el empleo en tasa interanual (2,2% frente al 3,4% el empleo), lo que nos esta diciendo a las claras que el empleo que se esta creando es de una pésima calidad. O la inversión en empresas de alta tecnología, que no llegó a 77 millones en todo el país en 2014. O la deuda externa, que no para de aumentar según informa el Ministerio de Economía regularmente y la escasa apetencia por los bonos españoles que tienen los extranjeros de la que últimamente informa el Tesoro.

Todos ellos, datos sumamente preocupantes que nos dicen que la recuperación no está basada en un cambio en el modelo productivo sino en apilar aún más deuda exterior sobre la que ya tenemos, una de las mayores del mundo. Todo ello gracias a una bonanza financiera que ha traído dinero caliente y fácil a nuestra economía. Un dinero especulativo que al primer susto se irá tal como vino, lo mismo que pasó en 2008 y en 2011. Porque eso al final, cuando no se invierte de forma productiva sino que se gasta o invierte improductivamente, siempre pasa.

Gráfico de la Semana
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