Carta al comisario europeo Pierre Moscovici

Los graves errores de los Presupuestos Generales del Estado para 2019 pueden poner a la economía española en una situación muy comprometida

Foto: El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. (EFE)
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. (EFE)

En artículos anteriores he expresado mi honda preocupación por los problemas y errores que encierran a mi modo de ver los Presupuestos Generales del Estado para 2019. En esta carta dirigida al comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, que firmo con otros tres analistas económicos –Juan Laborda, Juan Carlos Bermejo y Roberto Centeno–, le hago partícipe de estas preocupaciones.

Estimado Señor:

Como demostramos en lo cálculos que siguen, lo que espera el Gobierno de España que va a ocurrir y lo que razonablemente va a ocurrir de verdad, va a provocar un enorme desajuste entre ingresos y gastos que obligará a la Comisión a exigir al Gobierno realizar un fuerte ajuste, lo que un contexto de enfrentamiento con Italia arrastrará la prima de riesgo española hacia arriba, y con una deuda total (no la PDE que solo mide una parte) según el Banco de España del 139% del PIB, situará a la economía española en una posición muy comprometida. La conclusión más relevante de un análisis riguroso de las cifras, en particular las que aparecen en el cuadro macroeconómico, es que España entrará en recesión a finales de 2019.

La respuesta del Gobierno a las dudas planteadas por Bruselas ante el borrador de Presupuestos enviado, argumentando la viabilidad de la reducción de las sendas de déficit y deuda, simplemente no resiste el menor análisis, las cifras de crecimiento son exageradamente optimistas dada la coyuntura macroeconómica actual y la esperable para 2019 y además encontramos el problema adicional de que consideran que disfrutaremos de los mismos pagos de intereses con la prima de riesgo ya al alza. Esto lo consideramos poco razonable ya que el BCE dejará de comprar deuda española a partir de enero, y teniendo que captar en los mercados 230.000 millones de euros, la quinta parte del PIB español, para refinanciar vencimientos y deuda nueva. Solo una subida de un punto elevaría los pagos por intereses en 2.300 millones. La subida de dos puntos (el nivel actual de la deuda italiana) elevaría el pago de intereses en 4.600 millones.

El Consejo Fiscal Europeo ya ha criticado a la Comisión por su permisividad ante los reiterados incumplimientos de los objetivos de déficit por los Gobiernos españoles desde hace años, sin obligarles a tomar ni una sola medida exigiéndoles un mejor control y eficiencia en el gasto que acabe con el despilfarro y la corrupción sistémica que imperan en el sector público español.

A esto debemos unir la situación de déficit crónico del sistema de pensiones público. En 2018, según los últimos datos de la Tesorería de la Seguridad Social, tendremos un desfase entre la recaudación por cotizaciones sociales y gastos generales de 40.000 millones de euros (155.000 millones de gasto, frente a 115.000 de ingresos por cotizaciones), que tiene que ser cubierto con transferencias de otras partidas del Estado –particularmente de la inversión pública que está en el mínimo de 50 años– y con deuda. Dado como es, un sistema de reparto y no de capitalización, no se entiende cómo, en un contexto en que la pensión media de los nuevos pensionistas es superior al salario medio, se siga insistiendo en subidas lineales en las pensiones que afectan por igual a las pensiones altas y a las bajas, siendo la única explicación plausible que esto se hace por razones de clientelismo electoral.

Pero lo más grave es que las cifras de crecimiento son inalcanzables. Para 2018 el crecimiento real se estima en el 2,6% y el nominal en el 3,8%. Según los datos oficiales ya publicados, el crecimiento en tasa anual en el 1T de 2018 fue del 2,8%, y en el 2T del 2,5%. Para el 3T la cifra estimada por nosotros es del 2 % , y del 1,5% para el 4T. Esto nos da una cifra de crecimiento real del 2,2% para 2018 y del 3,4% el nominal. Y los hechos son claros: primero la caída del turismo, si en 2017 los ingresos crecieron un 12,4%, con una contribución al PIB de unas nueve décimas, en los últimos cinco meses está creciendo solo al 1,3%, con una contribución al crecimiento de solo una décima. El petróleo ( y el gas en mayor medida aún) ha pasado de un precio medio de 54 $ a 80 $ actuales, particularmente en los últimos meses, lo que supone que en estos momentos está contribuyendo de una forma negativa al PIB en unas nueve décimas en términos anualizados.

Por último el comercio exterior está en términos generales mucho más débil en toda Europa este año que el pasado. Si en los siete primeros meses de 2017 las exportaciones crecían en España al 9%, en 2018 lo han hecho solo al 3%, lo que de mantenerse esta tendencia veremos como resta 1,3 puntos de crecimiento a la economía. En cuanto a la cifra de crecimiento estimada para el 4T, deriva de un nuevo hecho: el PMI de Servicios se ha desplomado en septiembre y también lo ha hecho el indicador de confianza del consumidor. Los datos adelantados de que disponemos en octubre no hacen sino confirmar la tendencia a la desaceleración de la economía europea, lo que incidirá aún más negativamente sobre el sector exportador español, altamente dependiente de las exportaciones a Europa. Curiosamente, la caída de estos dos indicadores es similar a la producida en el otoño de 2007, y fue el preludio de nuestra mayor crisis hasta el momento.

Por lo que se refiere al PIB nominal, el deflactor del PIB del 1,3 no se corresponde con la realidad. Para el 1T el deflactor fue de -0,085 y para el 2T de -0,147. Según los últimos datos de contabilidad trimestral del INE, el deflactor implícito de la economía española presenta una variación interanual del 0,7% al final del primer semestre. Nuestra estimación es del 1%, en conjunto, un crecimiento del PIB nominal es del 3,2% frente al 3,9 % de los PGE, lo que tiene implicaciones muy serias en los ingresos y en el déficit 2018.

Pero si las desviaciones 2018 son significativas, las de 2019 resultan tan enormes que nuestra estimación es que la economía española entre en recesión dentro de un año. Con un crecimiento estimado del PIB del 1,5% en el 4T de 2018, y un 2019 donde se acentuará la desaceleración como consecuencia de la mayor fiscalidad y una inversión pública en mínimos que arrastrará también la privada, el comercio ralentizándose y los precios del petróleo al alza y lo mismo los tipos de interés que los Presupuestos ignoran, nos llevan a una estimación de crecimiento del PIB en el 1T de 2019 del 1%, 0,5% en el segundo y negativo en el tercero.

Centrémonos ahora en las previsiones de gastos e ingresos:

Variación %20182019
Gastos+3,1499841515552
Ingresos+5,7466891493329
Diferencia -32950-22223

Para 2018, la estimación de incremento de ingresos de algo más de 16.000 millones deriva totalmente del crecimiento, pero como este va a ser 0,5 puntos inferior al previsto estos serán al menos 3.000 millones inferiores, y como el IPC ha subido más de lo previsto eso supone un gasto adicional de 1.600 (y 3.200 en 2019) en pensiones. Por lo tanto la diferencia entre ingresos y gastos no será de 32.950 millones o el 2,8% del PIB , sino 36.550 millones y el 3,1% del PIB. Además, a esto debemos añadir que los gastos se verán incrementados por tres factores fundamentales, como son el aumento del precio de la energía, la subida de los intereses de la deuda pública por el cese de la compra de bonos por parte del BCE y el incremento del gasto en prestaciones por desempleo ya que la contracción de la economía provocará un aumento del gasto en esta partida respecto a lo presupuestado.

Al ya mencionado problema existente con la financiación del sistema de pensiones, para 2019 y respecto a los ingresos el aumento de unos 26.000 millones procede en unos 18.600 millones de aumento de la recaudación, 5.678 millones de las subidas de impuestos y 1.700 del aumento de las cotizaciones sociales derivadas del aumento del SMI hasta 900 euros. Ahora bien la recaudación por subida de impuestos está fuertemente sobrevalorada, y los cálculos hechos por nosotros la rebajan a 2.900 millones. En cuanto a la subida de ingresos por crecimiento anual que será 1,8 puntos inferior se situará en unos 4.000 millones. Y dado que no existe reducción de gasto alguna, la diferencia entre ingresos y gastos ascenderá a unos 40.000 millones de euros o el 3,3% del PIB.

Por estas razones le rogamos encarecidamente haga analizar por sus servicios las cifras presentadas y tomen las medidas necesarias, ya que las consecuencias de un previsible aumento del déficit público llevarán al mercado de la deuda pública española a una situación que dificultará sobremanera la financiación de la deuda pública e introducirá aún más tensión a la ya delicada situación europea.

Gráfico de la Semana

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