Efectos de la austeridad en los salarios europeos y españoles

Los diferentes países europeos han seguido sendas muy distintas en lo que va de siglo, especialmente desde 2012

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Frecuentemente oímos hablar o leemos sobre los efectos beneficiosos de la austeridad y la moderación salarial sobre la economía, o de la necesidad de estas medidas para garantizar un futuro mejor a largo plazo. Sin embargo, y como veremos analizando los datos reales, este discurso, que entronca con cierto sentido común que nos dice que es necesario ahorrar o guardar para mañana, podemos ver que poco tiene que ver con los resultados económicos a largo plazo de los diferentes países.

En primer lugar, podemos ver la variación porcentual de salarios entre 2000 y 2008 en Europa. Encontramos notabilísimas diferencias entre países, siendo el Reino Unido, por motivos cambiarios ya que el gráfico está en euros, el país donde menos crecen los salarios, y Eslovaquia donde más crecen. También vemos cómo fue en todos los antiguos países comunistas donde más crecieron los salarios en este periodo. En general, en toda la Europa Occidental los incrementos de costes laborales fueron mucho menores, siendo Portugal el país donde menos crecieron (10%), seguido de Alemania (13%). Donde más crecieron en este bloque fue en Chipre (52%), Irlanda (47%), Malta (44%), Grecia (43%) y España (36%).

Como se ve, sí que es cierto que hubo contención salarial en Alemania en el periodo y que la hubo mucho menos en países como Grecia y España, pero también es cierto que de ello no se puede deducir que esta fuera la causa principal de la crisis, ni siquiera una causa, ya que el país donde menos crecieron fue Portugal y sin embargo tuvo, y sigue teniendo, inmensos problemas. Italia tuvo una subida intermedia de costes laborales en el periodo (28%) y también tuvo muchísimos problemas, algo que no pasó en países donde crecieron igual o más estos costes, como Dinamarca (28%) u Holanda (30%).

Si pasamos a analizar lo ocurrido entre 2008 y 2016, podemos ver que en el conjunto del periodo las cosas cambian para algunos países de forma radical. En Grecia y Chipre, pasa a haber un decrecimiento notable de costes laborales, moderándose también mucho este crecimiento en Irlanda (5%), España (10%) e Italia (10%). En general, los salarios crecen menos en el periodo en todos los países, excepto en unos pocos, como Portugal (12%) o Alemania (18%). En los países del Este de Europa, vemos en general crecimientos mucho más moderados aunque fuertes, con las notables excepciones de Hungría, Croacia y Chequia.

Sin embargo, este periodo de 2008-2016 no es homogéneo, ya que para algunos países a partir de 2012 las cosas se pusieron sumamente feas, mientras que para otros mejoraron con fuerza. En el primer grupo encontramos a Grecia (-10%), Chipre (-6%), Italia (0%) y España (1%), mientras que en el segundo encontramos muchos países del Este de Europa. Crecimientos anémicos de salarios han alcanzado también a países como Francia (4%) o Irlanda (2%).

Las conclusiones que podemos sacar de estos gráficos son que efectivamente la austeridad, en su componente de moderación salarial, ha golpeado en general a toda Europa, pero que el efecto ha sido muy dispar según los países, siendo enorme en sitios como Grecia o Chipre, muy importante en otros como España, Italia o Irlanda, y mucho más moderado en el resto, con la notable excepción de Alemania, donde no ha existido contención salarial debido a la crisis. Otra conclusión es que la gravedad de la austeridad poco o nada tiene que ver con lo ocurrido en los años anteriores a la crisis, ya que en unos casos ha habido primero moderación fuerte de salarios y luego esta ha seguido, en otros no ha habido moderación y luego ha seguido sin haberla (aunque menos), y en el caso de Alemania primero hubo moderación y luego bastante menos. Está claro que los factores que han determinado si se han aplicado medidas de austeridad o no han sido otros, básicamente si el país de turno estaba o no en el área euro en primer lugar y después si existía o no una fuerte dependencia de los mercados financieros exteriores, es decir, una gran deuda neta externa.

En los siguientes gráficos, en que se representan ordenados los costes laborales en euros en Europa, podemos ver cómo tampoco tiene nada que ver este factor con la gravedad de la crisis o de las medidas de austeridad. Como se ve en el gráfico correspondiente al año 2000, los salarios en Europa presentaban una disparidad enorme, siendo mucho más bajos en los países del Este de Europa que en el resto, y, dentro de Europa Occidental, había un grupo de países de salarios intermedios, entre ocho y 15 euros/hora (Malta, Eslovenia, Chipre, Portugal, Grecia y España) y otro de salarios entre 20 y 27 euros/hora. La diferencia entre el país de menor salario (Bulgaria) y el de mayor (Noruega) era de nada menos que 23 veces. La existente entre Dinamarca y España era de 1,9 veces.

En 2008 las cosas habían mejorado en general en todos los países, aunque las posiciones relativas habían mejorado solo para los países del Este. La diferencia entre Noruega y Bulgaria se había reducido a 14,5 veces, mientras que la existente entre Dinamarca y España estaba casi igual, en 1,8 veces. En el Reino Unido las cosas no habían ido nada bien y prácticamente se había descolgado del grupo de cabeza, debido a que la cotización de la libra frente al euro se había hundido.

En 2016, tras el paso del huracán de la crisis financiera, que aún está dando sus coletazos en algunos países, vemos cómo la diferencia entre Noruega y Bulgaria se había reducido a 11,4 veces, mientras que la existente entre Dinamarca y España había incluso empeorado levemente respecto a 2000, hasta 2,0 veces. Ningún país de salarios intermedios había entrado en el grupo de cabeza, y ninguno de salarios bajos había entrado en el grupo intermedio, aunque Croacia y Chequia se encontraban cerca. Solo el Reino Unido había cambiado por los motivos cambiarios comentados al grupo de países de niveles salariales intermedios.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la contención salarial no tuvo nada que ver con la gravedad de la crisis, sino que fueron los factores que mencioné antes. En segundo lugar, vemos cómo tanto los países de salarios altos como los de salarios bajos han aplicado por lo general pocas medidas de austeridad, con alguna excepción de poca duración, como es el caso de los países bálticos o Hungría. Estas medidas se han aplicado por lo general a países de costes laborales intermedios, que estaban en el área euro y que aprovecharon la confianza generada por esa unión monetaria para endeudarse con el exterior de forma muy agresiva.

Lo peor de todo esto es que se está aplicando una política económica que parece más bien una pseudorreligión que otra cosa, ya que va contra toda evidencia empírica, y que por lo tanto es dudoso que consiga mejorar la economía de los países afectados, como se ve en la mala evolución de los costes laborales y por tanto del nivel de vida de esos países respecto a los países más ricos. Los problemas de estos países, entre los que se encuentra España, son de índole muy diferente, básicamente un tejido productivo con poca dotación de capital material y humano y por lo tanto con productividad baja si la comparamos con la de los países más ricos de Europa. Y desde luego la austeridad no va a arreglar para nada ese problema, sino unas políticas económicas expansivas y centradas en mejorar esa dotación de capital material y la capacitación de los trabajadores.

Gráfico de la Semana

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