Primeros nubarrones sobre la economía española

Por tercer mes consecutivo, se tuercen los indicadores adelantados de la economía

Foto: Foto: Corbis Images.
Foto: Corbis Images.

El primer dato negativo lo conocimos hace poco más de un mes, cuando supimos cómo había evolucionado el nuevo crédito en diciembre. Tras muchos meses seguidos con fuertes subidas, asistimos a un desplome de 8.300 millones en el gran crédito empresarial (-25%), que no compensaron las leves subidas en el resto de partidas de crédito. Desgraciadamente, esta ruptura de la tendencia se ha confirmado en enero, con una nueva caída del 13%, que nuevamente no han compensado las otras partidas (vivienda, consumo, resto de crédito familiar y pequeño crédito empresarial). Esto es la explicación de que también se haya roto la tendencia ascendente en las compraventas de vivienda que acabamos de conocer, ya que el crédito para este fin permaneció estancado en enero.

Rápidamente se han visto afectados otros indicadores, como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por el CIS, que ha descendido por segundo mes consecutivo hasta su menor nivel desde finales de 2014. Esto lo vemos en el gráfico de esta semana. Es, además, la caída más importante desde el año 2012, lo que es indicativo de que algo negativo está pasando en nuestra economía. Eso sí, el indicador está aún a niveles bastante altos, lo que también nos dice que la situación sigue siendo positiva.

Otro indicador muy importante para tomar el pulso de la economía es el PMI o índice de gerentes de compras, elaborado por una empresa privada, Markit Economics. Mantiene una coherencia impresionante con el ICC y nos está diciendo exactamente lo mismo: estamos en la peor situación económica desde diciembre de 2014. Mostramos en el gráfico el índice compuesto de servicios e industria.

Tomando el conjunto de los indicadores adelantados, que también mantienen una buena correlación con el PIB, podemos estimar que en estos momentos la economía española debe estar creciendo en el entorno del 2,5%. Pero si continúa la tendencia descendente, es bastante probable que el año acabe por debajo del 2%.

¿Qué está pasando para que se ralentice la economía española? Hay varios factores en juego. El primero pienso que es la inestabilidad política, que podría estar haciendo que se aplacen algunas decisiones de inversión. Pero en mi opinión este factor es secundario, ya que nadie que se juegue su dinero se toma muy en serio el que se pueda formar un Gobierno de carácter hostil a los negocios. Entre otras cosas, porque ningún partido con posibilidades de gobernar es hostil a tal cosa, pese a lo que cierta propaganda quiere hacer creer. Por otra parte, en el mundo de la empresa los cambios legislativos o normativos solo suelen suponer nuevos gastos y dificultades, por lo que la situación actual de parálisis legislativa es mucho más positiva para los negocios de lo que pudiera parecer.

Mucho más importante parece la inestabilidad financiera a nivel internacional, que se está traduciendo en una menor liquidez en los mercados financieros, algo que las acciones del BCE palían (han comprado 41.000 millones de deuda pública el pasado año, liberando muchísima liquidez en la banca), pero que no suplen por completo. A partir de mediados de febrero, la situación financiera global está mejorando. Veremos cómo afecta esta mejoría a la evolución del crédito en los meses sucesivos y lo duradera que es.

Un tercer factor, también muy importante, es el estancamiento del comercio mundial. Aunque el área euro es la que mejor parada está saliendo hasta el momento -desde mi punto de vista, por las medidas del BCE que he mencionado-, el comercio ya solo ha subido en el último mes a una tasa interanual del 3,5% en volumen pero con un descenso del 12,6% en dólares (en euros, esto no se ha notado debido al desplome del tipo de cambio). Pero esta tendencia negativa ya ha alcanzado a EEUU (+0,4% en volumen en diciembre) y es de prever que la situación siga empeorando igualmente en Europa.

El óptimo alcanzado a finales del pasado año ya ha pasado, y a partir de ahora solo podemos esperar que las circunstancias vayan empeorando

De los tres factores negativos que mencioné a principios de año que podrían paralizar la economía española o meterla en una recesión (subida del petróleo, subida del euro o 'shock' financiero), estamos viendo cómo un simple amago del tercer factor ya ha reducido sustancialmente la velocidad de crecimiento, lo que nos hace ver una vez más los débiles cimientos sobre los que se asienta esta recuperación. Ahora llevamos viendo unas semanas cómo se recupera el precio del petróleo, aunque sus niveles siguen sumamente bajos. El excedente de producción generado por el tremendo ciclo de sobreinversión se está cerrando rápidamente, y es casi seguro que, salvo catástrofe financiera mundial, veamos aumentar estos precios hasta que sea otra vez rentable iniciar nuevas inversiones. El que eso suceda más o menos rápido determinará en buena medida nuestro futuro.

Vemos, pues, cómo varias amenazas empiezan a cernerse sobre nuestra economía. El óptimo alcanzado a finales del pasado año ya ha pasado, y a partir de ahora solo podemos esperar que las circunstancias vayan empeorando. Esperemos que ese cambio no sea brusco y por lo menos el año aguante dentro de una tendencia positiva que todavía persiste.

Gráfico de la Semana
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