Primera caída en el empleo en 45 meses

¿Se confirma el cambio de tendencia en la economía española?

Foto: El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, durante la rueda de prensa ofrecida para presentar los datos de paro registrado y afiliación de agosto. (EFE)
El secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, durante la rueda de prensa ofrecida para presentar los datos de paro registrado y afiliación de agosto. (EFE)

Hace unos días, tuvimos conocimiento de una pésima noticia sobre el empleo: la primera caída en la afiliación mensual media, corregida de variaciones estacionales, desde noviembre de 2013, es decir, desde el punto más bajo en la terrible crisis económica (una gran depresión, como la calificamos algunos) que asoló la sociedad española entre 2007 y esa fecha. Esta caída, unida a la escasa creación de empleo de julio, se ve claramente en el gráfico siguiente.

Lo más preocupante es que esto ocurre cuando no hemos recuperado, medido en empleo equivalente a tiempo completo, ni siquiera la mitad del empleo perdido durante la crisis. Desde máximos del primer trimestre de 2008 —recordemos que el empleo suele ser un indicador retrasado— hasta el cuarto de 2013, se perdió un 18% del empleo, del cual hemos recuperado en los últimos datos publicados el 7,5%, esto es, el 41%. Es decir, que todavía, y pese a las dudosas varas de medir que utiliza De Guindos para decir si hemos superado o no la crisis, queda un larguísimo camino por recorrer para alcanzar el nivel de empleo previo a la crisis. De hecho, al ritmo de los últimos cuatro años, tardaríamos otros cinco años más.

Por eso resulta tan preocupante lo que está ocurriendo en los últimos dos meses con el empleo. Pese a lo que repiten machaconamente el Gobierno y todos sus medios afines, la recuperación nada tiene que ver con las virtudes de sus políticas económicas —como no se considere una virtud obedecer sumisamente a los dictados de Europa, cosa que ya hizo ZP—, sino a las acciones radicales del BCE para defender la eurozona. Esto revirtió los flujos financieros hacia el sur de Europa y fue causante único del cambio de tendencia, ya que dejó de tener sentido el especular con la ruptura de la eurozona como se hizo entre 2009 y 2012 por parte de los mercados. Se puede apostar contra un banco central si realmente este tiene una posición de debilidad, pero no tiene sentido hacerlo si está respaldado por el país con mayor superávit exterior del mundo (Alemania).

Sin embargo, algo raro está pasando en los últimos meses en los flujos financieros desde y hacia la economía española y en la evolución del crédito, como se refleja en el mínimo crecimiento de la masa monetaria.

En el total de la M3 se ve claramente cómo está estancada.

Sin embargo, en el conjunto de la eurozona esto no está pasando, ya que continúa el crecimiento de la M3. Las implicaciones de este hecho son que, salvo que el BCE tome medidas de ajuste fino en forma de compras masivas de activos españoles, algo que presumiblemente no va a hacer en los próximos meses, la situación va a seguir exactamente igual.

Aunque aún es pronto para saber si esta situación implica un cambio de ciclo, según se van acumulando datos, las posibilidades de que estemos asistiendo a esto aumentan. Hay indicadores adelantados, como un índice de confianza del consumidor que está en máximos, que resultan contradictorios, por lo que aún existe la posibilidad de que sea una situación transitoria.

Sin embargo, mi interpretación es que puede ser el primer síntoma del agotamiento del mismo modelo de crecimiento tradicional de la economía española, que ha demostrado en los últimos 40 años su debilidad. Las políticas activas para fomentar un cambio en el modelo productivo siguen siendo testimoniales, así como las imprescindibles políticas de apoyo a la infancia y a la educación. El PP, al igual que hizo el PSOE entre 2004 y 2008, se ha limitado a navegar con el viento de cola de lo que viene de fuera de España, sin pensar en que eso no va a durar siempre. Resulta irónico que tengan la misma mentalidad cortoplacista que ha llevado a Venezuela a la penosa situación actual (en el caso de Venezuela, al hundirse los precios del petróleo). Muchas veces, los que critican la paja en el ojo ajeno es porque no ven la viga en el propio.

Gráfico de la Semana

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