Las consecuencias de la subida del petróleo

Esta subida podría ser el anticipo de una nueva recesión que pondría otra vez a España contra las cuerdas

Foto: Planta de extracción de petróleo. (Reuters)
Planta de extracción de petróleo. (Reuters)

Ayer, la cotización del petróleo Brent alcanzó por primera vez desde finales de 2014 el precio de 80 dólares por barril. En el siguiente gráfico, captamos el momento en que esto se produjo, al filo de las 14:00 de España. El hecho es que todos los organismos internacionales y los grandes consultores han fracasado de la forma más miserable a la hora de anticipar esto que está pasando, ya que preveían un nivel como mucho de 65 dólares para 2018. Ni siquiera el incremento drástico de la producción en EEUU ha sido capaz de contener el aumento de precios.

El problema, como se ve claramente en el gráfico, proviene de la falta de inversión en el sector. Debido a los altísimos y sostenidos precios del petróleo vistos entre 2011 y 2014, la industria aumentó de forma drástica la inversión, nada menos que un 55% en 2014 respecto a 2010. Evidentemente, era demasiado: se provocó un exceso de producción y los precios se desplomaron a partir del verano de 2014. Esto, a su vez, desplomó la inversión en 2015 y sobre todo en 2016 (-62% respecto a 2014). El exceso de inversión fue tal que hasta ahora mismo no se ha equilibrado el mercado, provocando este repunte de precios al que estamos asistiendo. Es de prever en cualquier caso que la industria reaccionará con mucha más rapidez de lo que prevé McKinsey en su gráfico, pero el desfase es tal que posiblemente el mercado no vuelva a equilibrarse hasta al menos 2020 o incluso 2021, dependiendo de la profundidad de la crisis económica que se desencadene.

El punto clave para anticipar la gravedad de la crisis va a ser la inflación, que —fuera de la subida esperable por el aumento de los precios del petróleo— está dirigida fundamentalmente por la evolución de los salarios. Tomando los cuatro países principales de Europa, vemos que en España e Italia los costes laborales están prácticamente en plano desde 2012, aunque hay datos que indican que en España esta situación podría estar finalizando, ya que los convenios marcan un aumento del 1,6%. En Francia se sitúan entre el 1 y el 1,5% en los últimos años, lo que nos indica que es poco probable que la inflación subyacente supere el 2% de una forma sostenida. Sin embargo, el problema lo tenemos en Alemania, que además es el país cuyas decisiones en política económica son más sensibles a la inflación. En los últimos años, tras muchos de aumentos salariales muy parcos, se están viendo en Alemania incrementos entre el 2,5 y el 2,8%, lo que hace prever que el repunte de precios del petróleo se lleve la inflación subyacente en ese país claramente por encima del 2%. Podemos anticipar, pues, que las presiones para que el BCE endurezca su política monetaria van a ser fuertes desde el lado alemán.

Fuente: Eurostat. Elaboración propia.
Fuente: Eurostat. Elaboración propia.

En EEUU, la situación va a ser sin duda peor que en Alemania. Ya estamos viendo una inflación del 2,5% con una subyacente del 2,1%. Los salarios están creciendo al 2,9%, lo que hace prever que la subyacente irá hacia arriba con fuerza, con la consiguiente toma de medidas por parte de la Reserva Federal.

Es decir, que muy probablemente nos veremos en una situación menos grave pero similar a la de 2006-2007, con una combinación de desaceleración económica y subida de tipos. Esto, con toda probabilidad, ocasionará una nueva crisis financiera, ya que el endeudamiento global es aún más alto y la vulnerabilidad de los deudores a una subida de tipos en el marco de una bajada de ingresos será muy grande.

Nos veremos en una situación menos grave pero similar a la de 2006-2007, con una combinación de desaceleración económica y subida de tipos

¿Y cómo afectará esta situación a España? De momento, podemos decir que el aumento de los precios del petróleo restará sobre cuatro décimas al crecimiento español por cada 10 dólares de subida durante los próximos meses, ya que no solo se trata de la factura directa que supone la subida de precios, sino del efecto multiplicador sobre la economía, que es aproximadamente 1,6. Y de momento el precio ha subido ya unos 20 dólares respecto a la media del pasado año. De todo esto, como es lógico, aún no nos hemos empezado a enterar a pie de calle.

Pero lo peor podría llegar más adelante, ya que la banca española aún está en situación de alta vulnerabilidad y el endeudamiento sigue siendo altísimo, especialmente en el sector público. Si se cumplen las peores expectativas y se unen altos precios de petróleo, desaceleración económica mundial y subida de tipos, la recesión estará asegurada. Y a no ser que el BCE tome medidas rápidas, otra vez veremos cómo la desconfianza respecto a España se extiende como la pólvora y una recesión se convierte otra vez en una depresión, revelando de nuevo todas las debilidades de la economía española, especialmente la enorme deuda exterior y la intolerable dependencia energética. Porque, pese a lo que nos cuentan, no se ha hecho nada para corregir estos problemas.

Gráfico de la Semana

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