Fútbol, universidades y premios Nobel

¿Hay alguna relación entre todo esto?

Foto: El capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, levanta el trofeo de la Champions League en Kiev. (EFE)
El capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, levanta el trofeo de la Champions League en Kiev. (EFE)

En la columna de hoy, hablaré de tres temas, aunque uno de ellos en principio parecería que tiene poco que ver con los otros dos: fútbol, universidades y premios Nobel en ciencias.

El Real Madrid, como todos ustedes sabrán, ganó hace poco su enésima Champions en el que es el deporte que más dinero mueve del mundo, el fútbol. En el primer gráfico, podemos ver cómo era el mercado del deporte mundial en 2009. Desde entonces, la facturación total ha aumentado notablemente, pero las proporciones se han mantenido aproximadamente, con el fútbol acaparando casi la mitad del mercado mundial.

Siendo así las cosas, sorprende, y mucho, que los equipos españoles sean capaces de conquistar de forma reiterada los trofeos más codiciados. Sorprende porque es un deporte donde el talonario es sumamente importante y la economía española no está precisamente como para celebrar un festejo, aunque al parecer lo hace, y vaya si lo hace. El tema es especialmente llamativo si miramos el segundo gráfico, en que aparecen sumados por país los puntos de los 50 mejores clubes del mundo. En él, podemos ver que España ocupa el segundo lugar, solo superada por Argentina, y seguidas ambas por Brasil. Reino Unido e Italia también ocupan una buena posición, mientras que Alemania y Francia ya van muy rezagadas, y EEUU, Japón y Suiza ni aparecen siquiera.

Fuente: www.clubworldranking.com

En el tercer gráfico de hoy, vamos a ver el número de universidades que tienen estos mismos países entre las 200 mejores del mundo, según el conocido 'ranking' de Shanghái. En él, podemos ver cómo las cosas cambian radicalmente. Las tres principales potencias futbolísticas mundiales suman entre todas la escalofriante cifra de una universidad entre las 200 mejores (en Brasil), mientras que los tres farolillos rojos en fútbol suman 84. Italia solo tiene dos y Alemania y Francia se encuentran como en fútbol, en posiciones intermedias, aunque con los puestos invertidos. Solo el Reino Unido rompe esta relación inversa, pues es el segundo país con mejores universidades del mundo.

Y en el cuarto gráfico de hoy, vamos a ver cuántos premios Nobel en ciencias han ganado los científicos de cada una de estas 10 nacionalidades. Como no puede ser de otra forma, volvemos a encontrar otra vez una relación inversa con la potencia de sus clubes de fútbol. Los tres países que glorifican el fútbol arrojan un saldo de seis premios Nobel (tres Argentina, dos España y uno Brasil) entre todos en los 117 años que llevan concediéndose. Y eso siendo generosos, ya que algunos obtuvieron el premio por sus trabajos en el extranjero e incluso, como Severo Ochoa, con la nacionalidad estadounidense. Parece una cosecha bastante magra, sobre todo cuando los comparamos con los 335 de EEUU, los 22 de Japón o los 21 de la minúscula Suiza, los tontos de la clase en materia futbolera. El Reino Unido vuelve a ser el único país que no presenta esta relación inversa, pues tiene en su haber 105 premios Nobel, mientras que Alemania tiene 91, Francia 37 e Italia 13.

¿Es casualidad que exista esta relación inversa entre fútbol y universidades o premios Nobel en ciencias? A mi modo de ver, en absoluto, ya que es una ventana para ver qué es lo que importa a la gente de cada país y en qué quiere gastarse el dinero. Es significativo que España, Argentina y Brasil sean países con economías bastante desastrosas que son incapaces de ofrecer un futuro digno a buena parte de su población, mientras que en Japón, Suiza, EEUU o Alemania, con sus problemas, las cosas funcionan muy diferente y las preferencias parecen ir por otros derroteros.

Si tomamos el gasto en otros deportes que se hace en EEUU (fútbol americano, hockey, baloncesto y béisbol), parece que allí, al igual que en el Reino Unido, son capaces de dirigir una cantidad de recursos notable al deporte mientras que también son capaces de hacerlo (y en mucha mayor medida) a la educación y la ciencia. Otros, como Francia, parecen estar en algún punto intermedio, pero más tendiendo al grupo que encabeza el listado en universidades, mientras que Italia, sin llegar a ser del grupo de cola, se nos aproxima bastante.

El problema viene por la escasísima importancia que se da entre la población a tener una buenas universidades o laboratorios de investigación

Volviendo a la más que ilógica distribución de recursos en España, no vale con echar la culpa a los políticos, que evidentemente han protegido a los clubes de fútbol mucho más que casi a cualquier otro sector económico (con la posible excepción de la banca), o que han recortado drásticamente presupuestos de universidades o I+D. El fútbol, en buena medida, se mueve por mecanismos de mercado, y la población española dedica muchos recursos, relativamente, a este deporte. Y los políticos han protegido tanto el fútbol porque saben que eso da votos, especialmente a nivel local y autonómico, luego simplemente han respondido de forma racional.

El problema viene por la escasísima importancia que se da entre la población a tener una buenas universidades o buenos laboratorios de investigación de los que saldrían finalmente nuestros premios Nobel. Los políticos, o por lo menos muchos de ellos, saben que la ciencia y la educación son importantes, pero a la hora de asignar partidas de gasto finalmente las optimizan para maximizar el rédito en el mercado electoral. Y eso hace que la ciencia y la universidad sean algunas de las cenicientas. Tenemos pues, finalmente, aquello que la población valora más, aunque desde luego tiene consecuencias muy desagradables.

Gráfico de la Semana

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