¿Hacia un colapso de nuestra civilización?

Lo dicho por el Club de Roma en 1972 sigue siendo válido, aun cuando las fechas puedan retrasarse

Foto: Dos mujeres trabajan en un campo cercano al Lago Rosa (Senegal). (EFE)
Dos mujeres trabajan en un campo cercano al Lago Rosa (Senegal). (EFE)

En 1972 se publicó por parte del Club de Roma una polémica obra titulada 'Los límites al crecimiento', en que se hacía hincapié en el hecho de que el incremento de la actividad económica humana estaba basado en una utilización insostenible de recursos no renovables y de la biosfera como sumidero de desechos que hacía que el sistema económico fuera intrínsecamente inestable. Esto terminaría antes o después en un final abrupto y traumático del sistema que provocaría una enorme mortandad entre la población.

Esta idea no es ni mucho menos nueva, sino que es la aplicación a nuestra población de observaciones hechas hace ya más de un siglo de equilibrio entre población de una especie y abundancia de los recursos disponibles. Podemos observar el gráfico de equilibrio entre las poblaciones de liebres y linces realizada hace aproximadamente un siglo.

Existe una tradición de pensamiento precientífico que defiende que el ser humano no está sujeto a las limitaciones del resto de especies. Esta forma de pensar rebrota de uno u otro modo en las expresiones de algunos economistas, que hablan de que “el ingenio humano es inagotable”. Esto es, evidentemente, absurdo. No cabe duda de que la acumulación cultural de conocimiento nos ha permitido utilizar una cantidad enorme de recursos en relación a otras especies, pero de ahí a pensar que es 'inagotable', algo que insinúa que nos encontramos exentos de las limitaciones que imponen las leyes de la Naturaleza, va un abismo. El abismo que separa el pensamiento mágico del pensamiento científico. El peligro de la difusión de tales formas de pensar es enorme y la responsabilidad de los medios de comunicación en dar pábulo a semejantes pseudocientíficos lo es igualmente. Volviendo a 'Los límites al crecimiento', recientemente se publicó en la Universidad de Melbourne un interesante artículo en el que se analizaba la evolución de los acontecimientos en los algo más de 40 años transcurridos desde la publicación del trabajo del Club de Roma. Las conclusiones se pueden resumir en los gráficos siguientes, y como se ve, tanto el uso de los recursos, el aumento de la población, la contaminación y la producción han seguido cursos muy acordes al modelo utilizado (World3).

Según el modelo base, nos quedarían unos pocos años para el inicio del colapso civilizatorio, lo cual se antoja, a la vista de la situación de los mercados de materias primas (deprimidos hasta el extremo por la baja demanda debido a la sobrecapacidad), algo bastante poco probable. Esto nos podría hacer pensar que el propio modelo está equivocado, y son innumerables las críticas en este sentido que se han podido leer desde 1972.

Sin embargo, esto se debe a una mala lectura del trabajo original. El mismo pie de los gráficos nos está diciendo que el modelo parte de la base de que los recursos energéticos disponibles para su uso (URR por sus siglas en inglés) serán 60.000 EJ (o 60ZJ). Pero vemos que también representan la curva de recursos para una disponibilidad de 150.000 EJ. Como se ve, en el primer caso nos encontraríamos ya al borde del precipicio, pero en el segundo faltarían unos 60 años para tal situación.

¿Y cuál es la situación real? Precisamente el problema viene de que nadie está seguro de cuál será la disponibilidad última de recursos no renovables, especialmente los energéticos, que serán los más limitantes. Debajo vemos una tabla que reseña las reservas actuales (47 ZJ, que sumados a lo consumido hasta esa fecha dan poco más de los 60 ZJ del modelo base del Club de Roma). Pero también habla de recursos adicionales que podrán explotarse y que son o serán conocidos, lo que nos lleva a una cifra de 282 ZJ. Y en un último escenario nos habla de otros recursos, básicamente hidratos de metano del lecho marino, que podrían llegar a sumar otros 975 ZJ. Los estudios piloto actuales no son concluyentes sobre si alguna vez podrán utilizarse de forma masiva estos hidratos de metano submarinos.

En el segundo caso de 282 ZJ, el modelo del Club de Roma nos llevaría a una fecha de colapso a principios del siglo XXII, y si añadimos los 975 ZJ de los hidratos de metano, esta fecha se retrasaría hasta la segunda mitad del siglo XXII. Pero el modelo sigue siendo igualmente válido, lo único es que las fechas se retrasan. Eso por no hablar de otro tipo de complicaciones que surgirían a raíz de las enormes emisiones de gases de efecto invernadero. La eventual masificación de la utilización de la energía solar tampoco cambiaría gran cosa el escenario, ya que no se trata de un proceso cerrado sino que requiere de insumos no renovables. Solo serviría para retrasar un poco más ese reloj del fin del mundo.

En cualquier caso, lo que está demostrando nuestro actual sistema económico es que se basa en una utilización masiva y creciente de recursos no renovables, y que eso finalmente no solo no será sostenible sino que, de no corregir el rumbo, ocasionará un inmenso sufrimiento a quienes vivan por entonces. Todos los intentos que hasta ahora se han hecho han demostrado ser un fracaso absoluto, y lo más que podemos decir es que estamos viviendo una versión planetaria de la tragedia de los comunes, en que cada agente implicado intenta tomar todo lo posible de los recursos disponibles con el fin de beneficiarse. Pero esta situación también sabemos que finalmente acaba en desastre, a no ser que se tomen las medidas necesarias, que son el establecimiento de cuotas de uso que no comprometan el futuro. Las resistencias a hacer tal cosa son inmensas y no se ve posibilidad alguna de que a corto plazo se consiga. Solo el futuro nos dirá si es posible.

Gráfico de la Semana

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