Primeras estimaciones del impacto económico de la crisis catalana

Se confirman los peores temores y parece que la economía española se está ralentizando notablemente

Foto: Manifestación en la Plaza de la Catedral de Barcelona durante la jornada de huelga general convocada el 8 de noviembre en Cataluña. (EFE)
Manifestación en la Plaza de la Catedral de Barcelona durante la jornada de huelga general convocada el 8 de noviembre en Cataluña. (EFE)

Ya tenemos disponibles los primeros datos adelantados del mes de octubre de la economía española, y en una primera evaluación podemos decir que la actividad industrial no se ha visto afectada por la crisis política que estamos padeciendo, mientras que los servicios aparentemente han perdido alrededor de un tercio del crecimiento que estaban registrando hasta septiembre.

En primer lugar analizaremos el PMI de servicios, que tiene una alta correlación con la actividad de este sector. Ha caído a su menor valor desde enero, aunque todavía se halla en una zona netamente positiva.

Pero lo más preocupante es que por primera vez desde noviembre de 2013 el índice PMI de servicios de la Eurozona es mayor que el español. La interpretación de este hecho sugiere bien a las claras que ha ocurrido algo en España en octubre que no ha sucedido en el resto de la Eurozona, y eso a todas luces tiene que ser la crisis política que estamos atravesando.

Afortunadamente la industria no parece haberse resentido de esta crisis, y registra su mejor dato desde abril de 2007, aunque muy por debajo, como viene siendo habitual, de los datos de la industria de la Eurozona.

El otro indicador importante y que suele ser muy sensible a los vaivenes de la economía es el Índice de Confianza del Consumidor, que ha caído en octubre desde los máximos históricos de hace dos meses hasta su menor valor desde febrero, aunque igualmente aún se encuentra en cifras muy altas. Este indicador anticipó tanto la gran crisis de 2007 como la recuperación que se inició en 2014, al igual que los PMI.

Las conclusiones que podemos sacar de estos primeros datos son que los servicios se han visto fuertemente afectados por la crisis debido probablemente a la pérdida de confianza de los consumidores, cuyo consumo se ha retraído probablemente debido a las incertidumbres respecto al futuro que ha planteado la situación política de España. Este hecho da cuenta de la enorme gravedad del problema, ya que es sumamente raro que una crisis política afecte en España a estos indicadores.

Dado que el problema aún está lejos de resolverse es posible que este deterioro se siga acentuando en noviembre, pero en cualquier caso habrá que esperar un mes más para poder decir algo con seguridad.

La crisis política no hace sino echar más leña al fuego de un final de año 2017 que se presenta con problemas en la economía internacional por la subida de los precios del petróleo, que ya supera netamente los 60 dólares, con grandes problemas también en Oriente Medio que por fortuna a día de hoy no parece que vayan a pasar a mayores.

2018 se iniciará con unos recortes drásticos en el programa de expansión cuantitativa del BCE, lo que repercutirá en unos menores flujos financieros hacia España que no harán sino afectar aún más al anémico crecimiento de la masa monetaria, mucho más bajo que el de la Eurozona. Recordemos que este bajo crecimiento denota una debilidad del crédito. Esperemos que la crisis política se resuelva pronto porque sino el año 2018 pinta mucho más desfavorable para nuestra economía que los cuatro años anteriores.

Gráfico de la Semana

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